Del mundo virtual al real
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Todos los jueves y sábados Federico Giménez, como el resto de los integrantes del club, sube hasta el segundo piso de la sede de Ferro -en Arana y Colón- para convertirse en miniatura, encarnar un hechicero, un pirata o un guerrero en un juego de rol, protagonizar una batalla en un wargame, ganar una escaramuza o combinar los poderes de los zombis y los hechiceros para hacerse de una partida de Boardgame.
Federico estudia la carrera de Historia en la Unicén, y se enteró de El Bastión, un club de hobby y wargames, por medio de un compañero. “Está bueno cuando somos muchos y el juego es cooperativo porque charlás las estrategias, armás situaciones en grupo”, cuenta. ¿Por qué ir al club cuando se puede jugar a lo mismo en la computadora? “Yo he jugado a todo. Soy jugador de rol, de Wargame… También juego en la compu, pero me divierten mucho más los juegos de rol en persona porque justamente compartís con amigos. Vos te sentás en una mesa con un grupo de amigos a pasarla bien y en la compu estás vos solo”, completa.
Como Federico, otros chicos se fueron uniendo al grupo inicial. Hoy ya son 15 integrantes en El Bastión, con edades que van desde los 13 a los 35 años, los que le dan vida a ese espacio lúdico que invita a muchos a salir de la computadora para volver al club. Y van por más.
En una charla con El Eco de Tandil, Franco Tambella, socio fundador, y Nicolás Behotas, uno de los organizadores, contaron cómo surgió el espacio, en qué consiste y a qué juegan.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLos inicios
De la Comiquería a las casas, de las casas al club: El Bastión arrancó sin saberlo en un local que ya no existe y a fuerza de perseverancia y trabajo se convirtió en el primer club de hobby y wargames del interior del país.
-¿Cómo arrancaron?
Franco Tambella: -Eramos un grupo de amigos que estábamos en la movida de los wargames y nos conocíamos de la Comiquería, un local que cerró hace como ocho años. Eramos seis, y empezamos a darnos cuenta de que no podíamos seguir jugando entre nosotros porque carecía de todo sentido. Uno necesita de más gente no sólo para jugar sino también para compartir lo que hace.
Entonces, a principios de 2014, empezamos a pensar cómo podíamos hacer para crecer. Una cosa que nos pasa es que ésta no es nuestra actividad principal. La mayoría estudia o trabaja. En los tiempos libres empezamos a buscar un lugar donde poder arrancar a difundir el hobby. De allí surgió el taller de hobby que empezamos a dictar en la biblioteca Sarmiento. Allí enseñábamos a pintar, a armar escenografía y a jugar. Tuvimos un grupo bastante grande de chicos que la verdad le puso mucho entusiasmo. Incluso algunos siguen hoy con nosotros. Y en el taller descubrimos que esa metodología era chica para la actividad. Necesitábamos una cierta libertad que el taller no te puede dar. Caminamos todo Tandil hasta que llegamos al club Ferro. En ese momento se estaba formando la nueva comisión directiva, que realmente le han metido un impulso bárbaro al club, y cuando nos vio a nosotros, que caímos con una idea nueva, nos invitaron a una reunión. Desde entonces funcionamos como un club.
-¿Por qué el nombre El Bastión?
Franco Tambella: -Arrancamos con un nombre totalmente diferente, hasta que en un momento dijimos ‘si vamos a empezar un club nuevo vamos a buscar un nombre nuevo’. Y empezamos a tirar ideas. Teníamos muchas referencias a juegos y el que más nos convenció fue esta cuestión del bastión, y creo que nos terminó convenciendo por la idea de ‘puesto de defensa del hobbie’, de un lugar donde podés venir a hacer los juegos de guerra, un bastión del hobbie. Eso creo yo. Capaz otro te dice otra cosa.
