Del Potro y Mónaco, listos para dar otro salto
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Tras un 2011 con altibajos y aún resabios de su operación en la muñeca, Del Potro volvió a afirmarse en los primeros planos del circuito internacional, con la obtención de cuatro títulos (Marsella, Estoril, Viena, Basilea), el regreso al Masters tras tres temporadas y sendas victorias ante el suizo Roger Federer, a quien le arrebató el título en su Basilea natal y volvió a ponerlo de rodillas en el Masters de Londres; y un triunfo sobre el serbio Novak Djokovic, nada menos que en el match por la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos, logrado tras una épica batalla en semifinales ante Federer, sostenida durante casi 4 horas y media con victoria para el helvético.
Su cuenta pendiente estuvo en los Grand Slam, donde si bien diseñó performances más que aceptables, no pudo abrochar esas grandes victorias que le hubiesen significado mezclarse con el grupo del “poker de aces” que componen Djokovic, Federer, el español Rafael Nadal y el escocés Andy Murray.
En Australia y Roland Garros, Del Potro fue frenado por Federer en cuartos, con distintos escenarios. En el certamen oceánico, el suizo dibujo un inapelable triunfo en sets corridos, mientras que en París el tandilense dejó ir una ventaja de dos sets.
En Wimbledon, el freno llegó en octavos ante un inspirado David Ferrer, que no le dio chances y se llevó un triunfo sorprendentemente holgado. Similar fue lo del US Open, con Djokovic como verdugo en cuartos. Esa noche, el actual número 1 ganó cómodamente, aprovechando las molestias de muñeca sufridas por Del Potro.
En Copa Davis, el pupilo de Franco Davín salteó la serie de octavos ante Alemania y emergió en la de cuartos ante Croacia, en Parque Roca, liderando la victoria nacional con sus contundentes victorias ante Ivo Karlovic y Marin Cilic.
En semifinales, en el mismo escenario, la polémica. Su presencia en duda hasta pocos días antes de la serie, y el final “juego por la gente”. Pese a la muñeca maltrecha, su jerarquía le alcanzó para despachar en tres sets a Radek Stepanek. Los checos dieron vuelta la serie y su presencia el domingo se volvió imprescindible, pero el sábado llegó el anunció de su deserción y con ello las críticas y defensas (más de las primeras) a su alrededor.
El retorno al circuito fue a todo vapor. Títulos en Viena (perdiendo sólo un set) y Basilea, que ayudaron a redondear una racha de once victorias consecutivas, interrumpida por el francés Michael Llodra en octavos del Masters 1000 de París.
Ello le permitió ir a Londres, a tutearse con los otros “maestros”. Derrota de entrada ante Ferrer, victorias ante Tipsarevic y Federer para lograr el pasaje a semifinales, donde Djokovic le impidió seguir avanzando.
Así llegó a su fin otra notable temporada para el número 7 del mundo, que este año irá por más. Su primer desafío será en el Abierto de Australia (desde el lunes 14), primer Grand Slam de la temporada, para luego pasar por Rotterdam, Marsella, Dubai, Indian Wells, Miami, Estoril o Munich, Madrid, Roma y Roland Garros.
Todas citas encuadradas en el calendario de la ATP, a raíz de su reciente determinación de no jugar por este año la Copa Davis.
El mejor año de Mónaco
“Pico” Mónaco atravesó un 2012 de ensueño, con varios objetivos cumplidos y expectativas de alto vuelo para lo que viene.
El tandilense volvió a levantar un trofeo tras casi cinco años, colmó el viejo anhelo de integrar el grupo de los top ten y se dio el gusto de ser campeón fuera del polvo de ladrillo por primera vez en su carrera.
De la mano de Gustavo Marcaccio logró una madurez que lo condujo hasta allí, pudiendo además ser una fija en cada citación de Copa Davis.
El actual número 12 del mundo se sacó la mufa en Viña del Mar, certamen del que habitualmente era protagonista sin llegar a consagrarse. Esta vez lo logró, ganándole una disputada final a su compatriota Carlos Berlocq. Fue el puntapié inicial para una temporada de altísimo vuelo.
Ante la baja de Del Potro, Mónaco fue uno de los singlistas en la victoria a domicilio sobre los alemanes en octavos de la Davis. Aportó un inobjetable triunfo sobre Petzschner, a quien le ganó por un triple 6-3.
Antes de su segundo título del año, Mónaco brilló en el cemento estadounidense metiéndose en semifinales del Masters 1000 de Miami, logrando por segunda vez en su carrera acceder a esa instancia en un certamen de esa jerarquía. En su camino logró triunfos ante rivales de fuste como el estadounidense Andy Roddick y el francés Gael Monfils.
La ratificación de su buen momento llegó en Houston, donde consiguió el quinto título de su carrera derrotando en la final al local John Isner, y tuvo su correlato en el ATP 500 de Hamburgo, con una nueva conquista, que le dio los puntos necesarios para meterse por primera vez en su carrera entre los diez mejores del mundo.
Haber evolucionado en agresividad y consistencia lo transformó en un jugador más rendidor en canchas rápidas. Ello le permitió ganar por primera vez un partido sobre césped (llegó a tercera ronda en Wimbledon) y hacerse de un título sobre cemento (en Kuala Lumpur).
Semejante evolución le permitió a Mónaco llegar al cierre de la temporada con aspiraciones concretas de ser parte del Masters.
Ese altísimo objetivo también podría haber sido cumplido de mediar otro tipo de resultados en los “grandes”. “Pico” se despidió en el debut de Australia y el US Open, alcanzó tercera en Wimbledon y se metió en octavos en Roland Garros, repitiendo su mejor performance en torneos de Grand Slam.
Tras desarrollar su pretemporada en Tandil, Mónaco iniciará 2013 en el Abierto de Australia y más tarde iniciará su habitual itinerario por Latinoamérica para abordar su gira en certámenes de canchas lentas (Viña del Mar, Buenos Aires y Acapulco). Luego, los Masters 1000 de Miami e Indian Wells serán sus objetivos más trascendentes.
Además, se espera que nuevamente sea protagonista en el equipo argentino de Copa Davis, más aún tras la baja por todo el año de Del Potro. u
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