¡Cuidar al boxeador!
Ultimamente, varias voces se están levantando desde distintos rincones en relación con el casi imposible control del boxeo. El destacado y veterano periodista Miguel Collado de General Pico, hace un año que dejó de transmitir las peleas que se realizaban en esa ciudad y en las aledañas por una simple razón: ?Ni siquiera voy a verlas, no quiero ser cómplice de las cosas que se hacen?. Aldo Chajet es un incasable trotador que vive recorriendo el país boxístico y graba todas las peleas que tiene a su alcance. Es una hemeroteca de acontecimientos domésticos que escapan al conocimiento de los periodistas de ?boxeo con glamour? y cuenta: ?Veo todo tipo de boxeadores: buenos, limitados, algunos que se acordaron tarde de comenzar a desandar en el pugilismo rentado y otros que deberían olvidarse de tentar a la suerte entre las cuerdas, por razones más que obvias?. El mismo Chajet presenció un debut en la localidad de Luis Guillón, digno de entrar en el record de los Guinnes. Por primera vez Carlos ?El Pelado? Díaz subió como profesional rayando los 46 años. En la otra pelea se dio exactamente la contra, debutó Miguel Angel Rodríguez con 18 años, cuando una licencia profesional solamente se puede otorgar con 20 cumplidos.
Estos son algunos ejemplos de lo que anda pasando por los más insólitos lugares del país y no se atisba ninguna solución. Lo lamentable es que no todo está tan lejos de la FAB. El campeonato de menores, que después no fue campeonato, que hay campeones pero no hay campeones, organizado por la entidad madre en el Cenard, careció en varias peleas de médico y en todas faltó la ambulancia. Lo denunció el periodista Hernán Lo Iácono y entonces los responsables le indicaron que no fue campeonato, lo renombraron ?Entrenamiento intensivo?. Como decía el gordo Porcel: ?De no creer??.
Uno que no aguantó más y salió a decir lo suyo fue Mario Arano, inclusive con una carta abierta en la Revista Ring Side. ?Ya no hay más códigos? dice refiriéndose al promotor que llamó directamente al ?Tigre? Saldivia para programarlo, cuando tiene contrato con él. A Heiland en cambio, lo hicieron pelear a espaldas de Arano. El boxeador siempre fue atendido y bancado por Arano. Brega porque los promotores sean promotores y no meros programadores de televisión, con peleas carentes de atractivos y falta de equivalencias. Pide ?que se reúnan entrenadores y boxeador a que nos ayuden a armar peleas como la del 8 de mayo?, en obvia referencia a López-Mamani.
Hasta acá todo fenómeno. En boxrec.com aparece con la promoción del recomponedor Mario Arano una pelea en General Villegas para el 6 de Junio. Claudio Olmedo con 13 peleas ganadas todas por nocaut y una sola perdida por la misma vía con Joaquín Nicoloff van por la revancha. Sería una lógica total si no fuera porque después de ese traspié Olmedo ganó nueve peleas seguidas por nocaut y Nicoloff, en cambio, antes de esa pelea realizada en marzo de 2008 venía de dos nocauts, uno con Pedrero y el otro con Dorrego y luego de ese ?lucky punch? volvió a perder por nocaut con Cristian Solís, estando inactivo desde entonces.
Nicoloff tiene 35 años y hace uno que no pelea, tiene solamente tres triunfos y de 9 perdidas 5 nocauts en contra. Olmedo con 23 años, las que ha ganado han sido todas por nocaut. No encuentro las equivalencias ni qué le puede reportar un triunfo a Olmedo. ¿En qué quedamos con el asunto de las equivalencias? O leí la carta abierta al revés, o quiso decir otra cosa y no la entendí.
Lo cierto es que los boxeadores son hoy por hoy en su gran mayoría peleadores que les están dando lucha a la vida más que a un rival. La aberración promotor-manager permite que puedan ser carnes de cañón. Sí, todos quieren al boxeo, pero muy pocos demuestran querer al boxeador. Empiezan a preocuparse por el hombre al vislumbrar que puede dar buenos dividendos. Mientras tanto, se han pasado tal vez años cobrando migajas que no les alcanzaban ni para pagar los gastos de traslado, comida, porcentajes y hasta los vendajes.
Si algún día se acuerdan de ellos como hombres que han elegido o se han visto obligados a optar por este deporte, seguramente las cosas mejorarían notablemente, por supuesto, para los boxeadores porque para los insensibles que los manejen se les achicarían los tantos. Debe ser el único taller donde no importa que las herramientas de menor valor se rompan o se pierdan.
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