Desde el Concejo, Auza planea liderar un proyecto que lo acerque a la Intendencia
El 10 de diciembre vencerá su mandato como senador provincial y ese mismo día, cuando asuma como concejal, Néstor Auza pondrá en marcha su proyecto, con anclaje local y regional, con el que aspira a llegar a la Intendencia en 2011.
El natural de Dudignac, ex rector de la Universidad Nacional del Centro, está ahora sentado en la Redacción de El Eco de Tandil. Distendido, sereno pero firme en sus convicciones y expresiones, habla extensamente con el periodista para La Entrevista Semanal. Durante el diálogo, especifica algunos alcances de su proyecto, alternativo al de Miguel Lunghi y claramente diferente en lo que hace a lo estratégico, al perfil ideológico y a la forma de construcción, según describe.
Ahora, internamente cree que es su hora. Lo explica, como explica su ruta zigzagueante en 2007, cuando se bajó de una candidatura segura por falta de respaldo y de ?algunas cualidades? para gestionar ?sin sobresaltos?.
Por eso, desde el Legislativo lugareño intentará articular, ?a fuerza de trabajo?, a un justicialismo siempre disperso. Confía en su capacidad y en sus ideas, tanto como en lograr el acompañamiento de la militancia en un esfuerzo común.
Tampoco le esquiva el bulto al momento de responder a la andanada de críticas que se posan sobre sus hombros. Sin tapujos, hace autocrítica a la elección de Marcelo Spina en la Unicén y contraataca al recordar el affaire Sigen, una ?operación? montada y alentada desde adentro y desde afuera de la casa de altos estudios, según su lectura.
En la agenda del reportaje surgirán también el afiebrado cierre de listas, su vinculación con Néstor Kirchner y Daniel Scioli, y disidencias que, sostiene, le fueron respetadas desde la Rosada.
Quizá en su más enérgica intervención, se defiende de los que lo atacan por la forma de publicitar la entrega de subsidios, y deja una definición pesada: ?El que no hace público el dinero que recibe y debe depositarlo en alguna institución, es porque se lo guarda?.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa patria chica
-Para empezar, senador, ¿cuáles son las razones de su desembarco en la arena política local?
-Es un desafío interesante. Todo desafío nuevo, sobre todo para el que tiene vocación de aprender, es importante. A mí, cada lugar en que he estado me ha dejado un aprendizaje muy fuerte. Al Senado también fui a aprender, más allá de que no hay que tomarse toda la vida para aprender (risas), hay que tener cierta agilidad para el aprendizaje.
-Pero hasta no hace mucho se lo imaginaba en otras esferas, y no aspirando a una banca en el Concejo Deliberante…
-En cuanto a la candidatura, soy una persona a la que Tandil le ha dado mucho. Yo no soy de Tandil, vine aquí allá por el ´72. Primero me confió una de las instituciones más sensibles para la ciudadanía local, que es la Universidad. Después la gente me puso donde estoy, y estoy más que satisfecho por eso. También creo que para que eso siga vigente hay que reciclarse en términos de volver al lugar de origen, para que la gente entienda que uno realmente tiene interés en la patria chica. Y por otro lado, Tandil es una ciudad modelo desde el punto de vista de organización social, tiene todo, a quién no le va a interesar disfrutar de vivir aquí, más aún si tiene una alternativa, que tiene que ver con lo que uno finalmente está haciendo, que es la política.
-¿Cree entonces que le llegó su hora?
-Me ha interesado siempre Tandil desde la política, pero también soy muy respetuoso de los tiempos y nunca me gustó acelerarlos. A lo mejor tengo una deformación de mi pasado, de mi trabajo, en el que hay que aplicar algún método para lograr un objetivo. Si uno no tiene algunas cuestiones claras, es difícil lograrlo. Y una de las cuestiones claras que hay que tener es la propia formación, la capacidad.
