?Dejad que los niños vengan a mí…? Si Jesús estuviera vivo
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailIlusionada, inscribí a mi hija de casi tres años en un reconocido jardín de infantes católico de mi barrio. Este año el ingreso sería más justo: se había implementado el método por sorteo, con el cual todos los inscriptos tendrían la misma posibilidad y no el hasta ahora vigente -método del orden de llegada (tan inhumano, por cierto).
Cuando inscribí a mi hija me dijeron que tenía que tener una entrevista con el padre de la Iglesia, quien preseleccionaría a aquellos papás que cumplieran con los criterios institucionales. ¿Preseleccionar padres? ¿No es demasiado subjetivo?
La entrevista tuvo lugar en fecha y horario acordado. Durante unos 35 minutos dialogamos con el padre por cuestiones inherentes a la educación de nuestra hija, manifestando en todo momento el compromiso de acompañarla a lo largo de su educación integral: intelectual, religiosa, ciudadana.
Mi hija quedó excluida de esa preselección. No tuvo opción. Nadie se preocupó por conocerla, ni preguntar por ella, ¿por qué? No lo sé. Mejor dicho, sí, lo sé: mi marido y yo tuvimos matrimonios anteriores, y aunque nos encantaría, la iglesia no permite que tomemos el sacramento matrimonial por segunda vez.
Obviamente eso no fue la respuesta que me dieron al preguntar si había sido ?elegida?. Quien se encargó de informar a los padres no fue el ?selectivo? padre, sino el personal del mismo jardín, por supuesto. ¿Tampoco merecía tener la posibilidad de un sorteo?
Ella fue buscada, engendrada y esperada con todo el amor de sus padres, quienes pretenden para ella una buena educación, cuyo pilar fundamental sea la unión familiar en el amor y la fe.
Si Dios es amor y perdona todos los pecados del mundo, ¿por qué la Iglesia no? ¿Deben pagar los hijos los supuestos ?errores? de sus padres? ¿Alguna vez la Iglesia Católica se preguntó por qué pierde fieles? ¿Puede la Iglesia discriminar a una niña inocente?
Y a los padres les digo: nuestros hijos son el bien más preciado, pretejámoslos y defendámoslos de los zorros con piel de cordero. Las instituciones que no respetan los derechos de los niños, que discriminan, que eligen, que excluyen: sólo merecen del desprecio de todos los integrantes de la comunidad.
Si Jesús estuviera entre nosotros en cuerpo presente, ¿qué creen que haría? Seguramente, nada de todo esto.
DNI 18.343.965
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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