Demoraron a dos mujeres por presunta trata de personas en perjuicio de una joven paraguaya
Una mujer que denunció que estaba privada de la libertad y obligada a ejercer la prostitución fue rescatada durante un procedimiento realizado el miércoles por la noche en 14 de Julio 995, acción que dio lugar a la aprehensión de dos mujeres de la misma nacionalidad.
De acuerdo a lo indicado por diversas fuentes, la víctima –identificada como Cintia Mora (19)- logró comunicarse con el servicio 101 Mejorado y plantear su privación de libertad, llamado que dio lugar a las acciones que terminaron con su liberación y la aprehensión de las dos presuntas victimarias: Delina (27) y Griselda Zárate (33).
Las tres involucradas en la historia son de origen paraguayo e inicialmente se inició una causa por “Privación ilegal de la libertad”, aunque las pruebas reunidas determinaron que las acusadas fueran indagadas por “Infracción a la Ley de Tratas, Facilitación y promoción de la prostitución e infracción a la Ley de Profilaxis”, según se indicó en la fiscalía actuante.
El jefe distrital de policía, comisario inspector David Tifner, indicó a El Eco Multimedios que el llamado se produjo cerca de las 20.30 y que la mujer “aducía que estaba en 14 de Julio al 900 privada de su libertad y obligándola a ejercer la prostitución, por lo que se comisionó al personal del servicio externo de la Seccional Segunda. También fueron su jefe y el segundo jefe”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMora “manifestó que desde hace dos meses está en Tandil y que fue captada en Paraguay por parte de la propietaria de la casa a los efectos de venir a trabajar como empleada doméstica. Esa gente se hizo cargo de todos sus gastos de pasaje y demás. Cuando llegó a Retiro realmente le comunicaron que iba a trabajar en un privado”.
De acuerdo al relato del jefe policial, la mujer accedió dado que debía afrontar deudas, pero “cuando manifestó que quería volver a Paraguay la amenazaron de muerte y no la dejaban salir, ante lo cual hizo el llamado correspondiente al 101”.
Las tres mujeres “eran conocidas, porque eran del mismo pueblo. De esa manera fue captada para venir a trabajar en la Argentina”, dijo Tifner.
Las acusadas, en tanto, fueron trasladadas a los Tribunales de Azul para declarar ante el funcionario Luis María Surget, titular de la fiscalía específica.
El fiscal Molinero explicó que inicialmente era una privación ilegítima, “aunque teníamos la sospecha de que estábamos ante una presunta trata. Ante la urgencia de tomar medidas se aprendió por ese delito hasta probar el tipo penal. Para cometer trata, hay que tener una privación ilegítima”.
De allí que si bien inicialmente intervino la Seccional Segunda y el fiscal Gustavo Morey, posteriormente se dio intervención a la fiscalía temática (UFI 22), a la Comisaría de la Mujer, al Centro de Asistencia a la Víctima y al juzgado de Garantías 2, a cargo de la magistrada Stella Maris Aracil.
El fiscal actuante adelantó que seguramente, una vez que se tome la indagatoria y se formule el pedido de detención, se requerirá la competencia federal.
Actualmente la víctima está alojada a resguardo hasta que la Dirección del Niño y Desarrollo Social de la Nación resuelva el traslado a su lugar de origen.
historia siniestra
Es que el tipo penal requiere el cumplimiento de una serie de supuestos, entre los que figuran la captación de la víctima, su posterior traslado y engaño con fines de explotación.
“Si bien debemos superarnos aún más, trabajamos todos coordinados, como pasó en el verano: Policía, Policía de la Mujer, Centro de Asistencia a la Víctima y Fiscalía”, planteó el fiscal Molinero.
El resultado es que “hoy la denunciante está resguardada y apuntamos a su protección tanto a los fines procesales como asistenciales de la persona”.
De acuerdo a los primeros elementos surgidos de la declaración de la víctima y al resultado del allanamiento, en el lugar en el que fue rescatada la mujer funcionaba un privado.
Además de las tres protagonistas –la supuesta víctima y las dos demoradas- en el lugar habría una cuarta persona, cuyo rol se encuentra bajo análisis.
La denunciante habría dicho que durante los dos meses que estuvo allí no podía salir a la calle porque no tenía llave y que cada vez que se iban las mujeres demoradas era encerrada con llave.
La figura del engaño surgiría que habría sido captada con el argumento de venir a Tandil a trabajar como empleada doméstica. “Advierte a qué viene cuando estaba llegando a Tandil. No sabía lo que significaba un privado, ya que es una figura que en su país no es propia”, se escuchó decir.
Una de las motivaciones que habrían hecho que la mujer optara por aceptar el traslado a Tandil era una deuda que -a nuestra moneda- oscilaría los mil pesos, según declaró.
También habría dicho que “ganaba 50 pesos por ´pase´ y que cuando logró juntar 500, tuvo que ir acompañada por estas personas para poder enviarlos”.
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