Delincuentes asaltaron al presidente del club Unión en su casa, y se alzaron con dinero y otros elementos
El hombre miraba televisión mientras su hermano Ubaldo dormía, cuando escuchó el timbre. Se levantó hacia la puerta y, en ese instante, fue sorprendido por tres delincuentes que ingresaron por una ventana. Sin ejercer violencia, se alzaron con más de dos mil pesos, un reloj, un anillo y un celular.
En diálogo con El Eco de Tandil, conmocionado, Giménez relató que se encontraba mirando televisión en el living y su hermano Ubaldo, de 88 años, ya se había ido a dormir. En ese instante, minutos pasadas las 23.30, escuchó el timbre, dos veces de una manera insistente. Se levantó hacia la puerta principal, pero cuando estaba por llegar “reventaron la ventana de la cocina que está como a 15 metros y cuando me doy vuelta que sentí el ruido, ya tenía a uno a un metro, venía con un cuchillo en la mano y una campera, me quería tapar la cara”, y aclaró que “en ningún momento ni me agarró de los brazos, pero sí me pidió la plata; lo de siempre”.
En ese instante, su hermano que se había recostado “escuchó el ruido y uno de los delincuentes, que se había quedado en la cocina, ingresó a la pieza, lo arrastró hasta el living, se le montaron los dos arriba con la rodilla”, mientras otro lo tenía a él en el sillón tapándole la cara.
“Se llevaron dinero, lo encontraron porque yo había alcanzado a tirar la billetera, y estuvieron buscándola hasta que la encontraron. Se llevaron unos dos mil y pico de pesos, un anillo –eso lo lamento mucho- que era de mi suegro y mi celular, con eso se conformaron”, dijo, aunque le extrañó que “el que estaba conmigo éramos como de la familia ya porque entramos a la pieza y de golpe saltó por una ventana que estaba cerrada”, recordó Giménez.
Describió que uno de los delincuentes, el que buscó a su hermano, usaba bufanda y guante, mientras que el que se dirigió a él estaba a cara descubierta. Le pareció que era “gente joven, de alrededor de 20 años, un morocho morrudo el que vino hacia mí. No revolvieron nada, ni siquiera me agarraron de los brazos”.
En tan sólo cinco minutos, según estimó el hombre, los delincuentes se alzaron con el botín, dándose a la fuga -también calculó- saltando la pared al terreno de al lado. Aclaró en cuanto al accionar que en ningún momento ejercieron violencia y recalcó que “ellos no entraron a las piezas a revolver o a buscar dinero”.
Un barrio “tranquilo”
Sobre la seguridad en el barrio, señaló que “teníamos en frente una gavilla que acá hace siete meses que se fueron. Muchachones hay, pero muy tranquilo en general. A Villa Italia la defiendo porque a pesar de estas cosas es muy tranquilo, yo digo que nos conocemos, uno sabe que hay gente nueva pero nos saludamos todos. Y la señora de al lado incluso el perro de ella toreaba, han saltado por ahí los tipos y se han ido”.
Tras haber radicado la denuncia en la seccional Tercera, Giménez garantizó que él y se hermano se encuentran bien y agradeció a la policía por su rápido accionar.
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