Aquellos tiempos del no
-Respecto de sus tiempos, en 2007 internamente le pasaron abultadas facturas por no haberse atrevido a enfrentar a Miguel Lunghi por la Intendencia…
-En aquel momento el escenario era otro. Era el momento en que Lunghi tenía una relación muy estrecha, no sé si circunstancial, o de aprovechamiento, con el por entonces presidente de la Nación. Yo, obviamente, me sentí desprotegido, y esa desprotección pasaba por no tener una alternativa real. Nadie puede pensar que esto se hace con una aventura tipo quijotesca, hay que tener los pies sobre la tierra. La vinculación con los gobiernos provinciales y centrales es primordial para tener una sustentabilidad del proyecto, y yo no la tenía. Indudablemente, en aquel momento la persona para el Gobierno central era Lunghi, y creo que ha sido uno de los peores experimentos en términos de construcción política.
-Sucede que su nombre generaba grandes expectativas en el arco opositor al lunghismo y muchos lo consideraban seguro candidato…
-Efectivamente, hubo gente que estaba ilusionada con que yo me decidiera, pero en general las decisiones se toman para adentro, en uno mismo, más allá del entorno. Hay que saber leer el entorno, a veces con crueldad para con uno mismo, con frialdad, porque las elecciones pueden ganarse, pero el día después es mucho más difícil.
-¿Eso fue entonces lo que puso sobre la balanza?
-Por entonces también creí que me faltaban algunas cualidades para poder desempeñarme sin sobresaltos en una gestión. Las gestiones se aprenden, más allá de que después cambien según el escenario, pero hay una forma de interpretar, de construirse a sí mismo, de entender de qué se trata. Eso se hace con experiencia, y es personal. Uno se siente o no, en determinado momento, capaz para llevar adelante determinado proyecto. Y por entonces ni estaba muy convencido ni tampoco tenía el apoyo.
Apunten, disparen, fuego
-En los últimos días hubo versiones para todos los gustos, y todas escondían una crítica hacia su figura. Le enumero: En principio se dijo que usted iba a ser un candidato testimonial, que no iba a asumir porque tenía arreglado con Daniel Scioli un cargo en La Plata…
-No. Yo creo, y con esto no quiero cometer un acto que apunte a dimensionar mi figura, que soy un opositor hoy día. Tengo algunas cosas hechas dentro de la ciudad como para que me ubiquen como un opositor, para los que vienen en la gestión y para los nuevos. Una de las formas de desvirtuar una candidatura es pretendiendo decir cosas de este tipo. En realidad, ustedes deben saber claramente que yo vengo a Tandil a ocupar una banca de concejal y estoy convencido de que mi historia no termina ahí. Vengo a trabajar para imaginar claramente en mi actividad la construcción de un proyecto de gobierno. Hoy construimos un nivel de legislador local, con pretensiones, por supuesto, de una construcción más firme e involucrado aquí. Por lo tanto es difícil pensar que yo pueda hacer esto de manera testimonial.
-Pero, entre los más incrédulos o desconfiados estaban los que decían que el armado sería desde arriba…
-No se puede armar una candidatura desde lejos. Además, a mí esto me va a permitir entender mucho más del Municipio, de la intimidad de una organización, para poder evaluar y saber de qué se trata. Por eso hay que descartar de hecho lo de la candidatura testimonial.
Las heridas de siempre
-Otra crítica, ¿por qué fue tan complejo el cierre de listas? Se habló de un Raúl Escudero a los gritos por los pasillos luego de enterarse de que quedaba relegado en la nómina…
-En principio, el justicialismo local es un movimiento complejo, y como tal tiene mucha gente con ascendencia. En segundo lugar, tiene una historia, en la que se ha perdido la noción de conjunto, y eso no es un dato menor, porque define una actitud. Además, hay intereses locales claros para que el justicialismo no termine juntándose, porque la mejor estrategia es dividir.
