Demetrio Lamtzev: ?Fue una prueba muy dura y dramática, pero valió la pena vivirla?
Recuperándose todavía de la experiencia más dura y apasionante de su vida, con una pequeña molestia en un tobillo producto de un golpe tras un vuelco en el primer tramo de la competencia, Demetrio Lamtzev le contó a El Eco de Tandil los detalles de su experiencia en el Rally Dakar 2012. A las 3 de la madrugada del viernes llegó a esta ciudad el Team DPR y fue recibido en la ruta por familiares y allegados, tras una participación que resultó exitosa, más allá de no haber podido alcanzar el objetivo mayor de arribar a la meta en Lima.
Lamtzev se mostró con una mezcla de sensaciones en su casa, al lado de la camioneta Toyota Nº 419, todavía con las huellas de la dura batalla que le dieron los caminos de Argentina y Chile. A pesar de cierta bronca por haber quedado en el camino por una rotura que en cualquier otra circunstancia podría haberse solucionado, el piloto comentó con entusiasmo, emoción y orgullo lo que vivió desde aquella largada llena de ilusiones en Mar del Plata hasta el abandono cerca de Copiapó.
-¿Cuál es el balance que hace de esta experiencia?
-Más allá de todo quedamos muy conformes con la experiencia. Sabíamos que era una empresa en la que no mucha gente confiaba, porque pensaban que era una cosa de aventureros, que íbamos a largar la primera etapa para quedarnos a los pocos kilómetros. Pero sólo nos queríamos demostrar a nosotros mismos que podíamos. Y creo que nos quedó claro que estamos preparados para esto y para mucho más. Por eso vamos a correr toda la temporada del Rally Argentino, que tiene una etapa que es Dakar Series. Y por supuesto vamos a estar largando en Perú o Brasil, donde decida la organización del Dakar, para participar de la competencia de 2013. En mejores condiciones y con muchas más chances de llegar. Este fue el Dakar más duro de la historia, y hoy queda en carrera sólo el 27% de los corredores que largaron, lo que habla de una dureza extrema. El Dakar es duro y dramático, pero vale la pena vivirlo. Absolutamente”.
-Cómo vivió la muerte de Martínez Boero en el primer tramo de la carrera?
-Sentimos mucha desazón cuando nos enteramos de su muerte, aunque uno se va sobreponiendo a las cosas. Nunca estuve en una guerra, pero supongo que son situaciones parecidas. Lo que te queda es focalizarte en tu objetivo y darle para adelante, no queda otra. Yo había estado conversando con Martínez Boero en Mar del Plata, antes de largar. Me había contado de una situación extrema que había vivido en Copiapó, cuando se despertó después de una caída al borde del un abismo, con 700 metros de caída libre. Y me decía que no tenía que morirse en ese momento. Era un chico muy agradable y le gustaba transmitir sus vivencias. No lo podía creer cuando llegué al primer CP en Necochea y me contaron lo que había pasado. Nosotros habíamos pasado un rato antes, vimos un helicóptero, que generalmente es una mala señal en el Dakar, y una moto que no tenía muchos signos de un accidente. En los días siguientes vimos cosas peores. Vehículos incendiados, pilotos heridos, helicópteros socorriendo gente, haciendo reanimación, y en comparación con eso el accidente de Martínez Boero no nos pareció grave en el momento.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLamtzev contó con detalle lo que fue sucediendo en cada jornada y en las diferentes etapas que fueron transitando junto a su navegante Sergio Casas:
“La carrera se venía desarrollando bien para nosotros a pesar de algunas dificultades que habíamos tenido, como un vuelco en la segunda etapa, que fue una situación fuera de contexto, porque veníamos a 20 km y agarramos una piedra en forma de rampa y la camioneta quedó acostada en un lecho de río. Una vez que pasamos Fiambalá, en la tercera etapa, se puede decir que comenzaron las dificultades serias. El tramo de San Rafael-San Juan fue muy duro. A 135 kilómetros de la llegada nos quedamos sin cambios. Teníamos solamente primera, segunda y quinta velocidad y tuvimos que transitar sin marcha atrás, segunda y tercera una de las zonas más complicadas que se habían presentado hasta ese momento. Mucho lecho de río, con agua, barro y arena. Nos quedamos encajados y necesitamos el auxilio de algunos amigos que surgieron en el camino para llegar al vivac cerca de las 11 y media de la noche. Eso significó una penalización de 12 horas por la llegada tarde.
