Cuestión de método
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Abel de Negri está convencido de que es su hora. El secretario general de la seccional local de los Camioneros ha sabido demostrar su fuerza y su capacidad de movilización en conflictos recientes, y ahora quiere liderar la CGT tandilense.
Del otro lado, Marcelo Marcovich le opone su resistencia con el objetivo, al menos el manifiesto, de mantener unida a la central gremial.
Desde el jueves pasado, está todo dicho. La única salida para normalizar la entidad son las elecciones, aunque ya se vislumbra otro debate encarnizado, esta vez, por el método que debería utilizarse para ungir a la nueva conducción.
Ambos sectores afinaron el lápiz. Estudiaron los pesos y contrapesos que inclinarán la balanza para uno de los platos. Y ahora, defienden la modalidad que más los beneficiaría a la hora de la verdad.
El grupo que lidera Marcelo Marcovich sabe que cuenta con menos cantidad de gremios en su lista de apoyos, pero varios son de gran peso específico en cuanto al número de afiliados.
Así las cosas, se afirma en los estatutos para concretar el acto eleccionario a través de congresales. A saber, cada quinientos afiliados, un voto; cada dos mil, dos, y de tres mil en adelante, tres sufragios.
La oposición, con De Negri encabezando la lista, ya pasó revista y cuenta con el aval de una veintena de sindicatos. Con una nómina superior pero menos cantidad de afiliados, defiende el método de un gremio, un voto.
De uno y otro lado saben que la discusión sobre la forma que adoptarán los comicios es clave para sus aspiraciones.
La incógnita a develar es la actitud que tomarán desde ambos sectores de no darse el resultado que aguardan.
Cauto, en su última aparición pública Marcovich reiteró la necesidad de mantener unida a la CGT local, ésa que otrora supo jactarse de tener bajo su ala a gremios que estaban afuera a nivel nacional.
A través del maderero Daniel López, los disidentes reclaman “oxigenar” la central y ya hablan de proyectos vinculados, en primer término, a la capacitación.
Si no logran zanjar las diferencias, y más en un año con fuertes cimbronazos desde la política, la fisura puede convertirse en un abismo infranqueable, en un quiebre definitivo.
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