Delincuentes se alzaron con un importante botín de la casa del conocido aviador César Falistocco
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl hecho se registró entre las 11 del sábado y la madrugada del lunes, cuando él y su señora estaban de viaje. Los delincuentes ingresaron a la casa por una ventana –la única sin rejas-, en el segundo piso, y tras revolver “todo”, se alzaron con un importante botín.
Los malvivientes recorrieron los distintos espacios, tiraron cajones enteros al piso y se apoderaron productos de electrónica, camperas de cuero, dos pares de guantes y un GPS de vuelo, y unos 800 dólares en efectivo, entre otras cosas.
Ayer, aún consternados por lo sucedido, César y Rosana, su esposa, recibieron a El Eco de Tandil en su casa. Agotados, luego de terminar prácticamente de ordenar lo que habían revuelto los delincuentes, contaron el desolador escenario con el que se encontraron al volver a Tandil y darse cuenta de que les habían “sacudido” su vivienda, la misma en la que viven desde hace 30 años.
“Nos fuimos el sábado a las 11 cuando levantó la niebla y volvimos el domingo por la noche, madrugada del lunes. No notamos nada, eso es lo raro”, destacó Rosana.
Los delincuentes -contó Falistocco- ingresaron por la única ventana sin rejas, que es la de su cuarto, situado en el segundo piso. “Treparon por la reja de abajo, forzaron la ventana, se soltó el pestillo, entraron por ahí y salieron por el mismo lugar”, dijo y calculó que tuvieron que haber accedido “necesariamente” por la entrada que también tiene rejas.
Sobre el botín, su esposa informó que les robaron “una notebook, una netbook, una tablet marca Samsung, una de Conectar Igualdad, ropa de hombre, anteojos de sol, un par de guantes para andar en moto. Y después empiezan a ser cosas específicas, caras, es decir, se vistieron muy bien porque había colgadas dos camperas de César de cuero, una gris y otra marrón, y se las llevaron. Anillos míos, me quedaron sólo los puestos, y 800 dólares que estaban escondidos en un librito”.
Entre todo lo que se robaron, Falistocco se detuvo en lo “curioso” de la campera de color marrón, porque explicó que es “de la escuadrilla que volamos. Hay ocho en el país solamente. Incluso es tan personal que tiene bordados los aviones y posiciones en las que vamos en la escuadrilla, es como si dijera ‘soy yo’. No lo van a entender al código, pero atrás dice Escuadrilla Argentina de Acrobacia Aérea. Esta campera no es un problema de valor caro, sino que tiene los vuelos, todos los logros”.
“Era justo un artículo que iba a escribir de esa campera, que no se merece terminar separada de un avión, no se lo merece por su historia, porque desde que me prendí fuego en Córdoba en adelante que venimos usándola”, se lamentó.
Admitió entonces que para él, le dio la sensación de que eligieron cosas cambiables directamente por dinero.
Casas
monitoreadas
Ambos expresaron que, al igual que muchos otros, pensaban que no les iba a tocar, hasta que lamentablemente resultaron también víctimas de la inseguridad. Dijeron que tenían una alarma, pero ahora probablemente colocarán una monitoreada y un portón eléctrico también porque “hay que tener”.
Al menos así se los dio a entender la policía al llegar a su domicilio y preguntarles si tienen cámaras, a lo que Rosana le repreguntó: “¿Tenemos obligación de tenerlas? ¿Dónde está escrito que un ciudadano que trabaja y que paga los impuestos tiene que tener una cámara en la casa? Esto también es una discusión ética”.
“Lo más
impactante”
Relató que cuando entraron a su casa, una de las cosas “más impactantes” fue ver a “toda tu familia porque te desparraman las fotos. Vas caminando por el pasillo y te encontrás con tu cuñada sonriente con sus cuatro nenas, mis hijos, mis suegros, de mi hija había fotos de todas las edades, desparramadas por todas las piezas así que vas caminando y vas viendo a tus parientes”.
“Encontré cosas que yo no me acordaba que las tenía guardadas. La casa se movió, la movieron, la sacudieron, pero violentamente”, describió Rosana.
“Y la otra sensación es la justificación–afirmó-. Uno piensa: `Debe haber venido mi hijo a sacar cosas para volar´, es decir, en la mente uno se va justificando”, en tanto que su marido destacó como dato también curioso que se llevaron cosas puntuales, y dejaron otras, también de valor. “Pero abrieron todo”, dijeron ambos.
El accionar
de la policía
Tras percatarse de lo ocurrido, llamaron al 101 y la policía llegó a los diez minutos, aseguraron. No obstante, aclararon que esa noche los efectivos no tomaron huellas, sino que recién al día siguiente enviaron a un hombre de Policía Científica, quien también se mostró sorprendido porque no lo habían llamado antes.
Otra cosa que les llamó la atención fue que la policía les preguntara si iban a hacer la denuncia, a lo que respondieron que sí y cuestionaron el porqué de la pregunta, a lo que los efectivos les explicaron que “mucha gente prefiere no hacerla”.
Por último, conmocionada por lo sucedido, Rosana admitió: “Nos tocó como a todo el mundo, entonces, empezás a preguntarte ¿por qué no me iba a tocar? Nosotros hace 30 años que vivimos acá y cuando vinimos no había rejas, era una casaquinta, los chicos dejaban tiradas sus bicicletas afuera y nunca nos pasó nada. Y ahora se ve otro movimiento”.

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