Cuando la honradez se ejerce, nos embarga la felicidad
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu email Gracias por este espacio, que creo aprovechar debidamente para agradecer a un señor, simplemente Facundo, remisero de una agencia local de la calle Belgrano y Chacabuco, por un gesto de honradez.
El día 30 pasado concurrí a la Dirección de Tránsito para un trámite, trasladándome en un remís. Llegando a destino saco la cartera para pagar, no sé porqué razón la dejo sobre el asiento trasero del coche, entro al local y me ubico en la cola de sufrientes consultores de sus trámites.
Se me acerca una persona, era el remisero Facundo, y así de simple me entrega la cartera, luego de preguntar si era de mi propiedad? en ese instante me entero que había perdido mi cartera.
Así ese noble gesto, apenas me permite pronunciar: ?gracias muchacho? y se retira como diciendo ?deber cumplido?.
Todavía hoy no encuentro palabras, ni gesto alguno para justificar este episodio.
Estoy convencido de que en nuestra sociedad los honrados son muchos y los delincuentes son pocos, pero hacen más ruido.
Nuevamente gracias señor director, por permitirme estar públicamente orgulloso de nuestra gente, en este caso encarnado en un humilde joven que obtiene un premio virtual por haber ejercido la honradez. ¡Gracias muchacho por haberme permitido seguir esperanzado en los valores de nuestro medio!
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