Cuatro policías a juicio, acusados de apremios y vejaciones contra detenidos
Cabe consignar que en diciembre del año pasado, el Tribunal resolvió sentenciar aRoberto Fabián Manrique a la pena de 12 años y dos meses de prisión, al considerarlo autor penalmente responsable de los delitos de “Robo agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con portación ilegal de arma de guerra, privación ilegal de libertad y abuso de arma agravado”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAsimismo, Pablo Germán Cabrera fue condenado a 16 años y dos meses de prisión, bajo la misma carátula citada para con su cómplice más el “Robo agravado por el uso de arma de fuego, todos ellos en concurso material”, por el segundo de los hechos enrostrados.
Ambos condenados, en el debate realizado, insistieron ante los jueces sobre los apremios sufridos por parte de efectivos policiales, los que ahora quedaron sustanciados en una causa que el fiscal elevó a juicio.
En efecto, según lo que este Diario tuvo acceso, para el ministerio público fiscal quedó acreditado que entre aproximadamente las 21 del 24 de julio y las primeras horas del 25 de julio de 2009, tres funcionarios policiales junto a uno o más funcionarios policiales no identificados, en el interior de la Seccional Primera, en el sector del pasillo y luego en la oficina existente a la izquierda previo al ingreso al sector de calabozos (oficina utilizada por el servicio de calle), en presencia y bajo las órdenes del comisario de aquel entonces (Walter Antonio Caballero), cometieron actos de apremios ilegales y vejaciones a Roberto Fabián Manrique y Pablo Germán Cabrera, quienes se hallaban en carácter de aprehendidos en la comisaría
Según consta en la acusación, los apremios y vejaciones comenzaron a ser cometidos desde que los aprehendidos fueron ingresados a la dependencia policial, siendo golpeados con sus manos y machetes por los funcionarios, y llevado hasta frente a la reja de ingresó a los calabozos, momentos en que Manrique y Cabrera, inmovilizados en sus manos con esposas colocadas detrás de su cuerpo, fueron obligados a permanecer tirados en el suelo boca abajo y también sentados, por aproximadamente dos horas, tiempo durante el cual fueron constantemente agredidos y maltratados por algunos policías.
En un momento, por expresas directivas del titular de la dependencia, comenzaron a desnudar a los aprehendidos sometiéndolos a una situación humillante e innecesaria, hallando en poder de Manrique un portacargador de arma, haciéndose por ello la golpiza de mayor intensidad mediante patadas en el cuerpo del detenido a la vez que le preguntaban si era policía.
En dicho momento, Manrique al protegerse como pudo con su brazo izquierdo de una patada dirigida a la zona costal, recibió un golpe en su miembro superior izquierdo, produciéndole una fractura en su codo o el agravamiento de una lesión preexistente, además de sufrir a raíz de la golpiza eritema, dolor de la parrilla costal derecha y un hematoma en el dorso de la mano izquierda. Que luego de ello comenzaron a revisar a Cabrera y desnudarlo, hallando en su poder un teléfono celular, pegándole a este último un golpe en la cara sacándole uno de sus dientes, también le pegaron en la zona testicular, reagravándole una hernia inguinal que poseía al saltarle arriba de su cuerpo, además de romperle por la golpiza los anteojos que llevaba colocados.
Los policías le aplicaron golpes de puños y puntapiés en diferentes zonas de sus cuerpos a los detenidos, además de tirarlos desde las esposas mientras los pisaban, a quienes también le saltaban arriba de sus cuerpos.
Posteriormente, fue llevado el detenido Cabrera a la oficina del servicio de calle, ubicado a la izquierda del pasillo de ingreso al sector de calabozos, donde fue obligado a permanecer semidesnudo (solo con el calzoncillo colocado) esposados en sus manos por detrás del cuerpo, y parados mirando hacia la pared, en circunstancias que ingresaban a la oficina distintos efectivos policiales, donde manipulaban el celular del aprehendido uno de los uniformados, a la vez que lo insultaban, golpeaban y escupían
La acusación añade que las vejaciones y apremios ilegales fueron con el objeto de que los aprehendidos brindaran información respecto a un tercer integrante del hecho que acababan de cometer, a su vez en represalia por el hecho consumado momentos antes en el que habían intercambiado disparos de armas de fuego con otros funcionarios policiales compañeros de los imputados, y también con la clara intención de obligarlos a concretar un acuerdo monetario.
Pruebas
Para acreditar el delito, el fiscal se tomó de elementos de convicción recolectados en la instrucción, ya sea por la propia denuncia y declaraciones testimoniales tomadas, como informes médicos que acreditaron las lesiones.
El fiscal incorporó como prueba también los dichos de otros detenidos que estaban aquel día en la comisaría, de cuyas declaraciones se desprende que existió agresión aproximadamente a las 23, es decir luego de que fueran revisados por el médico de policía (a las 22 horas conforme surge del informe), por otro lado, surge el prolongado período en que los aprehendidos estuvieron en alguna dependencias de la seccional previo a su ingreso al sector de calabozos. En tal sentido se reseña que fueron ingresados a la dependencia a las 21.05 y recién a las 2 fueron llevados al sector de calabozos.
Por último, se agrega como indicio el enojo que la fuerza policial poseía para con Manrique y Cabrera, ya que los mismos con sus disparos habían puesto en riesgo la vida de un compañero.
A la hora de definir la calificación legal, el fiscal consideró al hecho descripto con el delito de “apremios ilegales y vejaciones”.
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