Cuando las estadísticas, la realidad y las sensaciones, no van de la mano
Los tandilenses hablan de ola de asaltos, mientras que los funcionarios insisten, basándose en las estadísticas, que el delito está siendo mantenido a raya y que no ha superado los números ni formas del año anterior.
Sin embargo, para cada uno de los habitantes de esta otrora tranquila ciudad a quienes les toca vivir en carne propia un hecho delictivo, las estadísticas le importan poco y nada. Sólo les importa que él, ellos y sus vecinos, se sienten presos de la inseguridad, tras las rejas que no llegan a protegerlos y en la incertidumbre del que ?pase el que sigue?.
Así las cosas, sólo hace falta recorrer las tapas de los diarios un poco hacia atrás, apenas unos días, por si quedan dudas de por qué la gente está cansada, desilusionada y busca soluciones que no llegan o no la conforman, con respuestas que en la teoría tal vez se puedan compartir, pero esperando entonces que desde los estamentos correspondientes se tomen las medidas necesarias para que las cosas funcionen de una vez por todas, en igualdad de condiciones.
Esto quiere decir que los derechos sean aplicados a todos y si aún así la parcialidad honesta y trabajadora queda en desventaja, pues entonces se modifiquen las cuestiones pertinentes para que no dé lo mismo robar o no, atrapar o no, y esas cosas… Usted ya sabe.
La historia parece repetirse, las preguntas y las respuestas también, mas las acciones siguen congeladas, anestesiadas y ajenas a la realidad. No hace mucho, el 2 de julio, El Eco de Tandil publicó una nota realizada al inspector David Tifner, en la que resaltaba la debilidad de las leyes a la hora de acompañar el accionar policial. En aquel entonces, decía que ?ya no me sorprende porque sé que así es el sistema. La ley se ajusta al derecho y se hace lo que la ley dicta, y así seguimos. Volvemos a trabajar y detenemos a las mismas personas. Un 30 por ciento de las detenciones que realizamos son a las mismas personas…?.
Sobre estos dichos fue consultado el ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, que días después estuvo de visita en la ciudad, y en cierta forma, reconoció el dato.
Sin embargo, luego, al inspector David Tifner, le habrían recomendado que no realizara declaraciones de esa índole a la prensa. Pasado el tiempo fue el encargado de dar los partes oficiales, personalmente, pero en la mañana de ayer, concedió una entrevista a la 104.1, en el programa ?Disculpen las molestias?, en el que se mostró muy molesto por las críticas al accionar policial y sobre rumores que lanzan quienes son víctimas de delitos, sobre supuestas zonas liberadas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSólo retrocediendo unos días
Sólo retrocediendo unos días, lo antes relatado toma más viso de realidad todavía. En su edición del 1 de septiembre, este Diario tituló en tapa: ?Detuvieron a un joven por otro asalto, un mes después de quedar libre?.
En la bajada se indicó que ?Se trataba del caso de un delincuente de 27 años, que asaltó una despensa ubicada en Lunghi y De Roxas, a punta de pistola se llevó mercadería por 900 pesos. Había sido liberado hace un mes y estaba vinculado a un robo a mano armada a un remisero. En la madrugada, desconocidos entraron en una casa, saltando una pared y rompiendo una reja. Además de dejar un tremendo desorden, se alzaron con electrodomésticos varios y otras pertenencias?.
En la edición del 2 de septiembre, el Diario publicó el asalto a una pañalera, y el hecho tuvo como protagonista a un desconocido que entró armado con un cuchillo; mientras que en la misma página se hablaba sobre el juicio del caso de la escribana Caracoix.
El 3 de septiembre se informaba de un asalto a mano armada y rostro cubierto, en un mercado de Actis y Labardén. El 4 se daba cuenta de la detención de un hombre con numerosos antecedentes penales, que había asaltado un locutorio cercano a la Terminal de Omnibus. Al día siguiente, y fue reflejado el sábado 6, se dio cuenta de un audaz robo, en el que destrozaron una vidriera y robaron en Wapa?s, un comercio ubicado en Rodríguez y Garibaldi, llevándose prendas y dinero en efectivo.
Como remate, en la edición del domingo, en Casa Daglio, un comercio de la avenida Colón, hicieron un boquete en el techo y se llevaron prendas y 500 pesos, luego de hacer inteligencia previa e intentos anteriores que fueron denunciados pero sin respuesta. Eso llevó a hablar, al joven titular del comercio, Marcelo Daglio, de ?zonas liberadas?.
Y así se reflejan algunos casos, otros no, que no son denunciados; y así va Tandil, debatiéndose en una sensación de impotencia, desconfianza y ganas de creer y ser el pueblo que fue pero, sobre todo, de encontrar alguien que escuche a las víctimas y accione y se ponga en lugar de cada uno de aquellos que han sufrido en carne propia los distintos delitos, algunos de ellos muy graves y que, finalmente, tome cartas en el asunto pero de verdad, con compromiso y responsabilidad.*
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