Después supimos que no se había roto la caja de cambios sino que se había torcido una varilla. Marcos y José Luis Di Palma, con quienes hicimos una amistad muy grande durante la competencia, con vivencias muy similares y viajando en tándem, nos decían que la situación se había producido por el embrague de competición, que es de pastillas, y que con la misma vibración del motor muchas veces termina averiando alguna pieza. Pero ese tramo final fue dramático, con Sergio (Casas, su navegante) alumbrando con una linterna adelante del auto”.
La Rioja-Fiambalá
Pero más allá de eso en ese tramo navegamos muy bien. Nos agarró la noche en medio de las dunas. Llevábamos todos los elementos como para pasar la noche ahí, porque una de las cosas que está estipulada tácitamente en los equipos es que cuando te agarra la noche en Fiambalá, con montañas de arena de 1300 metros de altura, te tenés que quedar ahí. Eso dice le lógica, pero nosotros decidimos hacer la heroica y seguir adelante. En el camino encontramos de todo. Vehículos volcados, gente llorando, que salían de entre las dunas desesperados, buscando ayuda. Tratamos de ayudar, enderezamos una camioneta que había volcado, ayudamos al camión del equipo de la TV española que también tenía dificultades. Seguimos adelante, pasamos varios way point y llegamos a 27 kilómetros de la meta. La organización se comunicaba con nuestro equipo y le decía que avanzábamos a 11 km/h. A la 1.43 de la madrugada estábamos en la duna más alta, que la llaman la duna Madre porque tiene 1800 metros, y ahí vimos muy a lo lejos las luces del vivac. Pero lo más emocionante y lo que nos hizo sentir un orgullo muy grande fue mirar para atrás y ver a un equipo de camiones rusos, un camión francés y otros vehículos que nos venían siguiendo. Es decir que veníamos marcando camino, y gracias a poder ubicar los últimos cuatro way point pudimos salir de las dunas en la noche. Fue muy emocionante, porque después llegamos y nos abrazamos con tipos que tres días antes nos tiraban el camión encima”
La rotura era en el variador de aire. Había un francés que bajó para ayudarnos y me contó que en una situación similar, en Marruecos, había tardado dos días en hacer 90 kilómetros. Sin potencia no podíamos trepar en el terreno, pero el francés se ofreció a seguirnos para darnos una mano. Arrancamos y no podíamos pasar de 12 km/h en plano y nos quedaban adelante montañas de 2300 metros de altura. Sacamos la cuenta y no nos daba para llegar a tiempo a la meta y nos dimos cuenta que la misión de Tandil en el Dakar estaba terminada. Me emociona recordar ese momento. Pude encontrar un punto de señal y me comuniqué con mi esposa, con mis hijos y con el team manager y les comuniqué la situación.
Ahí decidimos ir en sentido contrario a la carrera, buscando un CP3 que habíamos pasado y que estaba a 27 km, pero desde la organización se comunicaron para decirnos que si continuábamos en esa ruta quedábamos excluidos. Igual seguimos y tardamos tres horas en cubrir esos 20 km. Fue dramático por lo que costó y por el sentimiento de frustración que teníamos por quedar afuera por un detalle. Un español que corrió 14 Dakar me había dicho que lo que me podía dejar afuera de la carrera eran los detalles, las cosas insignificantes que tu equipo de mecánicos no le da importancia. Y así fue”.
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