Delincuentes asaltaron a un matrimonio en su casa y se llevaron 10 mil pesos
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLuego de un miércoles impregnado por la inseguridad con robos de todo tipo, que culminó con un asalto comando a la familia de un reconocido empresario de la ciudad, se añoraba que el jueves la situación mermara.
Sin embargo, el deseo no se concretó. El destino hizo que las dos caras de una misma moneda se mostraran casi en el mismo momento.
Por un lado, el intendente Lunghi le abría la puerta de su despacho a las máximas autoridades de la policía local para dialogar de lo que está ocurriendo con la ola de inseguridad, trazar objetivos concretos y trabajar en forma mancomunada para acortar las estadísticas delictivas que crecen en Tandil.
A sólo 14 cuadras de la Municipalidad, la delincuencia era la que se hacía presente una vez más, en este caso en una casa de familia, engañando a su propietaria para acceder a la misma en forma violenta y llevar a cabo un nuevo ilícito.
Todo ocurrió pasadas las 8, en el domicilio de Montiel 918, donde el matrimonio conformado por Lucía Fernández y Carlos Azpiriz fue víctima de la delincuencia.
El hecho
El matrimonio estaba comenzando a transitar por un nuevo día, cuando sonó el timbre de su propiedad. Al consultar la dueña quién era, escuchó una voz masculina que decía que “venía a abonar un alquiler de parte de Juan”.
La señora miró por la ventana, observó a una persona de traje gris oscuro, pelo corto y lentes colocados. Decidió confiar y fue lo peor que le puso pasar, porque al abrir la puerta principal no sólo estaba el hombre que observó desde el interior, también estaba otra persona con su rostro totalmente cubierto, que la abrazó, le tapó la boca para que Julia Fernández no gritara y la empujó al interior del living.
Quien portaba el ambo oscuro se dirigió directamente al dormitorio donde se encontraba Carlos Azpiriz, como sabiendo que sólo en ese lugar podían tener el dinero que andaban buscando.
Le habló con “autoridad y sin insultos” le dijeron a este medio y pidieron la plata de los alquileres. En total se llevaron alrededor de 10 mil pesos que estaban en un cajón y un reloj, recuerdo de una sobrina. Acto seguido le quitaron el celular a la señora sacándole el chip, para luego obligarla a desconectar el teléfono fijo.
Tras huir los dos delincuentes, la mujer de la casa avisó a la policía, que llegó al mencionado domicilio junto con una ambulancia del Hospital Ramón Santamarina para asistir a Azpiriz, quien hace un tiempo sufrió un ACV y su esposa temía que la tensa situación vivida le produjera alguna convulsión.
“Todo fue muy rápido”
En diálogo con El Eco de Tandil, Lucía Fernández comentó que “tocaron timbre y dijeron que venían de parte de un inquilino. Estaba medio dormida, miré y lo vi bien vestido con un traje y una carpeta en la mano. Las apariencias me engañaron, porque al abrir, otra persona a la que sólo se le veían los ojos y que no había sabía que estaba, me empujó hacia adentro y me tapó la boca”.
Luego siguió expresando que “el del traje fue a la habitación donde estaba mi marido, mostrándose agresivo, pero sin utilizar malas palabras ni armas”.
Fernández, sobre el ingrato amanecer que tuvo dijo que “a mi marido lo hizo sentar y el delincuente con una toalla abrió cajones del placard y la mesa de luz donde encontraron los ahorros del mes que rondarían los 10 mil pesos. La policía nos dijo que quien estaba todo tapado dejó algunas huellas”.
También recordó ante este medio que “les pedí por favor que no golpearan a mi esposo, que tiene una hemiplejia y no se puede defender”.
Sobre cuánto tiempo debió el matrimonio soportar dentro de su domicilio la presencia de los malvivientes, expresó que “el asalto duró como máximo diez minutos, no nos revolvieron nada, sólo buscaban oro y el pago de los alquileres”. Al ser consultada sobre si le llevaron algo del oro que pedían, mencionó que “exigieron, pero no se llevaron nada, ni siquiera la alianza que tengo puesta. También en el dormitorio estaba una cartera mía que no revisaron. Todo fue muy rápido”.
La señora Fernández de Azpiriz brindó a la policía las características del hombre que más recuerda al decir que “llevaba un traje gris oscuro, estaba afeitado, pelo corto como se corta la policía y anteojos. El otro estaba todo tapado, excepto los ojos. No sé en qué escaparon”, concluyó.
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