Delincuentes asaltan a punta de pistola y privan de la libertad a una familia en su propiedad
En efecto, anoche, al cierre de esta edición, la policía se anoticiaba de otra familia que resultó víctima, presa de “profesionales” del hampa que empuñando armas de fuego no tuvieron pruritos en irrumpir en una importante propiedad de calle Paz al 300, intimar a todos los ocupantes, maniatarlos fuertemente a todos sin distinción (había chicos de escasa edad), revolver toda la casa y alzarse con el botín, dinero en efectivo que circunstancialmente los damnificados tenían para hacer un viaje programado.
Se trata de la familia Romeo, más precisamente Carlos, padre del ex futbolista y actualmente mánager de San Lorenzo Bernardo y hermano de Daniel, también reconocido ex futbolista y técnico, quien fue rehén junto a su familia por una hora aproximadamente por tres delincuentes que actuaron con una frialdad “profesional” según relataron los propios damnificados.
Al cierre de esta edición la policía realizaba distintas diligencias que permitieran dar con los sospechosos con los datos que aportaron las víctimas, incluso con la posibilidad de que anoche mismo se realizara algún reconocimiento fotográfico que permitiera dar con alguna hipótesis de trabajo.
El hecho
A priori, por lo que se recogió del lugar de los hechos, Leandro “Lolo” Romeo ingresaba a la casa de sus padres alrededor de las 22.30 para ingresar su moto cuando se topó con un extraño ya dentro de la casa, quien le apuntó con una pistola (sería una 9 milímetros) y logró reducirlo, mientras que otros dos cómplices aprovecharon para también entrar en la propiedad.
Se desprende que el primero de los delincuentes irrumpió en la finca saltando el alto paredón de una casa (de unos dos metros de altura) cuyo frente no ostenta nada, más que una importante puerta de madera y un portón del garaje.
Desconociéndose si estaban al tanto del arribo de Leandro y si había tanta gente en la casa, no tuvieron empacho en seguir con su objetivo, a pesar de los intentos del joven por convencerlos de que no había dinero en la casa y que les daba lo que tenía en la camioneta que estaba estacionada en la calle.
Lejos de convencerlos, el trío siguió con sus intenciones. Sorprendió al resto de los ocupantes, entre los que se encontraban no solo el matrimonio Romeo sino también otras familias con sus chicos menores de edad, quienes también fueron sujetados con precintos y tirados al piso para que no observaran nada del accionar decidido a emprender.
Así fue que revolvieron todas las dependencias en busca de efectivo. Las victimas ofrecían tarjetas de crédito y demás elementos de valor, pero nada querían de eso. Sólo efectivo. Así fue que finalmente llegaron a una importante suma que la familia tenía para un viaje que tenía planificado realizar, precisamente desde hoy, más los celulares.
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Sobre las características físicas de los maleantes, trascendió que se trataba de tres sujetos de mediana edad (unos 35 años) y estatura, que uno estaba encapuchado y el los otros dos a cara descubierta. Uno usaba barba candado y vestía bermudas. Uno de contextura gorda mientras que los otros dos flacos.
Se insistió con “la tranquilidad” que “trabajaron”, incluso sugiriéndoles a las víctimas que se quedaran tranquilos, que nada les iba a pasar si se quedaban quietos, que ellos necesitaban la plata porque eran pobres.
El calvario de los Romeo duró aproximadamente una hora. Una tortura que ya una vez liberados se iba a transformar en la impotencia e indignación por haber sido víctimas de la inseguridad y así sumarse a una larga lista que preocupa y mucho.
Aún con las marcas de los precintos en sus muñecas, su mayor preocupación devenía del estado emocional de las criaturas que vivieron y sufrieron lo que es formar parte de un Tandil que ya dejó de ser soñado para protagonizar una verdadera pesadilla.
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