Dejando huellas
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Accedé a las últimas noticias desde tu email Si las instituciones están, continúan, es por el accionar de las personas comprometidas con ellas. Porque hubo personas corajudas para esos años, el 1932 como un: Rayces, Coll, Abadías, Sauro, Noya y Borione; un puñado de visionarios se les dio por crear una biblioteca en un pueblo con calles de tierra todavía.
Imaginación, arremetieron, desempeñaron múltiples funciones: bibliotecarios, carpinteros, asesores de lecturas, juegos de ajedrez, etcétera. Transcurrieron años con menos o más problemas según las épocas. El deterioro mayor lo produce la indiferencia, la desvalorización de lo que tenemos, el olvido, efectos sufridos por la Biblioteca, allá por 1979 ? 80 al límite de cerrarla y querer llevarla.
Aquí se interpone un audaz sentimental, impidiéndolo, comprometiéndose. ¿Quién?: Oreste Martín Borione, él viaja, gestiona, reabre, recupera la biblioteca para el pueblo, conforma una nueva comisión para trabajar.
Aunque después se fue a la ciudad de Tandil, es imperioso nombrarlo, siempre aportó conocimientos, datos, presenció actos de la institución, se llevó un pedacito de pueblo en su corazón.
Y si todos los días se abren las puertas de la Biblioteca, es por el esfuerzo, voluntad, prestigio, desinterés de estas personas y otras muchas que han pasado por ella. A nosotros nos queda atenderla, conocer y saber la importancia de esta institución en la comunidad.
Biblioteca Popular ?José Ingenieros?
María Ignacia (Vela)
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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