Cuatro jóvenes malvivientes asaltaron a dos docentes jubiladas en Garibaldi casi Colón
Dos docentes jubiladas fueron asaltadas en las primeras horas de la mañana de ayer por un grupo de cuatro personas que ingresó a la vivienda de Garibaldi 1038 por los fondos.
El atraco fue sufrido por las hermanas Celia y Nélida Guarnieri, quienes hace poco más de cinco años habían sufrido una situación bastante similar.
Las mujeres, de más de 75 años, fueron reducidas con un golpe en la cabeza de una de ellas antes de que alcanzaran a accionar el sistema de alarmas. Además, los autores del atraco amenazaron con cortarle un dedo a una de las víctimas, ya que reclamaban más dinero al no creer que se trataba de dos docentes jubiladas.
El asalto fue perpetrado aproximadamente a las 8.30 y los delincuentes permanecieron en la vivienda por espacio de unos 45 minutos, de acuerdo a lo relatado por una de las damnificadas a Multimedios El Eco.
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Celia Guarnieri indicó que habitualmente ?mi hermana se levanta cerca de las siete, lleva al mate a la cama y escuchamos radio hasta cerca de las 8.30, en que nos levantamos y empezamos a abrir?.
Relató que ?dejamos todas estas puertas cerradas? y ?la puerta de la cocina que da al patio tiene persiana y una ventana con reja, pero con vidrio. Mi hermana la abrió y la dejó con llave?, especificó.
En ese momento observó que ?avanzaban estos tipos y cerró la puerta con llave. Ella entró pero fueron tan rápido que rompieron el vidrio y abrieron la puerta?.
Si bien la mujer fue atrapada, ?consiguió gritar y como no sabía qué pasaba fui para la alarma, pero no alcancé a llegar a la tecla de pánico?, dijo la mujer.
Confirmó que los autores del atraco eran cuatro y acotó: ?Se imagina que para nosotras dos fue un susto tremendo?.
Tremenda
amenaza
Los asaltantes fueron descriptos como personas jóvenes que actuaron a cara descubierta.
El temerario accionar desplegado incluyó graves intimidaciones: ?Amenazaron con cortarme un dedo si no le daba más plata. Al principio medio que la escabullimos. Pero se llevaron bastante dinero: tres mil pesos, más lo que había en las carteras. Querrían más, porque decían: con semejante coche que tenés, tenés que tener campo?.
La mujer aclaró a Multimedios El Eco que ?no tengo campo ni nunca lo tuve. Soy docente jubilada?.
En otro momento indicó que no vio otras armas salvo ?el cuchillo con el que amenazó con cortarme el dedo. Les basta con la fuerza de ellos?.
Las mujeres fueron llevadas a una de las habitaciones del fondo, donde funciona el lavadero, lugar donde ?nos sentaron en sillas y nos ataron las manos y los pies con el cordón de la plancha y algo más?.
Además, los asaltantes cortaron el teléfono por lo que cuando las víctimas lograron desatarse ?tocamos la tecla de pánico pero la alarma estaba cortada?, a la vez que reconoció que ?la desactivamos cuando nos levantamos porque las ventanas tienen sensor magnético e infrarrojo?.*
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