Denuncian presunta contaminación ambiental y demás trastornos vecinales en Villa Gaucho
Juan Barrera es vecino de Villa Gaucho desde hace 33 años. Seguramente, en aquel entonces no imaginó que luego de tantos años tendría la necesidad de alzar la voz para denunciar varias cuestiones que aquejan y preocupan al barrio.
En primer lugar, puso sobre la mesa el presunto efecto contaminante y los posibles problemas de salud que causaría el polvillo que despiden a diario las plantas de silos ubicadas cerca de su casa: una en la esquina de Darragueira y Lester, y otra en Ugalde y Caseros.
En segundo término contó de la existencia de un terreno baldío, utilizado como basural, en donde hay escombros y proliferación de roedores. Y por último, sumó a la lista un reclamo poco original: la necesidad de pavimentación en varias arterias del barrio.
Tras abrir amablemente las puertas de su casa, compartió con este Diario lo que aqueja a la barriada, que ya juntó firmas y lleva varios años reclamando lo mismo, sin obtener respuesta. Hasta se pidió hace alrededor de dos años -según recordó- un estudio técnico sobre las partículas del polvillo que emanan los silos, cuyos resultados aún no llegaron a sus manos.
Mientras tanto, el miércoles por la mañana se reunieron en la salita de Rodríguez Selvetti, ubicada en Caseros al 1700, encuentro en el que contó que “iban a ir políticos y no vino ninguno”. Allí, les entregaron la contestación de las reiteradas notas que enviaron a las autoridades, por lo que ahora planifican “empujar por otro lado, vamos a seguir y cada vez se va sumando más gente”, dijo.
El lunes próximo se reunirán una vez más allí, siendo esta vez con autoridades que traerían una respuesta ante esta preocupación vecinal que ya lleva años. “No han dado ninguna contestación, eso es lo que vamos a encarar ahora. La semana que viene creo que viene alguien de Medioambiente del Municipio a la salita, nos vamos a reunir y vamos a ver qué nos dice”, contó Barrera.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn detalle, Barrera contó que la preocupación “es a lo que ha llegado el tema de las plantas de silos de acá en el barrio. Tenemos permanentemente voladura de expele de todas las semillas que ellos trabajan y es muy volátil”.
En su casa -en su mayoría cuando corre viento sur- tiene tal vez una semana el polvillo. Afirmó que “le saben colocar algún veneno dentro del cereal y también hay veces que amanece toda roja la calle, el patio, todo. Y tender ropa es imposible, porque se lava, pero después andamos con la picazón encima, no se puede evitar”. Sumado a esto mencionó que “a media cuadra tenemos un depósito de herbicidas”.
El hombre aseguró que “hace años que está esto, desde que vivo acá ya la planta de silo estaba”, y describió que “en estos barrios hay muchos niños y a pesar de que ellos dicen que no pasa nada, es muy volátil. Con el tiempo se nota”.
En su caso particular, compartió que “estoy teniendo problemas de bronquios, no voy a decir que es efecto de eso porque no me he hecho estudios todavía, pero no sé”.
“Los que vienen del centro traen y tiran basura, hasta colchones; y eso para los roedores es su comida. Estamos preocupados por los chicos y nosotros mismos, pagamos impuestos residenciales, la luz, todo; y queremos vivir con una calidad de vida que podamos decir “estamos conformes””, exigió.
Manifestó que “a veces tiran semillas que sacan del fondo de los silos que no sirven y las tiran ahí. Y viene el viento desde allá y es irrespirable. No se puede vivir así. Dijéramos que lo cargan a un camión, se lo llevan y lo tiran al basural… no le cuesta nada a una empresa de esa envergadura pero bueno, no lo hacen”.
Insistió en relatar que “a media cuadra tenemos un depósito de herbicidas, en el silo que está sobre la colectora, ahí tienen un galpón que son todos herbicidas, y en los silos de arriba, también. Se trabaja con todos esos productos”.
“Si nos acostumbramos, no nos tenemos lástima a nosotros mismos. Además, yo ahora soy solo, pero tengo mis hijos y mis nietos cerca, y no quiero esa calidad de vida para ellos. En este momento se está viviendo con cada cosa que tenemos todo contaminado”, lanzó.
Aseguró que “después vamos a continuar reclamando, por el asfalto, por el estado de las calles”. Mencionó el caso de la salita del barrio Selvetti que por ley “debe tener asfalto y no está asfaltada”.
No obstante y lejos de querer polemizar el tema, afirmó que “esto no es político, pero sería bueno que vinieran como representantes de nosotros”.
Descartó la opción de movilizarse hacia el Municipio, al explicar que “nos vamos a mover por esta gente que está en la salita que es la que nos está apoyando para que lleguen nuestros reclamos. Las manifestaciones no sirven de nada”.
Por último, agradeció la difusión de la inquietud planteada y auguró que “pueda ser que en algún momento tengamos algún resultado”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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