De la risa a la bronca
Evidentemente las víctimas lo que menos imaginaban era que habían sido estafadas, al punto tal que ?el señor que vino primero se reía al ver que había una iglesia al frente. Podría ser que atrás hubiera alguien o que alguien relacionado a nosotros tuviera algo para alquilar. Le pregunté si estaba seguro de la numeración, y así era, pero quien les había alquilado no les contestaba el teléfono?, indicó la esposa del pastor.
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