Descartado el estado de inconciencia del imputado, se elevó la requisitoria a juicio del doble homicidio
Cabe consignar que la medida no resulta un dato menor, siendo que se había puesto en debate el estado emocional del acusado a la hora de cometer el ilícito. Empero, arribadas las conclusiones de los peritos psicológicos el instructor judicial, Luis Piotti, descartó el estado de “inconciencia” aludido por el detenido y peticionó la elevación a juicio por el doble crimen.
Cerrando la acusación fiscal, se calificó los hechos endilgados como “Doble homicidio en concurso real”.
En efecto, para los peritos no se detectó insuficiencia ni alteración de las facultades mentales al momento del hecho, ni compromiso del estado de la consciencia, y que el imputado pudo comprender la criminalidad del acto y dirigir sus acciones.
El informe, que contó previamente con las distintas evaluaciones médicas efectuadas a pedido de la Defensa, y luego de contestar los puntos de peritaje propuestos por la fiscalía, expresa finalmente que habiendo observado el video que muestra el ingreso y egreso del imputado a la escena de producción de los hechos, se evidencia “una conducta, lenguaje corporal y actitud no compatible con una perturbación del estado de conciencia”.
Martin De Agostini, alias “Pelado” o “Trincho”, actualmente se encuentra alojado en la unidad penitenciaria de Batán, donde tras ser sometido a distintas entrevistas con los peritos, oficiales y de parte, deberá aguardar por el juicio oral y público por un hecho que conmovió a la ciudad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailConsta en los informes de autopsia que los fallecimientos se produjeron por paro cardiorrespiratorio traumático a consecuencia de múltiples y severos traumatismos craneanos y daños neurológicos intracraneales consecuentes.
Sobre los fundamentos de la acusación, se aludió en la requisitoria que surge con claridad de tener por suficiente probado que el hombre observado en la filmación resulta ser el autor del hecho, en vista a las actitudes por él adoptadas, tanto antes de que una persona calva, de similares características al fallecido, le franqueara el ingreso a la vivienda (ansiedad, inquietud, nerviosismo, miradas de recaudo y ocultación de elemento transportado), como luego del egreso (miradas de recaudo), donde además se observa la salida por su propia cuenta, sin participación del morador, errando y utilizando las llaves de la vivienda, y llevando distinta indumentaria a la vestida al comienzo (otra remera y pantalones hasta las rodillas), relacionado esto indefectiblemente al profuso sangrado esparcido en el lugar del hecho.
A su vez resulta coincidente el rango horario de la imagen, con la data aproximada de la muerte y con la certificación acerca del momento de las últimas comunicaciones mantenidas por el occiso a través de su celular.
Por su parte, la relación del autor con el imputado, se hace específica al corroborar la correspondencia de la imagen con la de Martín De Agostini, como también por la constatación de que efectivamente existía un convenio de reconocimiento de deuda y pago entre el imputado y el occiso, lo que convierte esto último en indicio de motivación económica o móvil para delinquir en vistas a que Bravata resultaba acreedor del encartado por préstamos de dinero y no se halló la documental respaldatoria de dichas deudas.
Aquí el fiscal detalla distintas circunstancias como el “llamativo recorte en bloque de la memoria, que se puntualiza en lo sucedido en el interior de la vivienda y hasta poco tiempo después de salir”.
También se menciona “el haber anunciado la misma mañana previo a la aprehensión (cuando la prensa ya había hecho público el hallazgo de los cadáveres) a Matías Ferreiro, ex novio de su hija y compañero de trabajo, que lo habían amenazado. En igual sentido cuenta el cambio de ánimo transitado desde el día viernes (anterior al de la detención), tal como el mismo testigo menciona, ya que en aquella oportunidad lo observó normal y el sábado le llamó la atención su estado de nerviosismo y cómo le temblaban las manos. Esta circunstancia, al igual que otras que se tratarán, reflejan el estado de conciencia pleno acerca del alcance y gravedad de los hechos cometidos”.
A la vez se puntualiza en la requisitoria que en forma inmediata al suceso, De Agostini “resolviera emprender un viaje de dos días a otra ciudad, para lo cual habría llamado telefónicamente a su cónyuge diciéndole "prepará todo, vámonos, que se me juntó todo".
Otro párrafo que el fiscal tuvo en cuenta fue que, según los dichos del propio imputado: “El hecho se inició al tiempo en que se estaba yendo, cuando ‘Antonio’ iba a agarrar las llaves, aludiendo a que cerca de la entrada había como una mesa y ahí se le vino la imagen de sus hijas y se descontroló, cuando quedaría claro que el suceso tuvo sus comienzos en el comedor, lugar desde donde el cuerpo del masculino fue arrastrado hacia el living.
No se dejó de especificar que el acusado tomó cuidado “de ocultar el cuerpo de Bravata de la vista de personas que eventualmente transitaran por el corredor al que da la ventana del comedor, más aún cuando según sus propios dichos al menos podía sospechar que alguien alquilaba en la parte trasera de la vivienda”.
En igual sentido tomó recaudos visuales antes de salir de la vivienda a la vía pública y cambió la vestimenta.
Piotti a la vez hizo hincapié en la acusación “la falta de proporcionalidad de la amenaza supuestamente recibida de Bravata con la furia desencadenada, en la medida en que según sus propios dichos vendría también siendo víctima de situaciones similares de intimidación por parte de otras personas relacionadas a sus negocios particulares”.
También se dio por comprobado que el imputado atravesaba variados compromisos de tipo económicos, no limitados a su relación con Bravata.
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