Cuatro hombres armados irrumpieron en una vivienda de calle Alberdi y se alzaron con importante botín
La espectacularidad del caso se dio frente el accionar de los ladrones que actuaron tipo comando. Cuatro hombres, fuertemente armados (incluso habrían usado guantes y handy), bajaron de un auto e irrumpieron en la casa de Alberdi 472. Patearon la puerta y sorprendieron al único morador de la finca, identificado como Antonio Rimkevich, de 84 años de edad, a quien tras intimidarlo e incluso pegarle un culatazo en la cabeza lo redujeron, para sí comenzar a requisar la casa en busca del botín.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPor las primeras informaciones recogidas en el lugar, la policía tomó nota que los cacos se habrían alzado con dinero en efectivo (unos 10 mil pesos), bebidas y otros elementos que al cierre de esta edición buscaban precisar.
Por esas horas, un servicio ambulatorio del Hospital Ramón Santamarina se acercaba al lugar y socorría a la víctima, que si bien presentaba signos de haber sido golpeado, no sería de mayor gravedad siendo que se trasladaba por sus propios medios. Por precaución, una vez en el centro asistencial, quedaría en observación en la sala de guardia, donde arribaban los familiares y allegados al hombre herido.
Datos de testigos
Rápidamente la policía montó un operativo rastrillaje para dar con los sospechosos, siendo que contaban con datos precisos del rodado en que se movilizaban y determinadas características físicas, a partir de testigos que resultarían clave para la pesquisa.
Es que lo uniformados fueron alertados del violento suceso por un vecino que justamente por esas horas estaba frente al domicilio violentado, donde se emplaza una obra en construcción.
El joven testigo, habría observado todos los movimientos de la banda, desde las características del rodado hasta que portaban aparatos de comunicación e incluso los vio que tenían guantes.
Sobre el vehículo, se trataría de un auto mediano, marca Peugeot color gris, con vidrios polarizados. Por lo que trascendió, el testigo pudo memorizar la chapa patente, la cual era cotejada por los uniformados en pos de determinar su procedencia.
Además, en la vereda de la propiedad asaltada, se tomó cuenta de una gorra que había quedado tirada, la cual quedó custodiada a la espera del arribo de los peritos, quienes tal vez podrían hallar rastros que los llevasen a esclarecer sobre los posibles autores del violento atraco.
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