De a poco, Tandil vuelve a su propio ritmo tras el masivo show brindado por el Indio
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Tras el show que convocó a unos 80 mil seguidores del Indio Solari, la ciudad despertó ayer aún inundada de seguidores llegados desde los puntos más diversos del país.
Así como distintos fueron los orígenes de los ricoteros, hubo evaluaciones fueron encontradas acerca del saldo de la presencia del legendario artista en Tandil.
Si bien en líneas generales la satisfacción era mayoritaria, las voces en contra hacían referencia tanto a desmanes puntuales, suciedad generalizada y a casos de imágenes muy distantes a las de una sociedad civilizada.
Sin embargo, quienes participaron del festival minimizaron tales casos, a los que consideraron aislados, y plantearon como contracara la masiva presencia de público y la escasa incidencia porcentual de los inconvenientes.
Durante la mañana de ayer se observaba una rápida labor en el predio del Hipódromo para desmantelar la estructura montada, por lo que había un ejército de operarios trabajando tanto en lo que fue el escenario como en el vallado perimetral.
Volver a empezar
Más allá de los límites del predio elegido, trabajadores municipales y vecinos procuraban realizar la limpieza de las calles por donde transitaron decenas de miles de personas.
La suciedad que quedó en las arterias era importante, especialmente en la zona en la que fueron montados los puestos ambulantes de calle Actis y en la avenida Espora, zona casi obligada de conexión entre el centro de la ciudad y el Hipódromo.
Papeles, botellas plásticas y de vidrio, restos de recipientes de comidas y otros desechos formaban parte del inusual panorama y generaban visiones distintas, ya que mientras muchos justificaban la escena, otros planteaban su desagrado.
Terminal, a pleno
Uno de los puntos de mayor circulación de ricoteros en la víspera fue la Estación Terminal de Omnibus, ya que en forma prácticamente constante había servicios hacia diferentes puntos del país.
Con reservas agotadas desde hace varias semanas y micros adicionales que se sumaron hasta último momento, las empresas de transporte trataban de responder a la inusitada demanda.
La masiva llegada de visitantes, muchos de los cuales pernoctaron en la sala de espera, superó las comodidades y servicios del lugar, pese a que se observaba refuerzos en materias de servicios y sanidad.
Se esperaba que tras los servicios que partían esta madrugada, la situación tendiera a normalizarse durante el día de hoy.
Similar expectativa tenían los responsables de campings y hasta algunos funcionarios, que poco podían –o querían- hacer ante la instalación de carpas en los más insólitos lugares.
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