¿De qué se ríen?
¿De qué se ríen? Esa es la pregunta que deja Ema, una de las lectoras de la web de El Eco Digital, cuando ve la foto que acompaña la nota que habla del regreso al país de Cristina K luego de su tour por Washington y El Salvador, en una nueva puesta en escena y tratando de captar los flashes y atención de todo el mundo cuando, en su propio país, la angustia se adueña de las familias porque la gripe A acecha en alza. Ese fue uno de los temas que desbordó en cantidad de comentarios de los usuarios.
Es que la realidad sacude desde todos los frentes y los tandilenses, por supuesto, no somos la excepción. De un tiempo a esta parte, más que noticias pareciera que recibimos cachetazos: ¡paf! ¡paf! Las verdades salen a la luz irremediablemente y las consecuencias llegan, entre otras formas, con la indignación de la gente que encuentra en estos espacios, un lugar para descargar sus emociones y no se guardan nada.
Muchos fueron los temas, y serán. Entre el yuyo, la crisis globalizada (o el efecto jazz para algunos), los números del Inde(k), dos o tres mosquitos de morondanga que resultaron miles, los argentinos tratan ahora de sobreponerse a la mayor bofetada propinada en los últimos tiempos de parte de sus gobernantes: los números de una gripe ocultada que vino con la frutilla del postre. Ante la mirada atónita de todos, Cristina K se fue (en cuerpo y alma) a solucionarle los problemas a los hondureños… como si acá no hubieran. Se fue adonde nadie la llamó. Acá, la gente quedó clamando para que por fin despierte y se baje de su mundo ideal (el que le copia Barak Obama, según dice), rogando por favor que vea, que escuche y se ponga en sintonía con una realidad hoy inocultable y que tome las riendas del asunto. O de los asuntos.
Así, entre tanto ánimo desanimado o animado a más, a decir, a opinar, a gritar a los cuatro vientos lo que se lleva guardado adentro, el tandilense parece que va dejando atrás su natural apatía y comienza a involucrarse cada vez más con la secreta esperanza de ser atendido, entendido, valorado y escuchado, (aunque ya se manifestó en las urnas), sabe y siente, que ésta, la página del Eco, es un buen lugar.
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