Daniel Mendoza
No es fácil desmenuzar la trayectoria de un boxeador que mostró sus bondades sobre un ring hace más de doscientos años. Es un histórico -casi olvidado- que le puso una bisagra a esta actividad por sus técnicas innovadoras sobre la base del boxeo ciencia, que en parte desplazó a los métodos brutales que se practicaban en esa época. Es reconocido por la historia y por haber sido un campeón del mundo.
Daniel Mendoza fue el primer boxeador de origen judío sefardí en consagrarse campeón del mundo de todos los pesos. Nació un 5 de julio de 1764 en Londres, aunque en los registros de la sinagoga figura como en 1765, ya que fue circuncidado el 12 de julio de ese año. Era descendiente de una familia de esforzados judíos de la tripulación de Colón, de médicos de la Corte de Portugal y comandantes del Regimiento de Caballería del rey Felipe II de España.
Abandonó la escuela a los trece años y consiguió trabajo en una casa de té donde noqueó a un cliente que le había faltado el respeto a su patrón. En esa acción, donde se congregó una multitud, lo vio Richard Humphries, llamado ?The Gentleman Boxer?, un destacadísimo peleador de la época que se impresionó por su capacidad de lucha, ofreciéndose a ser su segundo. Corrida la voz, Mendoza, con apenas 1 metro 70 y unos 72 kilos, una semana después estaba combatiendo con un boxeador profesional. ?The Ring? nombra a Harry de Coalheaver como su primer contendiente y su biógrafo Jan Skotniki asegura que fue Tom Wilson en 1780, aunque otros lo ubican en 1779. Echado de la casa de té, se trompeó en todos sus otros empleos, batiendo un record de despidos.
Bajo las reglas de Broughton no estaban permitidos los golpes bajos, pero sí arrancarse los pelos, torcerse las orejas, aplastarse la nariz, aplicar hombros, codos y también meter los pulgares en los ojos. Mendoza comprendió que debía aprender a boxear mejor que todos sus rivales y allí nació su boxeo técnico, el de la defensa. Introdujo el esquive, el bloqueo, el side-step, el circular alrededor de su rival y golpear con su izquierda recta, movimientos que hoy día lucen los grandes campeones. Su estilo y sus éxitos con tan exiguo kilaje sobre contendientes de mucho mayor peso llamaron la atención del príncipe de Gales, que no se perdía ningún combate y se transformó en mecenas del que ya era llamado ?La Luz de Israel? o también ?La Estrella de Israel?. Otros de sus seguidores eran Mark Twain y Charles Dickens. Un fanático que hasta tenía en un biombo pintada en tamaño natural la figura de Mendoza, fue Lord Byron.
Combatió tres veces con Richard Humphries, aquél que lo vio noquear en la casa de té al irrespetuoso cliente. En la primera, ?The Gentleman Boxer? lo venció en 29 minutos. En la segunda, el 6 de mayo de 1789, ?La Luz de Israel? cobra una inusitada fama al vencerlo en 52 minutos y luego, en el bueno, el 29 de setiembre del año siguiente, sólo necesitó 15 minutos para ganarle a tan destacado boxeador. Luego del retiro de Benjamín Brain, el título quedó vacante y Daniel Mendoza reclamó por él, siéndole reconocido por sus dos triunfos sobre Humphries, quien era considerado el mejor boxeador de Inglaterra. Bill Warr impugnó ese título y se enfrentaron el 14 de mayo de 1792 en Croydon, ganando Mendoza luego de 23 rounds, consagrándose como el campeón del mundo número 16. En la revancha, el 12 de noviembre de 1794, lo noqueó, esta vez en 15 minutos.
Retado por John Jackson, que según se dice fue el primer boxeador que firmó un contrato para una pelea y era capaz de soportar una pesa de 10 kg. con su meñique extendido, montaron el ring en Hornchurch perdiendo su título por nocaut en el noveno round. Jackson basó su triunfo tomando a su rival por los cabellos con una mano y castigándolo con la otra. Para evitar que ello le sucediera a él mismo, Jackson subió al ring completamente rapado. Daniel Mendoza hizo una pelea más en 1806 y la última en 1820 perdiendo con Tom Owen en doce rounds.
Luego de abandonar el boxeo, se dedicó a la enseñanza siendo uno de los más destacados instructores de Inglaterra. Escribió dos libros sobre técnicas de boxeo considerándose él mismo como el padre ?del boxeo técnico?. Murió en Inglaterra el 3 de setiembre de 1836 a los 72 años, dejando a su mujer y sus once hijos en la miseria. Todo el dinero que ganó, así como lo tomó lo dilapidó, luego de combatir 35 años.
Fue uno de los boxeadores introducidos al Hall de la Fama el año de su fundación en 1965. Su carisma limó las asperezas que había entre los judíos y los británicos y especialmente con los irlandeses al punto de que cuando era anunciado se abrían todas las puertas y hasta el mismísimo Guillermo III (para algunos IV) concurría a aplaudirlo y hasta le permitió conversar con él. Según Nat Fleisher, intelectualmente era superior a todos los boxeadores de su tiempo, un símil de Gene Tunney en la década del ?30.
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