En cuanto a Escudero, tuvo un gesto muy importante en principio conmigo, cuando me ofreció el primer lugar de la lista. Luego surge, para darle más complejidad al armado, la figura de Gino Pizzorno, que es un señor y le da valor agregado a la propuesta. Tengo un profundo respeto por él, y cuando empezamos a discutir yo mismo estaba dispuesto a cederle el primer lugar, porque estamos convencidos de que es la figura máxima dentro de esta alternativa. En ese alineamiento hubo luego un reacomodamiento, que culminó con una lista como la que tenemos ahora.
-Pero quedaron algunos heridos…
-Hay heridos, pero que creo que van a sanar rápidamente, porque en lo que tenemos que pensar es en que no todo empieza y termina en la construcción de una lista. Además, hay que tener convicción y vocación de poder. Primero hay que llegar, después discutamos. El camino recorrido con anterioridad, en el que la actitud personalizada hacía que se dividiera y se fragmentara totalmente el movimiento justicialista, a la vista está que con ese esquema no se podía llegar a una alternativa de gobierno. Creo que se ha avanzado mucho, y quienes no están entre los primeros cinco de la lista nos tienen que acompañar, como nos tiene que acompañar toda la militancia, porque si no, nosotros solos no lo vamos a poder hacer. Ahora viene un esfuerzo para seguir juntándonos y alineándonos detrás de una propuesta. Y nos tenemos que acostumbrar a que formar parte de la construcción, de la discusión y de la ejecución de esa propuesta es formar parte de la idea.
Por una definición
-Una más, se dijo que usted amenazó con bajarse si no sacaban la colectora…
-No, no, esa es otra de las historias que se cuentan… En cuanto a la colectora, dos meses antes, el mismo presidente del Partido nos había dicho que las colectoras no iban a avanzar. O sea que no es una cuestión mía. Creo que hubo un error en pretender avanzar en una situación que terminó siendo un engaño para mucha gente que había confiado.
-Pero lo que es cierto es que fueron duros con usted. Le achacaron alinearse a Scioli pero no a Kirchner.
-Sí. Yo no quiero entrar en esa discusión de adjetivar o calificar a la gente porque a lo mejor pueda tener una idea diferente. Ustedes saben cuál ha sido mi posición frente a algunas actitudes del Gobierno y yo se lo he dicho al presidente del PJ. Por lo tanto, yo he saldado mi condición frente al presidente del PJ porque no he ocultado nada. Además, porque es bueno tener ciertas libertades de pensamiento. Pero también estamos contribuyendo a la causa del justicialismo, y comparto muchas actitudes del Gobierno, como es la distribución, la equidad, la justicia social, el posicionamiento frente a la deuda internacional. También el hecho de haber recibido en Tandil el doble de presupuesto para servicios para aquellos habitantes que menos tienen. Es difícil no compartir eso.
-Pero no son los únicos que le piden definiciones en ese sentido…
-En cuanto a las exigencias de gente, diciéndome que me defina para un lado o para otro, mi definición está clara: Yo decidí estar dentro del Partido, me siento contenido, lo he dicho, he explicado cuál era mi condición y en ningún momento me dijeron que dé un paso al costado. Al contrario, si expuse lo que pienso y se me ha convalidado, no tengo que dar mayores explicaciones.
Los ataques y el archivo
-Alguien sugirió que se lo critica tanto porque es el hombre capaz de dar batalla al oficialismo local en el 2011. En los últimos días apareció aquello del ?Auza menemista, radical, oligarca?…
-Hay una sola respuesta a eso: Si pasara inadvertido o no fuera nadie desde el punto de vista electoral, probablemente nadie se ocuparía de mí. Como tengo una trayectoria de algunos años, he estado en otros espacios, por supuesto.
-¿No lo oculta?
-Mire, fui presidente del INTA en la época de (Carlos) Menem, pero llegué a ese cargo porque la organización me eligió, primero como representante de las facultades de Ciencias Veterinarias del país, y después, porque a todos les gustó lo que hice dentro del INTA, donde fui autor de uno de los principales proyectos de descentralización, me propusieron como vicepresidente, y luego quedé a cargo de la presidencia. Ahora, si quieren decir que en aquel momento fui menemista porque estuve en el INTA cuando Menem era gobierno, en todo caso debe haber muchas personas que no resisten archivo tampoco.
