Custodios
Estaban esperando en la guardia que llegáramos ?el reportero gráfico y yo- e inmediatamente nos ofrecieron un té ?bien caliente- que ayudó a calentar el cuerpo en la mañana fría y lluviosa del martes pasado.
Intrigados, porque no alcanzaban ?tal vez- a dimensionar su protagonismo, querían saber el porqué de la entrevista y fue en ese momento donde dije sin pensar, pero sinceramente, ?fueron sus custodios, sus guardaespaldas y no todos los días sucede en la ciudad algo así?.
De perfil bajo, ambos uniformados, sonrieron y no dijeron nada. Nos dimos un espacio para el silencio mientras sorbíamos el té.
-Si bien debe haber sido una tarea grata eso no implica que llevara una alta cuota de responsabilidad, ¿lo vivieron así?
Duarte:-La responsabilidad obviamente era muy grande y si bien no pasó nada y llegamos bien al Municipio, todo tranquilo, fue una emoción muy grande llevar a un chico ?porque es un pibe- que, tal como él dijo, corrió hasta lo último y es un ejemplo como deportista.
Yo les decía a mis hijos que lo tomaran como referencia porque cuando uno quiere llegar a hacer cosas, cuando se lo propone, se puede. Por los comentarios que hizo en el club Independiente la meta era ganar este torneo y lo logró. Es un verdadero ejemplo de talento y perseverancia.
-¿Otro ejemplo es su familia que se sacrificó muchísimo por la vocación del hijo y ha mantenido y mantiene un bajo perfil?
Yuvisa:-Es que más allá de lo que fue el partido, toda la preparación anterior que tiene a través de meses de entrenamiento lejos de su familia, de modo que tiene que estar muy bien psicológicamente.
-El dice que llorar es desahogarse?
-Sí y, en cierto momento, cuando veníamos en el trayecto nos dijo ?no aguanto más, quiero llorar?. Y le dije que se desahogara de modo que después pudiera disfrutar todo lo que Tandil le había preparado.
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-¿Alguna vez vieron que en Tandil que se volcara tanta gente a la calle en una manifestación espontánea?
Duarte:-Nunca, fue la primera vez, fue maravilloso y voy a tener este recuerdo presente. Es algo especial, nada que ver con las actividades que realizamos habitualmente, para mi compañero fue la segunda vez que lo tuvo que acompañar.
-Cuéntenos
Yuvisa:-El año pasado cuando Juan Martín llegó a los cuartos de finales del US Open y había ganado otros títulos en Los Angeles y Washington, llegó a Tandil y me tocó escoltarlo.
Fue una vivencia medio parecida pero no con tanta gente como en esta oportunidad.
-¿Qué les comentaba durante el trayecto?
-Nos hablaba de sus emociones y una cosa que me llamó la atención fue cuando en medio del llanto nos dijo ?¿cómo voy a pagarle a toda esta gente lo que está haciendo??
-Cuando en realidad le dio a Tandil un maravilloso regalo; pero, bueno, eso habla de la humildad de un grande. ¿Qué decía respecto a su familia, amigos?
Duarte:-Cuando hicimos el trasbordo de una autobomba liviana a otra de más porte, los padres quedaron atrás de tres vehículos. Cuando Juan Martín se dio cuenta preguntó donde estaban porque no los veía, esto fue frente a Radio Tandil, cuando el auto de los papás estuvo detrás del camión recién hizo mover la unidad y a cada rato se daba vuelta para mirar otra camioneta donde iban su hermana y otros familiares. Se notaba que tenía tantas ganas de estar con ellos. Es que si bien es un brillante deportista, como decíamos hoy, es un chico necesitado de su familia a la que se ve quiere muchísimo. Y eso también es una gran cualidad.
Un regalo para la ciudad
-No se cansa de decir que extraña mucho Tandil y su familia.
Yuvisa:-Por eso, el estar fuera tanto tiempo entrenando para un torneo como el que ganó debe ser embromado y si no estás bien psicológicamente no creo que se pueda hacer, es de muy corta edad y sus compañeros son sus entrenadores, pero para estar tanto tiempo lejos de sus afectos hay que estar bien preparado, es muy fuerte.
