Cuatro jóvenes armados asaltaron a una familia tras una entradera nocturna, en Callao y Guido
Distraídos, los tres jóvenes no advirtieron que cuatro personas se acercaban caminando sigilosamente por Callao. Al alcanzarlos, los amenazaron con dos armas y los obligaron a entrar al domicilio, donde redujeron al matrimonio y a una nena de 10 años.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLos delincuentes permanecieron cerca de diez minutos amenazando a las seis víctimas y exigiéndoles dinero. Finalmente, la dueña de casa recordó que tenía unos mil pesos escondidos en un cajón, ahorros para viajar a Córdoba a ver a su madre -en su día- que está enferma de cáncer.
Al obtener el botín, encerraron a los damnificados con un juego de llaves de la casa y se fugaron a pie por Callao, en dirección a la Plaza de las Banderas. Minutos después llegó la policía e inició un rastrillaje por la zona, aunque no pudo dar con los autores del atraco.
La denuncia la realizó Erica Nair Audisio, de 20 años, y su padre ofició de testigo. En tanto, se abrió una investigación caratulada “Robo calificado por el uso de arma”, a cargo del fiscal Marcos Egusquiza.
La odisea
En diálogo con El Eco de Tandil, Ana Audisio relató que pasada la medianoche, ella, su marido y su hija de 10 años estaban durmiendo, mientras que la mayor se encontraba en la puerta del domicilio con dos amigos, fumando un cigarrillo y aguardando a que los pasaran a buscar para dar una vuelta.
Los cuatro asaltantes aparecieron sorpresivamente y obligaron a los tres jóvenes a ingresar a la casa. “Ellos estaban en la puerta del frente, y venían cuatro muchachos de la Plaza de las Banderas. Nos los escucharon, se ve que venían en silencio. Directamente los apuntaron. De los cuatro, dos tenían armas”, explicó.
Luego de preguntar quiénes había en la casa, tres asaltantes se dirigieron al cuarto principal, mientras que el otro vigilaba a Erica y sus amigos. “Nos despertaron los gritos. Cuando mi marido se asomó al pasillo, alguien lo apuntó con un arma, así que no nos pudimos mover del dormitorio nuestro”, dijo.
En los minutos que duró la odisea, los ladrones pedían dinero en efectivo, y los propietarios les reiteraban que no tenían. “El único que trabaja es mi marido, y a duras penas llegamos a fin de mes. Todavía no cobró. No teníamos un peso partido al medio”, confió la mujer.
Ante la negativa de las víctimas, empezaron a exigir joyas de oro. “No tenemos nada de valor. Le querían sacar la alianza a mi marido y les dijo que no se las iba a dar”, describió.
Ante los cambios de humor y de exigencias de los malhechores, consideró que “para nosotros estaban muy drogados porque no se centralizaban en lo que querían” y tampoco se mostraron insistentes con la alianza del esposo.
En un momento, comenzaron a revisar un placard y distintos cajones. “Ahí me preocupé, porque cuando empiezan a abrir cosas es porque no tienen intenciones de irse sin nada. Me acordé que en un cajón de la mesa de luz tenía mil pesos, que eran ahorros para ir a ver a mi mamá a Córdoba que tiene cáncer, así que se los di. No quedó otra”, dijo al borde de las lágrimas ya que no podrá estar en su provincia el Día de la Madre.
Ana Audisio decidió entregarles el dinero que tenía guardado en una bolsa de nylon, dentro de un cajón, para terminar con el peligro que corría su familia. Además, les dieron las billeteras que sumaban unos 150 pesos y los celulares de los amigos de Erica, que eran nuevos, y el de su marido.
Desde el teléfono de la mujer, que los ladrones no detectaron, llamaron a la policía. Un patrullero llegó al domicilio y otro se avocó a encontrar a los autores del atraco, aunque no tuvo éxito.
Máxima tensión
“En el ínterin, la levantaron a mi hija de diez años a punta de pistola. Estaba durmiendo en la pieza de ella. La apuntaron directamente, la levantaron y me la llevaron a mi pieza, por suerte”, narró la mujer.
En otro de los pasajes más dramáticos, Erica empujó a uno de los ladrones e intentó destaparle la cara. “Entonces, es como que se conformaron con lo que les di, y el que estaba en el pasillo empezó a decir ‘vamos, vamos’ y se fueron. Cerraron la puerta con llave y se llevaron el juego de mi hija, así que tuve que cambiar todas las cerraduras de la casa”, destacó.
Agregó que permanecieron toda la noche despiertos por temor a que regresaran ya que podrían entrar con las llaves. Y pasaron el tiempo intentando trabar las puertas del domicilio.
Tras la fuga, su hija de 20 años “manoteó unas llaves y salió”, por lo que observó a los delincuentes cruzando la Plaza de las Banderas. “Mi hija es re corajuda, los put…, los empujaba. Estaban a cara descubierta pero a uno que se tapaba la cara y le decía ‘no me mirés’, mi hija le decía: ‘Te voy a mirar’ y le bajaba la remera”.
Ante la reacción de la joven, la madre sintió “terror. Después le dije que estaba arriesgando la vida de toda la familia. Ella dijo que cuando las hicieron agachar en la cocina, que estaba con la amiga, les martillaron dos veces y no salió…”.
“El cambio que hizo Tandil en seis años es horroroso”
El matrimonio Audisio y sus dos hijas se mudaron a Tandil por razones de trabajo. El jefe de familia vino motivado por el empleo en una empresa que comercializa maquinaria agrícola, la esposa es ama de casa, Erica estudia turismo en la Unicén y la hermana menor va a la escuela.
“Uno se entera de las cosas que pasan, lo escucha todos los días”, dijo al evaluar si imaginaba que podía atravesar una situación como ésta.
“Uno dice ojalá, si me pasa, el día que me pase que yo no esté. Pasó todo lo contrario: estábamos”, lamentó y repasó que en la zona hubo robos en el último tiempo, pero con las casas vacías.
A partir de ahora “veremos la manera de que mi hija no esté más afuera de noche. Es así, entrás a plantearte todo” y admitió que ahora tiene miedo, sobre todo por su hija más chica que quedó shockeada.
Por último, evaluó que cuando llegaron sentían seguridad, la ciudad los recibió muy bien. “Lástima el cambio en poco tiempo, porque el cambio que hizo en seis años es horroroso. Los primeros dos o tres años para nosotros, que venimos de pueblos, una ciudad como Tandil con vida, con un montón de cosas para hacer, te cambia mucho la vida”, expresó.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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