Denunció que había sido abusada pero en el juicio dijo que mintió, por lo que fue absuelto el acusado
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUn polémico debate se sucedió en la sala de audiencias del Tribunal Criminal 1, a partir de un juicio en el que ventilaba un caso de abuso de una menor, cuando tenía 14 años. Por el hecho había quedado imputado un hombre, pareja de la madre de la joven. A dos años de iniciada la instrucción, en pleno juicio, la chica confesó que había mentido por razones poco claras. También sus familiares la sindicaron de fabuladora.
Si bien el fiscal mantuvo la acusación considerando que la menor –ahora de 16 años- había cambiado su declaración por presiones y que creía en la versión primera realizada bajo la cámara gesell, y el propio juez se inclinaba por la misma hipótesis, ante la duda incontrastable mantuvo el principio de inocencia, emitiendo consecuentemente un fallo absolutorio.
El magistrado, a priori, en su fallo especificó que encontró debidamente acreditado que el 22 de octubre de 2010, en horas de la tarde-noche el padre de la menor de 14 años, anoticiado por los dichos de aquélla, acompañó a su hija a formular una denuncia ante la comisaría de la Mujer y la Familia, refiriéndose en la misma a dos hechos de abuso sexual agravado de parte de quien resultó ser pareja de su madre (se reserva la identidad para preservar a la denunciante menor de edad).
Empero, más adelante en el veredicto el juez detalló que con los elementos de convicción obrantes en el juicio no se pudo dar por acreditados los hechos que han sido materia de acusación.
Se indicó en la sentencia que los elementos de prueba que trajeron a juicio oral al imputado tenían en principio solidez y generaban un fuerte grado de convicción sobre la ocurrencia de los delitos y la responsabilidad criminal de aquél, tal como fueron relatados por el acusador; en especial la declaración de la víctima brindada durante la instrucción.
Pero en el desarrollo de la audiencia la menor se desdijo, y semejante revés para la acusación, fue apoyado además por todos los testigos que depusieron, que incluían a los familiares más directos y queridos, provenientes de ambos lados del escenario familiar (madre y padre y sus respectivos núcleos de afinidad y amistad) quienes consideraron sin excepciones a la joven como una mentirosa habitual, y expresando para sorpresa del acusador, que ahora no le creían sus afirmaciones de aquel momento, dando razones de sus dichos, y brindando ejemplos de las falacias en las que había incurrido la menor en parte de su historia vital.
“Se ha generado en mí una duda insuperable sobre la ocurrencia de los episodios, y que como tal, debe jugar a favor del imputado, cabiendo absolverlo de los delitos que se le enrostran”, sentenció el magistrado.
Acusación
El fiscal apoyó su acusación en los dichos de la menor prestados en la cámara gesell, mencionó las partes sustanciales de la declaración en las que la niña había relatado los dos abusos sufridos a mano del acusado cuando vivió con su madre y el imputado. Dijo que la menor se expresó con detalles, claridad, precisión y espontaneidad.
Hizo hincapié especialmente en la espontaneidad y frescura de la menor al momento de declarar en aquella oportunidad (el 29 de diciembre de 2010), de adverso a los dichos expuestos ahora en el juicio, donde se vio a la menor cohibida y apocada, lo que entendió que se debía a la pretensión impuesta a la joven de instalar una nueva versión de la historia como verdad de lo ocurrido, convirtiendo lo que fuera una tragedia en una actual farsa. En este diferente relato el acusador mencionó que la joven dijo: “mentí, lo dije como si hubiera sido por un despecho por una cuestión de rechazo a la prohibición de su madre a salir con el novio, como si fuera una travesura de niña”,y esta versión fue burda, tanto porque resulta disparatada como travesura -dijo el fiscal- como también por la representación de los testigos que apoyaron la versión, por cuanto desde su padre, su madre, su hermana, la amiga, y la concubina de su padre y hasta una empleada del imputado, todos llamativamente coincidieron de manera muy firme, muy segura, y por todo ello muy sugestiva: en que la niña era muy mentirosa, problemática y capaz de cualquier cosa con tal de lograr un objetivo.
Dijo el fiscal considerando un aspecto uniforme e integral en el análisis de los testigos: “todos pasaron de una actitud de apoyo hacia la menor, y de haberle creído todo lo que dijo a un descrédito total, la nena es problemática, hace cualquier locura y por lo tanto no le vamos a creer más nada”.
Luego de lo cual el fiscal concluyó en que “en realidad yo creo que hubo un acuerdo entre estos testigos para desacreditar a la niña, algo verdaderamente muy bajo, de muy mal hacer, porque para evitar una situación se desacredita a una niña y entonces no sólo fue ultrajada previamente, sino que ahora encima debe seguir humillándose y debe seguir siendo ultrajada al tener que negar lo ocurrido, hubo una maniobra urdida entre todos los testigos”.
