Del tambo a la política
-¿Cómo arrancó?
-Repartiendo pan.
-¿Allá en su pueblo natal, Azucena?
-No, acá, yo era director de personal en la época de Gino Pizzorno.
-Sí, sabía. Pero remóntese a sus comienzos.
-Estuve en el campo hasta los 21 años. Nací y me crié trabajando en el campo. Desde los 8 hasta los 12 años trabajaba en el almacén del pueblo. A los 12 me fui a trabajar al tambo. A las siete de la tarde comía y me acostaba a dormir, pensaba que a esa hora, en Azucena, todos estarían jugando. Imagínese un chico de 12 años.
-¿Después?
-Me fui a Fulton a los 16. Terminé la primaria en la Escuela 20 del Parque Anchorena, la que está en el castillo. Mientras hacía el tambo. Después me fui a trabajar de tractorista a la estancia de Magnasco, hasta que me tocó la colimba.
-Y más tarde emprendió viaje al sur…
-Sí, me fui a Villa Regina, donde estuve 10 años. Cuando fui, lo único que sabía era manejar un tractor y andar a caballo. En esos años hice el secundario, estuve becado estudiando en Buenos Aires. Además hice tres años de abogacía en General Roca.
-¿Se fue con una mano atrás y otra adelante?
-Creo que tenía las dos adelante, para taparme. (Risas). En ese momento, 28 de noviembre del ´76, me fui con mi señora, y volví el 30 de mayo del ´86.
-Me imagino que hizo de todo.
-Sí, trabajé de albañil, después me fui a una fábrica, a trabajar con el tomate. Y después de administrativo a una cooperativa de empaque de frutas. No sabía ni hablar por teléfono, y al segundo día me tocó liquidar sueldos. Terminé como gerente de comercialización. Antes de venirme, fui jefe del departamento de Recursos Humanos de una fábrica que hacía máquinas viales. En el ínterin estudié, fui mozo, me hice mi casa, andaba para todos lados en bicicleta.
-Usted sería lo que los americanos llaman self made man, un hombre que se hizo a sí mismo.
-Sí, sí. Hoy todos los días me levanto con ganas de mejorar lo que tengo, de hacer algo distinto.
-Al mundo lo empezó a ver desde el sur. Cuando volvió, ¿por lo menos sabía liquidar sueldos y hablar por teléfono?
-(Risas). Sí, había aprendido. Estuve unos meses sin conseguir trabajo, casi me vuelvo. Hasta que empecé a trabajar en la Compañía Financiera del Tandil, al tiempo quedé como jefe del departamento de Cobranzas. Después de un año y cuatro meses, me voy a trabajar como jefe de Personal en la gestión de Gino Pizzorno.
-A esas alturas, ¿ya le había picado el bicho de la política?
-Sí, yo en Río Negro había formado la COIT (Corriente de Opinión Interna) contra el franquismo. Creo que nació peronista.
-¿Tenía algún ascendiente en ese sentido?
-No, mi familia estuvo siempre en el campo. Nunca se hablaba de política. Yo creo que así como nací negro, nací peronista e hincha de Boca.
-¿Se hacía tiempo para todo?
-Cuando a uno le gusta lo que hace, es hermoso. Yo disfruto. Para mí, aunque juegue Santamarina (club que preside), los fines de semana son distintos. Yo espero el domingo a la noche, porque quiero que llegue el lunes, para volver a trabajar.
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Los más y los menos
-Se define como un intuitivo, hacedor. En política, sin embargo, le reprochan su falta de capacidad para reflexionar y para dialogar…
-Mire, no me gustan esas mesas de café donde se hace filosofía. No me gustan, y aparte no tengo tiempo. Uno tiene que tomar decisiones e ir para adelante.
-Volviendo a lo de su capacidad de trabajo… En lo que hace a la función pública, más concretamente en el Concejo Deliberante, dicen que va poco y nada…
-No, yo voy a las comisiones, el tiempo necesario que tengo que dedicarles. Además, le digo la verdad, atiendo a mucha más gente en la calle o en mi trabajo que en el Concejo. No entro en esas chicanas, no tengo tiempo. Pienso en cosas importantes, en trabajar para beneficio de la gente.
De 2, o de lo que fuere
-Usted quiere ser intendente. Tiene aspiraciones…
-Una persona sin aspiraciones, ¿para qué va a trabajar? Si entro de cadete, quiero llegar a ser gerente. Ahora, lo que hay que tener en cuenta son las formas.
-Está bien. Ahora, sus críticos dicen que usted encara cualquier proyecto político desde la primera persona…
-Eso lo dice Sentís. Sabe cuál es la diferencia, que los que estamos en el Consejo del PJ trabajamos todos, ninguno vive de la política. Si pensara como Sentís, no pretendería cambiar nada.
-¿Leyó la entrevista del domingo pasado?
-No.
-No le creo. Pero bueno, le achaca haber contado con el favoritismo del periodismo en las elecciones internas, y de haber volcado la billetera para hacer campaña….
-No es así. Y si lo fuera, qué culpa tengo. De todas maneras, me parece muy pobre la crítica. Además, el que tiene tantos años en el medio, no puede venir con esas bajezas. Es una crítica dañina hacia la gente que trabaja en el periodismo. Además había encuestas, y no las mandé a hacer yo. ¿De qué me voy a responsabilizar? ¿De la carrera política y de la imagen de Sentís? ¡Por favor!
-Usted jugó al fútbol, en el Agrario. ¿De qué puesto?
-De 2, de 5 o de 4. En Azucena y en La Patria. A todo el que pasaba con medias de otro color que las mías les pegaba.
-Entonces, ¿está dispuesto a ser el 2 de Néstor Auza en la lista legislativa?
-Sí, créame que soy absolutamente sincero. Estoy para construir, como dice ?Mostaza? (Reinaldo Carlos Merlo) ?paso a paso?.
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