-No debería sorprenderlo. ¡Es plena campaña!
-Claro, son herramientas que surgen en las campañas, y en general tenemos una tendencia bastante importante a calificar, pero muy poca a analizar lo que uno ha hecho. Yo reconozco en la gente sus condiciones y difícilmente me vayan a encontrar haciendo críticas despiadadas y mucho menos si esas personas han sido capaces de demostrar a la sociedad que han sido creativos o han provocado algún hecho. Y aunque no lo hayan provocado, defiendo la libertad de expresión y jamás descalificaré.
La Unicén, el affaire y después…
-¿Ni siquiera en el tema puntual de las denuncias en el seno de la Universidad se fue un poco de madre? Lo digo por sus respuestas a esas denuncias y algunas expresiones fuertes.
-No, en la Universidad hubo denuncias muy importantes, también interesadas, panfleteadas, en momentos en que, ¡oh casualidad!, yo era candidato a otra cosa. O era candidato a senador o era candidato en la misma Universidad. Pero las denuncias siempre fueron anónimas, y eso hay que tenerlo muy en cuenta. Cuando uno en realidad tiene algo que denunciar, ¿por qué tiene que manejar el anonimato?
-El doctor Juan Carlos Pugliese dijo en esta sección, hace 15 días, que él había cumplido con presentar la denuncia cuando el tema ya estaba instalado en los medios y en la calle. Incluso sostuvo que usted lo tomó como una cuestión personal…
-No, no, yo no voy ni siquiera a nombrarlo. Recuerdo claramente cómo se manejaban ellos con la Sigen, jamás publicaron un dato de la Sigen sin antes ellos mismos hacer los propios descargos. En este caso se ocuparon de ponerlo en la prensa, fue absolutamente organizado el caso, desde adentro y desde afuera. Pero eso ya es pasado.
-Aquel episodio, ¿no le dejó ninguna huella?
-No, mire, yo sé muy bien cómo llegué a la Universidad y cómo llegaron otros. Me gané cada espacio de la Universidad con trabajo y capacitación, nadie me regaló nada. Mi paso por la Universidad fue muy claro, empecé como alumno y terminé como rector, eso no es casualidad. Por lo tanto no me quedó ni siquiera rencor, pero sí me pareció una actitud muy descalificante no sólo para las personas sino para la institución.
-Se llegó a instalar, a todo nivel, que la Unicén era el mayor nido de corrupción de la ciudad…
-Sí, claro, alguien lo instaló. Tendría muchos ejemplos de hechos ocurridos en la Universidad y que por supuesto no trascendieron como éste, en el que los actores no éramos precisamente nosotros, pero que entraban dentro de las reglas de juego de un sistema que gasta y después es controlado ex post. Nunca se controló antes, y eso ocurrió toda la vida. Lo que pasa es que la Universidad, cuando hay una evaluación de la Sindicatura, después tiene todos los espacios para hacer los descargos. En ese caso no ocurrió, se denunció a la prensa, anónimamente por todos lados, hubo quienes se encargaron expresamente de darle volumen, y ocurrió lo que ocurrió. Pero nadie se encargó tampoco de decir en qué terminaron las cosas, que la misma persona se encargara de decir que la Universidad investigó, y la Sigen se expidió. Eso sería bueno, de buenas costumbres, digamos, de buenos ciudadanos y de buenos funcionarios.
-¿Se arrepiente de haber impulsado a Marcelo Spina?
-Sí, ya lo he dicho.
-Bueno, pero pensé que por ahí el tiempo curaba las heridas…
-No, no. Yo tuve, de verdad, una culpa que la llevé durante bastante tiempo, porque fui el responsable de que Spina fuera vicerrector.
-Eduardo Duhalde dice lo mismo de Kirchner…
-(Risas). Es probable, lo que pasa es que lo mío era más simple, no tenía esa dimensión y era mucho más manejable. Porque pueden decir muchas cosas, pero uno en su paso por la Universidad deja muchas lealtades. La verdad que fue un error que cometí y que después tuve que hacer un esfuerzo importante para que se terminara esa etapa. Hubo peleas fuertes, mi regreso, y la verdad lo hice mío al error y quise recuperar el espacio perdido.