Un mundo de luchas,
roles, escaramuzas
y contiendas
Tres grandes mesas se convierten, cuando el club abre sus puertas, en los escenarios de las grandes batallas que se libran en El Bastión. Ruinas medievales, ciudades futuristas destruidas o bosques rocosos funcionan como el escenario perfecto en donde las miniaturas se despliegan y se mueven según las reglas de cada juego.
Dos veces a la semana los wargames, los juegos de rol y los boardgame cobran vida en el segundo piso del club Ferro. Cuando todo termina, la escenografía y las miniaturas, realizadas a mano de forma impecable, vuelven a los armarios y vitrinas hasta que los socios se reúnen otra vez.
-¿De qué se trata cada juego?
Franco Tambella: -La primera diferencia entre boardgame y wargame es que el boardgame normalmente tiene un tablero y un conjunto de reglas, en general pocas, más complejas o más simples que las del wargame. Y lo que se hace es a base del tablero plantear un escenario en donde se juega una partida. Son juegos de mesa.
El wargame, en cambio, es un poco más abierto. No se parte de un tablero sino de armar escenografías en donde las miniaturas que cada uno posee van a interactuar. En relación a las reglas, son bastante más extensas y precisas que las de los boardgames.
-¿Las reglas existen de antemano?
Franco Tambella: -Sí. Lo que cada jugador arma, dentro de las reglas del juego, es su propio conjunto de miniaturas. Y la tercera movida que está ganando mucha fuerza es el juego de rol. La gran diferencia del juego de rol con el wargame es que con el rol vos encarnás un personaje y tenés que desarrollar una historia, ya sea a través de la miniatura o no. Muchos juegos de rol son relatos de historias donde los personajes que intervienen son los mismos miembros del grupo que está jugado, entonces cada miembro de ese grupo tiene que participar en un rol particular. De ahí que nosotros los conozcamos como juego de rol.
-¿Hacen juegos de rol en El Bastión?
Franco Tambella: -Estamos intentando. Es lo que se viene. Y en el wargame, a diferencia del rol, no tenés una miniatura que te represente a vos, sino que vos vas a mover un grupo de miniaturas. Es muy amplio el tema, hay juegos que implican mover dos miniaturas en donde lo tortuoso es el escenario hasta juegos en donde se dan batallas masivas y se mueven cien o doscientas miniaturas.
-¿Siempre hay un objetivo?
Franco Tambella: -Sí. En un wargame, a diferencia de un boardgame, los objetivos son particulares de cada batalla. También se puede jugar con objetivos de campañas que excedan un encuentro y que fomente un segundo, tercero, cuarto o quinto encuentro.
-La realización de las miniaturas y las maquetas también es central.
Franco Tambella: -Sí. Es muy importante para lo que es el sentido de pertenencia en relación a la miniatura. Cada uno va a tener su miniatura y la va a pintar de la forma que le guste. Y lo mismo con la escenografía.
-¿Cómo es un día en El Bastión?
Nicolás Behotas: -Abrimos, caen los socios, y generalmente pueden pasar dos cosas: o previamente organizamos algo específico, que avisamos en el Facebook, como una batalla o una tarde de boardgames, o directamente abrimos y los socios o visitantes llegan y vemos lo que sale.
-¿Qué es lo que más se juega?
Nicolás Behotas: -Lo que más se juega es Mordheim, un wargame que es un juego de escaramuzas y se juega con pocas miniaturas en una ciudad destruida. Jugamos en los tableros con la escenografía. Recreamos una batalla real moviendo las miniaturas, por turnos, con dados. Y se puede jugar una batalla normal, que es una lucha a ver quién mata a quién, o por misiones, donde hay reglas y un objetivo como puede ser ir a rescatar un príncipe.
De lo virtual a lo real
En tiempos en los que lo virtual manda, El Bastión logró que muchos chicos que suelen jugar wargames o juegos de rol en la computadora lo hagan con otros chicos, en un espacio social como es el club, en donde además de divertirse, sociabilizan. Lograron, dos veces por semana, el paso de lo virtual a lo real.
-¿Cambia pasar de jugar en la computadora a hacerlo en un escenario real, con otras personas?
