De apostolado y tropelías
Ante duros cuestionamientos a su rol de defensor de personas vinculadas con graves hechos delictivos, Castaño señaló que ?lo mío es un trabajo, una profesión, y a veces -escuchando estas cosas- lo transformo en un apostolado?.
Uno de los llamados de los televidentes equiparaba al abogado con los imputados y consideraba que ?tendría que tener la misma pena que ellos?, mientras que otro indicaba que ?la ropa que tiene puesta está manchada con la sangre de las víctimas?.
El profesional dijo ?entender que la gente pueda hablar desde el dolor y la bronca, pero también pido correspondencia. Lo mío es una profesión y decido yo si defenderlo o no?.
Agregó que ?hay abogados que tramitan otras causas civiles, comerciales o laborales y cometen peores tropelías en el ejercicio de la profesión. Lo que pasa es que eso no vende y no se publica?.
Finalmente, enfatizó que ?no cometo ninguna tropelía. Hago valer a rajatabla todos y cada uno de los derechos que le asisten a los defendidos?.
Aclaró que ?trato a la víctima y a sus familiares con el respeto que se merecen los caídos cuando pasan estas cosas?.*
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