Denuncian el robo de medicamentos oncológicos, cuando en el país se habla de mafias en la salud
La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Tandil, Valeria Almando, informó ayer que se registraron en Tandil dos casos de robo de medicamentos oncológicos durante este año. La noticia surge en medio de la denuncia que realizó la ex ministra de Salud de la Nación, Graciela Ocaña, sobre una presunta mafia que opera en el sector, y tras las detenciones que se produjeron al respecto en los últimos días.
?A partir de la denuncia de Ocaña hubo mucha inquietud por parte de los pacientes sobre lo que hay en farmacia?, afirmó Almando.
Por tal motivo, la entidad publicó hoy una solicitada en la que sostiene que ?la existencia de mafias que comercializan medicamentos oncológicos, falsificados, adulterados o robados está asolando el mercado?.
?A esta situación, se debe agregar la venta de fármacos en lugares no habilitados, incluyendo la distribución por correo e internet, lo que pone en riesgo la vida de los argentinos?, indicó el Colegio.
Por último, llama ?a los pacientes que padecen enfermedades crónicas (cáncer, HIV, etc.) a no aceptar la entrega de medicamentos por otra vía que no sea la de su farmacia de confianza, único canal legal para no correr el riesgo de recibir productos ilegítimos (falsificados, adulterados o robados) que pueden provocarle un problema irreparable a su salud?.
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en Tandil
Almando dialogó con este Diario sobre la procedencia de estos productos y abordó los casos de robo que se suscitaron en Tandil. ?Hay muchos operativos. Cuando ya no pueden rastrear los medicamentos a través de la farmacia, van hasta los domicilios de los pacientes y los obtienen bajo cualquier excusa: aluden un error en el producto o un error en la cadena de frío?, señaló.
Para la profesional, se trata de ?organizaciones que tienen todo muy bien pensado y utilizan diversos artilugios? para hacerse de medicamentos que van desde los 20 mil, 50 mil y hasta 100 mil pesos. Uno de los objetivos finales es la dosificación, consecuente adulteración, y el reingreso del producto al mercado.
-¿Cómo se producen estos robos?
-El empleado de farmacia o el farmacéutico entregan el pedido de buena fe. Esta gente se hace pasar por un familiar o por alguien mandado por el paciente para reclamar el medicamento. Nosotros tenemos ciertos controles, pero muchas veces, ante la situación o requerimiento, se los entrega. La estadística indica que hay un medicamento robado por día en la provincia de Buenos Aires, siempre referido a este tipo de productos.
-¿Existen casos en Tandil?
-En este año, puedo hablar de dos. Uno de ellos se registró ayer ?por el martes?. El tema es extremar los controles. Somos más que rigurosos a la hora de la entrega, por eso le exigimos al paciente el comprobante que recibe cuando solicita el medicamento y la acreditación de la identidad.
-¿Hay procesos judiciales de por medio?
-Se está investigando de qué forma recaban los datos para hacerse con la medicación. Estamos hablando de medicamentos específicos, a través de dos obras sociales que son las únicas que lo hacen por farmacia: IOMA y PAMI. El resto, con respecto a los medicamentos de estas terapias, lo hacen en forma particular. Las prepagas se encargan de comprar el medicamento y entregarlo al paciente.
-En la solicitada, el colegio rechaza este accionar.
-Sí, porque esto se contrapone con las leyes de farmacia, que es la única autorizada a dispensar el medicamento. Y la sospecha recae sobre cuál es el origen. Ninguna obra social tiene, por ley, autorización para distribuir este tipo de medicamentos. La ley penaliza esto, con productos de cualquier origen.
-¿Qué otras posibilidades se pueden tener en cuenta?
-Los vaciamientos de droguerías o farmacias, que van a un mercado negro. Se sospecha que eso va por canales donde igual hay distribución, pero no hay ningún tipo de control. Las farmacias son hoy las entidades que más controles están recibiendo. Por eso, la investigación tiene que dilucidar adónde van a parar esos medicamentos. Y el paciente que va a recibir una medicación tiene que desconfiar cuando no lo hace a través de una farmacia: los medicamentos no pueden llegar por correo y no se pueden retirar de otro lugar que no sean farmacias. La ley es estricta y exacta. El camino va desde el laboratorio, pasando por la droguería y la farmacia, hasta el paciente. *
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