Por último, mencionó que en este tipo de delitos contra la integridad sexual por lo general no hay testigos solo están la víctima y el victimario, y pidió la pena respectiva.
La defensa
La defensa por su parte, dijo que la declaración invocada por el acusador no valía porque no había sido prestada ante el Tribunal del juicio, sino en la instrucción, por lo que debía darse plena validez a lo ocurrido ahora en la audiencia y descartar el testimonio anterior.
Mencionó que no había un pacto, que era muy difícil realizar un acuerdo entre todos los testigos, preguntándose el defensor cómo una amiga de 16 años, la madre y el propio padre, o la hermana se iban a prestar a un pacto para cambiar lo dicho. Agregó que nadie le creyó a la menor porque era mentirosa y conflictiva y que lo había hecho para vivir sola, como finalmente lo está haciendo en la actualidad, donde el padre y la madre pagan entre ambos el alquiler de un departamento.
Se preguntó también, cómo podía ser que ahora esté trabajando para el abusador si fuera cierto lo que ocurrió. O, cómo es posible que nunca lo hubiera comentado con la hermana o con su madre a dos años de ocurrido el suceso.
Concluyó afirmando que la menor denunciante es una niña conflictiva, como lo son todos los jóvenes hoy día y reclamó la inocencia de su pupilo pidiendo la absolución para él.
Así, el juez aseveró que “en este contradictorio y confuso panorama probatorio, en el que campea un complejo horizonte, y donde la duda se instala –nunca mejor empleada la expresión- poniendo en crisis cualquiera de los bloques probatorios que se consideren como fundamento, de modo de impedir extraer de ellos una conclusión plena y categórica; de allí mi falta de certeza para arribar a un veredicto condenatorio o absolutorio”.
Sí aclaró el magistrado que podía conjeturar que la hipótesis del fiscal era la correcta y explicar porqué lo pensaba, pero sin desconocer que se trataba de meras suposiciones, aun cuando las apoye en razonamientos lógicos.
Tampoco desde el Tribunal se dejó de mencionar que aparecieron como reflexivos y coherentes los argumentos del fiscal que atribuyó este cambio de relato de la menor a partir de beneficios recibidos, quien trabaja actualmente para el acusado, siendo también el imputado quien le paga el salario a su madre y a su hermana, pues las tres (víctima, hermana y madre) trabajan para él en el negocio.
Otro beneficio adicional para cambiar el relato es que siendo aún menor de edad, desde hace un tiempo atrás y hasta el presente la menor vive sola en un departamento que le alquilan repartiendo a la mitad -según dijeron ambos- el costo de la locación entre su padre y la madre.
También por aquellas razones de dependencia laboral y por ende económicas se pueden justificar y entender, aunque de ser así resulte repudiable éticamente el cambio de actitud en varios testigos que antes creyeron en su versión y ahora en el juicio no lo hicieron y consideraron a la menor como mentirosa a partir de falacias, o diría más picardías propias de la adolescencia.
Pero, lo cierto es que hoy, en la audiencia, la joven contó otra cosa. Dijo que mintió cuando declaró lo ocurrido en aquella oportunidad, que lo hizo por despecho hacia su madre que no la dejaba salir con frecuencia como ella lo pretendía.
Incluso su padre, quien antes la creyó y actuó como un verdadero padre acompañando a su hija a formular la denuncia, en la audiencia de la cámara gesell y hasta el momento del juicio oral, ahora piensa que son todas mentiras las que expuso su hija en la comisaría, y lo funda en que es conflictiva, mentirosa, rebelde y capaz de cualquier cosa para lograr un propósito, en este caso tomar revancha contra su madre con quien no se llevaba bien. A punto tal descalificó a su hija, que en determinado momento de su declaración giró su rostro y mirando a la cara al imputado le pidió disculpas, por las molestias que estaba padeciendo.
Cuándo mintió
El juez no dejó de tomar nota de lo expuesto por el perito Loreal, cuando expresó que la declaración de la menor brindada en la cámara gesell era la que mayor crédito le merecía, pero que hubo un cambio de escenario, un cambio de acuerdo desde el 2010 hasta estos días del 2013, a punto que el mismo imputado se ha vuelto proveedor de la víctima dándole empleo, además “de otros beneficios que recibe la niña porque le pagan un departamento entre el padre y la madre que obviamente vive con el acusado”.
Y si bien el psicólogo, especialista en cuestiones de minoridad, explicó con erudición los porqué de este posible cambio, también dio otras razones que fueron hechas suyas por la defensa al expresar que la actitud en el juicio de la menor, mostrando cierta congoja y retraimiento fueran debido a la vergüenza y arrepentimiento por una toma de conciencia que le ocasionaba la situación. Además que no puede saberse a ciencia cierta cuándo mintió, a menos que se proponga trabajar de aquí en adelante con la información obrante en este aspecto puntual, lo que ahora resulta intempestivo procesalmente.
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