-La gente le pedía ?no cambies, seguí con tu humildad, sos un grande? y eso porque se presiente que va a llegar muy lejos?
Duarte:-Creo que como es él en cuanto a talento y personalidad va a llegar a ser el Nº 1.
Es muy humilde, agradecido, es un chico de barrio que cuando veía que nos alcanzaban pelotitas, gorros, para que firmara y temblaba tanto que no podía firmar y les pedía disculpas. Es un fuera de serie.
-Ustedes lo palmeaban y se nota en las imágenes que le hablaban, lo obligaban a sentarse, ¿qué le hablaban?
Yuvisa:-Es que estaba tan nervioso que no paraba de temblar, entonces le dábamos ánimo, le palmeábamos la espalda y cuando nos decía que se quería parar ?pero no podía- para saludar a la gente lo ayudábamos, en un momento hasta los brazos le levantamos para saludar. Si para nosotros la situación fue fuerte, para él imagínese? estaba muy emocionado.
Algo que no se vive todos los días
-¿Cuánto duró el trabajo de ustedes?
-El recorrido fue de dos horas aproximadamente y había ciertos lugares donde casi ni se podía circular y lo escoltamos hasta la Municipalidad, allí se bajó y apareció en el balcón que dicen que fue algo muy emocionante.
-Sí, la gente esperaba que apareciera por Belgrano y cuando lo vieron en el balcón la ovación fue tremenda. ¿Cuando los dejó cruzó algunas palabras con ustedes?
Duarte:-Nos agradeció, nos abrazó, eso también fue emocionante y después se fue a disfrutar.
-¿Qué sensación les quedó cuando se despidió?
-Algo muy especial porque no se viven todos los días estas cosas, me va a quedar grabado este episodio de haber llevado a un joven con tanto talento que es un ejemplo para todo deportista.
Yuvisa:-Más allá que estamos preparados para enfrentar situaciones emocionales fuertes, ya sea ésta como otras donde nos toca ir a un incendio donde la gente pierde sus bienes o ir a un accidente y enfrentar momentos de mucho dolor y tristeza.
-¿Ustedes son conscientes del protagonismo que tuvieron?
-Fue algo muy lindo, estamos muy orgullosos, esa es la verdad.
?Mi papá, el de la foto?
-¿Cómo fue el día después?
-Duarte:-Mis cinco hijos y los amigos me habían dado camisetas, gorros para que Juan Martín les firmara, llevé lo que pude, imposible alcanzarle todo? también cumplimos servicios adicionales en otros lugares y la gente nos preguntaba cómo nos habíamos sentido, algunos nos cargaban, otros nos felicitaban.
Yuvisa:-También de cargadas y felicitaciones, había llevado la foto del año pasado cuando compartí la foto con él y cuando mi hijo Facundo la llevó a la escuela todos se la pedían.
-¿Alguna anécdota en particular?
Duarte:-¡Sí! Le habían regalado una botella de champagne para que brindara con la gente, ninguno de nosotros la pudimos destapar, se la dimos al jefe departamental y al padre de Juan Martín y tampoco pudieron. El pibe estaba medio frustrado. En las Cuatro esquinas se nos rompió el corcho y más frustración.
Cuando íbamos por Rodríguez llegando a Belgrano nos dijo ?por favor consíganme champagne, quiero brindar con la gente? y el padre no sé de dónde apareció con dos botellas y pudo cumplir este otro sueño tandilense.
-¿Los cambió en algo esta tarea?
-Cuando mirábamos a la gente y la veíamos tan feliz, también nosotros nos sentíamos así. Es difícil explicarlo porque todas las situaciones por las que pasamos siempre nos dejan algo, las buenas y las malas, aunque estemos entrenados para enfrentarlas. Esto quedará como algo que nunca olvidaremos.
Yuvisa:-Lo mismo, pero esta tarea quedará en nosotros mucho más que como anécdota. Fue muy fuerte.
Después de un breve silencio, terminamos el té y nos vamos a la cuadra, donde comenzaremos con una serie de fotos que se dejarán tomar, sonrientes y orgullosos del deber cumplido.
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