Delincuentes destrozaron la puerta e ingresaron a la vivienda mientras sus moradores dormían
Un audaz robo fue perpetrado por al menos dos personas en una vivienda del barrio Falucho en horas de la madrugada de ayer, caso fue denunciado en la Seccional Primera y que dio lugar a que la damnificada planteara la inseguridad que se observa en la zona, además de reflexionar sobre los efectos de adquirir productos robados.
Dorita Frúmboli indicó durante el magazine “La ciudad” (Eco TV) que el hecho sucedió alrededor de las 2.15 de ayer en su vivienda, ubicada en Guido Dinelli 365.
“No sabemos de qué forma reventaron la puerta, ya que en un primer momento pensamos en una patada, pero luego observamos y lo descartamos”, señaló inicialmente, tras lo cual agregó que se trataba de “una puerta de una madera fuerte, que tenía trabas de acero colocadas”.
Dijo desconocer a ciencia cierta “si hicieron palanca con algún elemento, aunque creemos que sí, por como están las cosas y los ruidos que escuchamos”.
Precisó que el sonido percibido era “como si caía alguien por la escalera. Fue cuestión de segundos”, añadió.
En el momento del hecho, estaban en la vivienda sus cinco habitantes: un matrimonio y sus tres hijos adolescentes, de entre 15 y 19 años.
“La primera en llegar al lugar fue mi hija, que duerme en un altillo de madera que está sobre el living. Escuchó las cosas muy claras y se levantó pensando que alguien se había caído por la escalera”, señaló y estimó que “estuvo en el living con los ladrones. Ya que entraron, agarraron el televisor y se fueron”.
La damnificada dijo que los delincuentes “se llevaron algunas cosas más que estaban por ahí, pero nada de valor. Había cosas de valor que no se llevaron. Mi cartera estaba abierta, con mi billetera y las tarjetas; también estaba la billetera de mi hija… Pero venían puntualmente al televisor”.
“Nos vigilaron”
Dorita Frúmboli afirmó que “evidentemente nos han estado observando, ya que tengo un ventanal grande”.
Planteó que la intención era hacer público el hecho “para comunicarle a la gente lo que está pasando. No es el único caso, en el barrio hace unos 15 días ingresaron del mismo modo a la misma hora a una casa de calle Fugl”.
Cabe destacar que la vivienda cuenta con alarma, por lo que los delincuentes “aprovecharon los 15 segundos que dispongo para desconectarla cuando llego”, dijo la mujer.
Advirtió que “en la empresa de alarmas me informaron de algo que no sabía y es que existe un código para que la alarma suene instantáneamente cuando todos los de la casa están adentro. Ese dato no me lo habían dado”.
Temor y desazón
Dorita Frúmboli explicó que “hace unos dos meses que ampliamos la zona de protección con alarmas y pusimos sensores por todos lados. La puerta de adelante retarda porque es el tiempo que da para que uno ponga el código”.
Sobre los ladrones, dijo que “estaban en una camioneta un poco más grande que una común, con lona. Salí corriendo y alcancé a ver dos personas, pero -por el tamaño del televisor- tienen que haber sido tres. El que manejaba tenía que estar esperándolos para salir a esa velocidad y al televisor no lo podía cargar una sola persona”, especuló.
Con referencia a las consecuencias del delito sufrido, la mujer manifestó que “hoy no fui a trabajar, ya que no nos volvimos a acostar desde las dos de la mañana, por un lado porque me quedé sin puerta y por otro por la sensación, que es lo que más angustia”.
Con impotencia señaló que “laburamos de sol a sol. Además, los martes doy clases en Lobería y llego a las dos de la mañana a la terminal. Si hubiera sido un martes, hubiera llegado junto con los ladrones”.
Indicó que “hoy me cuestiono todo eso y me pregunto cómo volver a la rutina normal ahora, cómo dormir esta noche, ya que mi casa era segura y no lo es más”.
Tras recordar la existencia de la alarma se preguntó “cuánto vamos a tener que ampliar, qué nos protege, cómo se nos protege a los ciudadanos ante esta situación de inseguridad”.
Las dos puntas
Analizó que “por un lado tenemos leyes poco sólidas que permiten que los delincuentes entren y salgan, por lo que reinciden ya que el sistema lo permite al no haber un castigo lo suficientemente eficaz. Por otro lado, está el consumo. Esta gente sigue robando porque hay gente que sigue comprando”.
Dorita Frúmboli cuestionó que en la sociedad “no hay conciencia de que cuando comprás un celular a 60 pesos hay una persona que fue violentada. Ahora te cuentan que todo el mundo sabe hasta cuanto piden por las cosas. Si esto pasa es porque es todo una cadena que se lleva en la práctica social y que está naturalizándose. Y eso es lo más grave”, sentenció. *
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