Nicolás Behotas: -Desde mi punto de vista, sí. Siempre es más divertido verle la cara al otro, más cuando sufre. A veces también se juegan juegos cooperativos, donde todos los jugadores juegan contra el juego, y ahí todos sufren o todos sonríen.
-¿Cómo llegan los chicos al club?
Nicolás Behotas: -Actualmente el canal principal de difusión es Facebook, y si no el boca en boca.
-¿La movida del club es general? ¿Existe en otros países?
Nicolás Behotas: -Sí, es global. En realidad los clubes de juego existen desde antes de la computadora. En Argentina se hacía con los juegos más clásicos como el TEG, el Monopoly o el Estanciero. Recién ahora se están empezando a ver otro tipo de juegos. Sin embargo, si te vas a Alemania, España o Estados Unidos vas a ver eventos de boardgame que reúnen fácilmente a 50 mil personas en un día. Y tenés más de un evento. Y pasa lo mismo con los wargames.
Franco Tambella: -¡A nosotros nos encantaría ser parte de una movida para salir de la compu! En realidad no es que nos estamos sumando a una ola, sino que son cuestiones que vemos que nos pasan y les pasan a otras personas que están buscando otras salidas. La movida de wargames a nivel mundial tuvo mucho mayor calado en algunas zonas que en otras. Acá prácticamente estamos fundando, porque de hecho fuera de Capital éste es el primer club que hay.
-¿Tienen contacto entre los grupos?
Franco Tambella: -Sí, por eso también lo de salir de la compu es un poco tramposo, porque a través de la compu conseguimos las reglas, conseguimos relacionarnos con otros grupos… Nuestra perspectiva desde el momento en el que fundamos el club fue poder mostrar lo que hacemos. Este es el gran tema: cuando en Argentina se habla de juegos de mesa o boardgames se habla de wargames, y de los juegos de mesa se conocen los clásicos y nada más. De wargames no se sabe absolutamente nada. Quizá se ha visto en alguna película, pero no se sabe ni qué es un juego, ni que todas las maquetas se hacen con un sentido… Se cree que es algo que no se practica. Por eso también empezamos el club, para difundirlo. Si queremos hacer que le guste a un chico menor de 14 años, la verdadera forma de engancharlo es haciendo que los padres entiendan que es una actividad diferente, una actividad lúdica totalmente completa, y que proponemos un espacio en un club en donde además se sociabiliza, un lugar donde vas a estar fuera de la computadora.
-¿Cuántos son socios?
Franco Tambella: -Somos 15. Y edades tenemos entre 12 y 35 años. Otra cosa buena de esta movida es la capacidad que tiene de generar vínculos intergeneracionales. Un chico de 12 años acá va a jugar exactamente en igualdad de condiciones con alguien que tiene 26, 27 ó 30 años y nos vamos a tratar todos como pares. Eso es propio de un club, ni siquiera se ve en la escuela. Y lo que tiene de particular este club de wargames es que fomenta esta cuestión de intercambio entre los más veteranos con los más jóvenes.
-¿Cómo hay que hacer para ser parte del club?
Franco Tambella: -Lo primero que sugerimos es que vengan a ver. No hay ninguna obligación, si quieren probar de hacerse miembros. Que vengan, que prueben. Nosotros enseñamos a pintar, a armar escenografías, a jugar juegos de guerra, a jugar juegos de mesa, a jugar rol. Y después, si les gusta la movida, ahí sí, el requisito que tenemos es hacerse socios del club Ferro, lo cual es una ventaja y es el único requisito que nos pidió Ferro para darnos este lugar que es tan copado. Y realmente nos ha funcionado muy bien porque podemos también usar el resto de los beneficios del club como la cancha de fútbol 5, la pileta o el gimnasio.
-El Bastión acerca a los chicos al club.
Franco Tambella: -Claro. La idea de cuando empezamos a trabajar en Ferro fue ésa. Fue una especie de simbiosis. u
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