Denuncian que un grupo de hermanos y primos hostiga y golpea a los alumnos de la Escuela 36
Carolina Turco, la mamá de un alumno de sexto grado de la Escuela 36 de La Movediza, denunció ayer en la Seccional Segunda que su hijo fue atacado por otros tres menores -uno de ellos asiste a la ESB 8 que funciona en el mismo edificio-, cuando hacía fila en el comedor.
El chico de 12 años sufrió golpes en el contorno del ojo izquierdo que le provocaron hematomas y un corte en el pómulo, producto de que lo atacaron con un encendedor.
En diálogo con El Eco de Tandil, la mujer contó que se enteraron de que su hijo había sido agredido porque un sobrino vio un patrullero y ambulancia en la escuela y se acercaron a ver qué había ocurrido. De todos modos, los servidores públicos habían asistido al establecimiento por otro caso: menores estaban consumiendo estupefacientes en el baño y otro se había cortado un dedo.
La madre describió que “lo agarraron entre dos o tres y le pegaron con un encendedor en el ojo. Uno de primaria, que va con él; uno de secundaria y la hermana”. Además, explicó que son hermanos e integran una familia que ha tenido muchos conflictos en La Movediza.
-¿Qué pasó? ¿Por qué le pegaron?
-Con estos chicos ya vienen problemas. Ellos pegan por cualquier cosa, molestan en clase, tiran las mochilas. Pero esto pasó cuando estaba este chico pegándole a un amigo de mi hijo; entonces mi hijo fue, le dijo dejalo y lo sacó. Entonces le dijo ‘te voy a cag… a trompadas’ y fue a buscar al hermano a la secundaria. Ellos estaban en la fila del comedor, y el de la secundaria lo amenazó adelante de la maestra pero se fue. En eso la maestra tuvo que ir a llevar unos papeles, un minuto, el chico volvió y le empezaron a pegar entre los tres. Llegaron dos o tres maestras a separarlos, y estos chicos le pegaban a la maestra. Llevaron a mi hijo a secretaría para que no lo lastimen.
“Cuando no es
uno, es el otro”
La pelea se produjo al mediodía y Carolina Turco decidió radicar la denuncia “porque ya ha pasado muchas veces con estos chicos y todos tienen miedo, no dan la cara. En el barrio también son iguales. Ya he tenido muchos problemas con ellos, hay otras denuncias”.
Explicó que se trata de hermanos y primos de la misma familia, que la mitad vive en La Movediza y el resto en el barrio Maggiori. “Cuando no es uno, es el otro”, dijo preocupada.
También relató que “hace un mes le pegaron a mi hijo, entonces no fue al otro día, y agarraron a otro amigo y casi lo mandan al hospital. No es que solamente es con mi hijo”.
Manifestó que ha hablado en varias oportunidades con las autoridades de la escuela, “pero dicen que no pueden hacer nada. Actas mías hay un montón, pero a los padres (de los agresores) los llaman y no atienden. Hoy (por ayer) no atendían el teléfono”.
Por este motivo, pidió que les envíen a una asistente social a la casa o que le permitan tener una entrevista en la escuela con los padres para intentar superar los conflictos.
En este sentido, sostuvo que no puede acercarse hasta la casa de esta familia “porque son patoteros y todo el barrio los conoce, en el CIC, en computación, se la pasan rompiendo cosas”.
“No me dan
soluciones”
La mujer aclaró que ayer no encontró a la directora de primaria y que hoy intentará hablar con la de secundaria, ya que los alumnos más grandes no están autorizados a pasar al sector del nivel de los más chicos, como ocurrió en la víspera.
Carolina Turco afirmó que ha comentado la situación con otros padres, “pero ninguno quiere meterse porque los chicos siguen yendo a la escuela. La maestra me decía por qué yo no lo cambiaba de escuela, pero no tengo plata para mandarlo todos los días en colectivo y yo no tengo por qué cambiarlo si el problema son ellos”.
Esta madre mandó a sus seis hijos a la Escuela 36 y desde siempre recuerda que hubo inconvenientes con los hijos de estas familias, que hoy por hoy suman siete los integrantes que asisten al establecimiento de La Movediza.
“La maestra misma dice que esto va a pasar a mayores, pero no me dan soluciones. Yo ya no sé qué hacer, qué más decir; porque vas, hacen el acta, me hacen firmar, llaman a los papás y no van… Pasa un tiempo y pasa lo mismo”, lamentó.
Reiteró que las autoridades educativas “me dijeron varias veces que no pueden hacer nada, que hay muchos casos con estas familias, con estos chicos, y no se puede hacer nada”.
Aseguró que hoy acompañará a su hijo a la escuela, “porque no les voy a dar el gusto” y agregó que “en el CIC juegan al fútbol y yo tuve que sacar a mi hijo porque pegan, se la pasan fumando y tomando. Todo el mundo lo ve y no dice nada. En computación, empezó mi hijo; ellos empezaron y lo tuve que sacar porque lo molestan”.
Explicó que “en todos lados están ellos” y aclaró que no es sólo con su pequeño, pero “ninguno hace nada”.
Agobiada, pidió un poco de paz “en la escuela; en el barrio me ocupo yo. Lo que estoy pidiendo es en la escuela, porque en el barrio me ocupo yo, vamos a cada rato al CIC, hay un profesor que le da fútbol y voy a mirar a ver qué están haciendo”.
Por último, dijo que la policía irá hoy a la escuela a investigar qué es lo que ocurre con estos chicos e instó a las autoridades educativas a buscar una solución.*
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