Dame la a, te doy la g
Miguel Espende miró mi notebook y se le transformó la cara. Faltaba todavía un par de interminables segundos para que empezara a hablar, pero casi que no hacía falta.
Miguel, obviamente, es quien repara mi computadora y por lo general su trabajo consiste en arreglar lo que yo desarreglo. Pero lo de ayer, evidentemente, superó un límite.
-¿Qué le pasó?, me preguntó cuando pudo recuperar el aliento.
Y confieso que en ese momento estuve lento de reflejos. No es la primera vez que me pasa una cosa así.
Porque a esta altura debo decir que pertenezco a esa subclase de tipos que se creen capaces de reparar todo. El clásico “no-le-da-de-comer-a-nadie-“. Es decir, cuando llamo al técnico es porque no sólo no puedo, sino que lo arruiné.
A lo largo de toda una trayectoria en el rubro, más o menos conozco las reacciones de plomeros, electricistas, mecánicos y albañiles.
Los hay de un profesionalismo a prueba de desastres. Tipos que están más allá del bien y del mal y que no emiten sonidos ni gestos ni palabra.
Son –por otra parte- los más caros.
Sin embargo, la mayoría de las situaciones se encuadra en el siguiente ejemplo: llega el plomero para arreglar la descarga del inodoro que en principio perdía unas gotas y tras mi intervención pasó a ser un manantial.
-¿Qué pasó jefe?, pregunta el hombre, parado en la puerta del baño y todavía con la caja en la mano
-Hace unos días que pierde, digo, sobrio.
El plomero se acerca al inodoro y se rasca la nuca con la Stilson.
Si es una persona respetuosa, puede llegar a exclamar ¡mamita, qué desastre!
En cambio si el plomero es más bien confianzudo, no duda en preguntar en tono burlón:
-¿Quién fue el bruto que hizo esto?
Para esos casos, tengo una serie de respuestas evasivas:
a) La verdad que no sé, me mudé la semana pasada a esta casa.
b) Ni idea, yo soy el vecino; los dueños están de vacaciones.
b) Mi cuñado, que es un metido, me dijo que lo arreglaba en dos patadas. Diga que es el hermano de mi mujer y que no quiero problemas familiares, diga…
c) Si no me equivoco, el último que lo arregló fue usted.
d) Menos averigua Dios y perdona…
Dicho esto, desaparezco de la escena y vuelvo para pagar, no sin hacer un escándalo por el costo de la reparación.
-Haber sabido que me iba salir esta fortuna, cerraba la llave de paso y me iba de vacaciones a la Riviera francesa.
La cuestión es que ayer estaba intentando escribir esta columna cuando vi que debajo de la tecla de la eme asomaba algo indescifrable y repugnante, tal vez una hilacha, un pelo, la cola de insecto.
¿Qué hice? Levanté la tecla eme, extraje el cuerpo extraño y la coloqué. Tarea sencilla, me dije. Seguí con la ene, con la be, con la ve corta con una efectividad del ciento por ciento.
-Es un buen día para limpiar el teclado, me dije, y procedí a la extracción de la totalidad de las teclas. En un rapto de sabiduría, previamente le saqué una foto al teclado armado, de manera de no tener que andar probando tecla por tecla.
Más de uno se llevaría una sorpresa si supiera las cosas que se pueden acumular debajo de un teclado. El mío, desde ayer quedó inmaculado.
Pero inservible.
O sea, inservible del todo no: un tercio de las teclas funciona a la perfección; al otro tercio hay que darle más vale con cierta prepotencia y el tercer resto no responde ni pegándole con un martillo bolita.
Demás está decir que probé las mil y un maneras de recolocar las teclas, que insulté desde el fabricante de mi notebook, a su staff gerencial, al personal de planta hasta toda mi familia paterna y materna. Me enojé conmigo mismo, con mi mujer que me preguntó qué me pasaba, con el perro que me miraba desde la ventana y con el gato que no apareció en todo el día.
Hasta que no quedó más remedio que aceptar la derrota y el bochorno.
El bueno de Miguel me dijo que lo llame el viernes, que no me ilusione y que me disponga a desembolsar una buena suma de dinero.
Desde ya anticipo que desde el sábado próximo, estas columnas pueden llegar a carecer de eses, haches, eles, etc.
Al fin y al cabo, a buen entendedor pocas palabras (o letras, en este caso).
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