¡Desanima tanta barbarie!
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa semana pasada una tremenda noticia terminó por mostrar los rincones más bárbaros de algunas conciencias de nuestra sociedad. Muchas con más responsabilidades políticas y sociales que otras.
Una niña (así debe ser llamada) de 13 años había ?abandonado? una beba luego de haberla parido en completa soledad.
Lo de ?abandonado? es una palabra que empleo yo desde mi escritorio, porque la niña de la noticia tiene tan vivida la palabra abandono, tan naturalizada decimos, porque sabemos que, desde antes de nacer, ella misma es una abandonada.
Aquello no debe haber sido una fiesta, como ocurre en tantos casos con el anuncio y la llegada de una criatura, todo habrá sido miedo, temor, susto, terror, soledad total, soledad de padres/madres, escuela, médicos/as, asistentes sociales, vecinos/as, organismos que velan por los derechos
Soledad absoluta a pocos kilómetros de los centros políticos más importantes del país, miradas ajenas recorriendo su historia, su proceder, juzgando y ponderando actitudes? Es un escándalo que el Estado no pueda elaborar una política pública donde estén contempladas estas niñas abusadas (de eso se trata cuando hablamos de estas edades). Debiera ser una vergüenza para nuestra sociedad la inacción y el desprecio que se tiene sobre todo cuando se trata de mujeres pobres casi analfabetas, imposibilitadas de ejercer cualquier reclamo, de acudir y demandar a un Estado que sí obedece a ciertos sectores con capacidad para presionar y sólo da limosnas a quienes más necesitan de su intervención .
Y un párrafo especial para la prensa en todas sus ramas. En algunos casos, reconocidos periodistas que prefirieron hablar de la perra que se ocupó de la beba, que en lugar de reclamar atención y cuidado para la niña, consultaron a especialistas en comportamiento animal para que explicaran cómo podía ser que el animal sí y la niña no, etcétera, etcétera. En general, no se privaron de ningún juicio de valor donde el animal llevó todos los méritos.
Pocos periodistas pudieron mirar a la niña en su soledad infinita. Por supuesto, lo más grave es que ella no tuviera ?instinto maternal?, desconociendo que éste no es un ?don natural?, se construye si hemos tenido una socialización en esos valores, si alguien nos mostró que éramos personas, que teníamos derecho a una vida digna y a recibir amor y respeto, y que obviamente no aparece espontáneamente en quienes han sido criados como animales peligrosos.
¡Qué lejos estamos de una sociedad justa! ¡Cuánto discurso de la igualdad y la libertad! ¡Cuánta hipocresía cuando decimos que los niños y niñas son el futuro de nuestro país!
Estos niños y niñas, ¿en qué proyecto de país están?
Renata Menna
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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