Denuncian que una organización usurpa viviendas en distintos barrios con la finalidad de venderlas
Claudio Rodríguez denunció que una inquilina se quedó con su única vivienda ubicada en Saavedra 1435, a la cual había ingresado con un contrato firmado en agosto. El 28 de octubre pasado, se enteró que la mujer estaba ofreciendo la casa para la venta y pedía 40 mil pesos. Finalmente, logró su cometido y el inmueble quedó manos de terceros.
El damnificado, que exhibió toda la documentación de la casa, del contrato de alquiler y los recibos de los impuestos pagos, no puede creer lo que le ocurrió.
Además, luego de hacer la denuncia, encaró una investigación que lo condujo a afirmar que hay una organización que se dedica a ocupar viviendas para luego comercializarlas.
“Yo se la alquilé a una chica, Pamela Santellán, que supuestamente iba a vivir con dos chiquitos. Ningún problema. Ella no tenía (dinero) para hacer depósito ni nada. Le tomé el mes de adelanto y nada más”, relató el damnificado de este llamativo caso.
-¿Firmó algún contrato?
-Hice un boleto común. No lo sellamos porque la chica vino acá (a su negocio) en una Partner nueva, trabajaba a dos cuadras. Yo confiaba en la palabra de ella, me parecía una buena chica. Sí le dije que cumpliera todos los meses y que me avisara si no me podía pagar. No íbamos a tener ningún problema.
Resulta que la chica no aparecía; iba yo y no la encontraba. No me pagó nunca el alquiler.
-¿Cuántos meses estuvo en la situación de ir y que no le pagara?
-Tres meses. Siempre se escondía y una vez que voy, la encontré, había pasado un mes y medio y fue la única vez que la vi. Le dije: ‘Pamela, si no me podés pagar no te hagás problema, yo la plata del alquiler la necesito, conseguite algo más económico, me lo dejás y yo sé que algún día me lo vas a pagar’. Me dijo que sí, llorando, que se había quedado sin trabajo. Después fui a averiguar y resulta que se había ido por cuenta de ella de la panadería (ubicada en Quintana).
Resulta que ella estaba juntada con una persona que anda en el malvivir. Al mes me llaman los vecinos y me dicen: ‘Claudio, ¿a quién pusiste en la casa? Vino la policía y se llevó un auto robado’. Fue la DDI, yo ya me había puesto mal. Nunca los encontré.
Las sospechas
Claudio Rodríguez sospecha que en este caso “hay alguien grande detrás, porque esta persona que vivía con esta chica estaba hablando por celular y estaba ofreciendo una casa por La Movediza y por otras calles”.
A partir de algunos indicios, estimó que funciona una red que se dedica a ocupar casas y venderlas. “A mí, el 28 del mes pasado me llama un conocido y, desesperado, me dice: ‘Claudio te están ofreciendo la casa en 40 mil pesos para vender’”, relató.
Y agregó que “ahora que estoy investigando, me estoy dando cuenta de que hay muchos casos de estos. Lo que pasa es que como uno no anda en las malas, uno se asusta. Yo voy a seguir hasta las últimas consecuencias”.
De acuerdo con el testimonio de la persona que le dio el alerta, los usurpadores advertían a los futuros compradores que la casa estaba “media flojita de papeles”.
Cambio de manos
En el momento en que se enteró que intentaban vender su vivienda, el propietario fue hasta allí y “le dije: ‘Me estás ofreciendo la casa, creés que yo soy tonto’. Me fui a la comisaría, no pasó nada. Al otro día voy a la Usina, le saco el medidor que estaba a nombre mío, eso fue el viernes 29 de octubre. El 1 pasa una persona y me dice que se habían ido. Me fui para allá directo”.
Otra sorpresa lo esperaba en Saavedra 1435: “Llego y estaba todo destruido. Me llevé un candado, se lo puse en la puerta y estaba el vidrio del frente roto, tapado con un trapo. Lo saco y veo a dos (jóvenes) tirados en el piso, durmiendo, en una mugre terrible. Les pregunto qué estaban haciendo y lo primero que hacen es agarrar el celular y dicen: ‘Mi papá compró la casa’”.
Primero optó por el diálogo, por explicar que él era el propietario, pero no dio resultados. “Fue cuestión de segundos, me doy vuelta y tenía un tipo atrás, de mal aspecto, y me intimaba a que me fuera. Le dije que lo habían engañado y me respondió: ‘Eso es problema tuyo, arreglátelas con quien te la alquiló. Yo esta tarde hago todos los papeles con el abogado’”.
Tras ese episodio fue a la comisaría, pero no le tomaron la denuncia. Asesorado por un abogado, se dirigió a fiscalía, donde finalmente realizó la exposición. Se quejó porque “así estoy, de un lado para otro, sigo dando vueltas”.
Explicó que la gente que hoy está en su casa “se maneja en clave, siempre dejan a alguien. No tienen luz. Yo no paso, porque en la comisaría me dijeron que no puedo poner un pie porque voy preso yo”.
———-nota secundaria—————–
“Los vecinos están asustados”
Claudio Rodríguez también manifestó que le dio el nombre del comprador a la policía, en qué se moviliza y todos los datos, pero le explicaron que no pueden hacer nada. En la casa “están viviendo paraguayas y dominicanas. Yo no lo vi, me dijeron. Yo no sé qué estarán haciendo ahí. A la noche se reúnen, no tienen luz, no tienen nada. Los vecinos están todos asustados”.
Claudio Rodríguez, quien no sabe qué más hacer, comentó que “también fui a la Municipalidad y me dijeron que no es problema de ellos”.
Por último, lamentó que “soy un simple trabajador. Tengo un sueldo. La casa ésa es mi única propiedad, es lo único que tengo eso, porque estoy viviendo con mi novia. No hay derecho, tengo absolutamente todos los documentos en una carpeta. Cómo puede ser que teniendo todo en regla, los impuestos pagos…”.
Como sospecha que hay gente que está pasando por la misma situación, pidió que se comuniquen con él para poder presionar entre todos y que se tomen medidas para solucionar los casos. Su celular es 155-62670. *
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