Delincuentes se llevaron un televisor de 46 pulgadas en moto tras robar en una casa
Desesperada, contó que los ladrones aprovecharon a entrar por la ventana de una habitación cuando la vivienda quedó sola. “Yo salgo a las 3 de la mañana a trabajar y a las 8, el último que se va es mi marido. Cuando volví de trabajar, a las 11.30, llego y encuentro que habían entrado en mi casa, a la mañana”, indicó.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLos delincuentes ingresaron entre las 8 y las 11, a plena luz del día. “Me dieron vuelta toda la casa. Se llevaron, en ese horario, una tele de 46 pulgadas. Ningún vecino en ese horario, 8 de la mañana a 12, nadie vio nada”, cuestionó.
Y enseguida aclaró: “Todo el mundo sabe quién es, pero nadie escuchó. Todos saben quién es, todos apuntan a un pend… de acá a la vuelta. Una tele de 46 pulgadas, que es como una ventana, en algún lado está eso”.
La víctima del robo agregó que “se llevaron una play station; me revolvieron toda mi casa; se dieron el lujo de comer chocolates porque había una caja; se llevaron la plata (alrededor de 500 pesos), una cámara de fotos y un celular que había en una de las piezas”.
Agregó que “supuestamente este pibe robó al lado, al del kiosco, al de enfrente. Todo el barrio La Unión salió a decir que le habían robado” y afirmó que esta persona fue identificada por gente de la zona.
“Los vecinos me dijeron porque yo no sabía ni cómo se llamaba. Nosotros no hablamos con nadie en el barrio, porque todos los que nos conocen saben que nos levantamos, trabajamos y venimos. No nos metemos con nadie”, dijo entre lágrimas que le brotaban de tanta bronca.
Reclamó que “alguien tuvo que ver sacar un televisor. Alguien sabe dónde está. Lo van a salir a vender. Alguien sabe que están ofreciendo un televisor. Es como una ventana. Se lo llevaron en moto. Una persona vino y me dijo que el televisor lo llevaban, tipo 10 de la mañana, dos pibes. Uno, que es el que conoció el señor, lo llevaba en una moto azul”.
Y preguntó: “¿Qué tengo que hacer? ¿Me tengo que callar como hace todo el mundo y esperar que mañana vengan y me entren? Ya saben todo lo que hay adentro de mi casa. No llevaron una tele de 29, no se llevaron una computadora, ¿qué tengo que esperar que mañana vengan y me roben de vuelta? Yo tengo que trabajar”.
Por otro lado, refutó las teorías de vecinos que le recomendaron no dejar la casa sola. “¿Qué tengo que hacer, cag… de hambre, vivir en la miseria? Me parece que no es justo”, lanzó enojada.
Las sospechas
Romina Herrera radicó la denuncia en la comisaría Cuarta y luego regresó para informar el dato de las sospechas que le habían transmitido los vecinos. Además del nombre del presunto ladrón, comunicó la dirección del posible “aguantadero”, pero la policía le explicó que debe esperar la orden para el allanamiento.
“Todo el barrio lo conoce, todos dijeron fue fulano de tal”, dijo sobre este joven, que sería mayor de edad y que fue sindicado por varios propietarios como el presunto autor de distintos delitos.
Reclamó a la comunidad que si surge algún dato del televisor lo den a conocer, porque “es algo que estoy pagando. Trabajo todos los días para pagar mis cosas cuota por cuota, porque es la única forma de tener algo”.
Se mostró indignada porque llegó a Tandil hace 6 años y siempre se dedicó a trabajar. Se levanta todos los días a las 3 de la mañana para entrar a su puesto en el frigorífico Las Dinas.
“Estoy indignada. Me vine de Buenos Aires por un tema de seguridad, por mis hijos, y que me pase algo así, me indigna”, lamentó.
Además, resaltó que sus chicos de 12 y 14 años sufren temor tras el robo debido a que sienten “inseguridad en su propia casa”.
Falta iluminación y sobran los baldíos con pastizales
Todo el perímetro de la casa, ubicada en Ijurco 3077, está cerrado con planchones y rodeado por vecinos. Incluso, al lado funciona una fábrica del rubro de la fundición que estaba trabajando en el momento del hecho.
Tras el episodio en su casa, Romina Herrera se enteró que el barrio es acosado por delincuentes. “A la señora de al lado le entraron dos veces en diez días; el de enfrente no hace denuncia porque está acostumbrado a que le roben; yo, no. Le han robado cuatro o cinco veces, no es de ahora”, contó.
Agregó que en una quinta cercana “a plena luz del día le vaciaron la casa. ¿Quién les parece que fue? El mismo que me robó a mí, me dijo el de la quinta”.
La familia damnificada tiene una parada de colectivos enfrente de su domicilio, que suele estar llena de gente a las 8.30 de la mañana, pero a la noche se convierte en una boca de lobo debido a que no hay buena iluminación y las plantas tapan el refugio.
Por otra parte, en calle Del Medio e Ijurco hay un gran terreno baldío por el que podrían haber ingresado los ladrones. Pidió que el Municipio intime a los propietarios para que lo cierren y mantengan el pasto corto. También reclamó más iluminación sobre la cuadra.
“Que me digan para qué pusieron una comisaría Cuarta que no tiene siquiera un teléfono. Fui hoy, volví indignada, llorando otra vez. Fui a preguntar en qué queda esto, qué pasa. Me dijeron: ‘Señora, el mismo problema que tiene usted lo tienen millones de personas’”, reclamó
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