Cuando la vida no vale nada… para algunos
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu email Escribo esta carta como alguien a quien la muerte le tocó de cerca, porque nuestros hijos Yesi y Damián eran muy amigos de José, el joven de 20 años que perdió la vida queriendo trabajar, pero se nos olvidó de algo muy importante. Para los grandes empresarios la vida de estos pobres chicos no vale nada, y trabajando como lo hacía todos los días, encontró la muerte.
Nuestros hijos no encuentran consuelo; su familia, su novia, su mamá no pueden entenderlo, todos los que lo conocimos y lo quisimos por ser un chico feliz y divertido, no encontramos consuelo.
Ninguna muerte tiene consuelo, menos la de un chico de 20 años. Pero no podemos pensar que era su destino como se dice siempre, porque si estos grandes empresarios pensaran en ellos; tan solo un momento y los protegieran como tiene que ser: hoy José estaría con nosotros; si estos grandes empresarios pensaran un momento en destinar algo mínimo de su fortuna que ganan, en preservar la vida de quienes construyen esas grandes torres: hoy José estaría con nosotros.
Son edificios realizados con sangre humana, ya son ocho a costa de dos muertes. Para mi no sería ningún ?prestigio? vivir ahí. Es muy injusto que sean millonarios a costa de estos dos chicos inocentes que solamente querían trabajar y esperemos no lamentar más muertes.
Es muy injusto que sean grandes señores, que gracias a Dios no conozco ?ni quiero conocer-, pero son eso: grandes empresarios, pero de humano no tienen nada. Si no es así hubieran buscado una protección cuando hace pocos meses falleció otro joven que ni siquiera era de acá; pero total a lo mejor tienen seguro y ya está; le pagan el seguro a su mamá y asunto terminado. Como si para una madre la vida de su hijo tuviera algún valor monetario.
Por pensar solo en incrementar su fortuna, cuantos chicos hoy están trabajando arriesgando sus vidas por nada. Yo pienso en esos grandes señores; pienso que dicen sus familias porque seguro tienen esposas; tienen hijos que seguramente disfrutan muy bien de todos los placeres que da el dinero pero yo les digo la verdad: cuando la plata se hace cobrándose vidas humanas, no sé hasta que punto se puede disfrutar con dignidad. A mi me daría vergüenza.
Yo me pregunto, ¿así hacen controles de ARBA, del Ministerio de Trabajo? Se fijan si los negocios tienen todo en regla, como si peligrara nuestra vida por eso.
Yo me pregunto, ¿no hay controles para estos grandes edificios que uno con verlos de la calle nada más, se ve en qué precarias condiciones trabajan? ¿no hay controles o se pierden en un sobre cerrado y todo está en orden? ¿está todo habilitado sin estarlo?
A Ustedes, grandes empresarios, les digo: dejen de pensar tanto en la plata y proteger como tiene que ser a quienes les hacen ganar tanta fortuna, -que tengamos el consuelo por lo menos- que a raíz de la muerte de nuestro querido José Luis Basualdo, algo cambió y los chicos sigan trabajando sin tener que entregar la vida en eso, no es tan complicado, si ustedes quieren…
Silvia Larsen.
DNI 18.484.077
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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