La gestión y lo estratégico
-¿Puede dejar un análisis de la gestión de Lunghi? A su criterio, ¿qué es lo mejor y qué lo peor?
-La gestión tiene un perfil, que es ideológico, de estructura de pensamiento, del que uno fácilmente puede hacer lectura, por las cosas que hace y por las que no hace. Es una visión de la gestión. Me parece que a Tandil lo ha cambiado en términos de embellecimiento, de una muestra de la ciudad hacia afuera. Pero también creo que es un Gobierno que ha hecho caso omiso a las cuestiones estructurales, lo que también es una cuestión de pensamiento estratégico, porque uno prioriza.
-Y ¿cuál es su visión para la ciudad que viene?
-Mi visión es que Tandil ya es una ciudad que, si se completan algunas cosas, está no solamente para constituirse en una de las ciudades ejemplo, sino para conducir un cambio estratégico en la región. Y esto tampoco es voluntad del Gobierno actual, que es de mucha autonomía, poca visión regional, y con una predisposición a la no vinculación.
-¿Entiende que este Gobierno se queda corto, entonces?
-Desde lo local, no creo que un Municipio con esta envergadura pueda dejar de lado los problemas que hoy, de alguna manera, trabaja sobre el imaginario de que no son problemas del Municipio. Me refiero a la seguridad, la educación, los servicios, la vivienda, y sobre todo a una cuestión que es clave hacia el futuro, sobre todo si reclamamos las autonomías, que es tener un Municipio innovador, comprometido con el desarrollo y con una vocación muy fuerte sobre las capacidades empresariales.
-¿Hacia dónde conducen ese tipo de instancias?
-Es una instancia pública que necesariamente deberá terminar en economías mixtas, de compromiso recíproco, porque es lo único que puede hacer sustentable a un Municipio más allá de una región y de los vaivenes de la política económica y financiera. Hoy, desde el Municipio no podemos encarar una sola estrategia para que no haya desempleo, que es una de las luchas más serias que debe tener un Estado local.
La reforma institucional, que es uno de los temas centrales, hoy pasa por poner dentro de las precisiones presupuestarias nuevas alternativas. Los comités de crisis no pueden ser ex post, son justamente para paliar posibles crisis, que hoy pueden ser económicas, pero mañana pueden ser naturales, etc. Eso es concepción de Estado: No se puede ir corriendo detrás de lo que ya pasó. Necesitamos una modernización, hay que entrar fuertemente a la construcción del presupuesto con nuevas estrategias, que comienzan a ser problemas de Estado.
-Doctor, le van a decir que los intendentes son mendigos de los gobernadores y que hace más de 20 años que el justicialismo gobierna la provincia….
-Bueno, pero la autonomía implica una estrategia de reorganización descentralizada y federal, que tiene que ver con la regionalización, los emprendimientos interdistritales, las escalas productivas y sociales, la educación orientada hacia los ejes productivos, la jurisprudencia. Después concluye en una coparticipación diferente.
Créame que si no empezamos a conducirnos por estos caminos estamos condenados a convivir con los problemas estructurales de las sociedades, por años y años.
El Concejo, en la mira
-Usted llegará al Concejo. ¿Cómo podrá aportar desde allí en función de la visión que describió?
-Debemos empezar a atacar en conjunto, sin pensar tanto en la cuestión de partidos, estos problemas que son centrales.
-Se me ocurre que en los próximos dos años, el oficialismo volverá a tener mayoría automática…
-(Interrumpe) A mí la mayoría no me molesta. Si uno no se aísla como concejal, siempre representa a alguien, que puede ser una minoría. Pero hay minorías muy representativas también. Lo importante es cómo uno las representa sobre demandas y propuestas concretas.
-Se lo decía por lo difícil del escenario para la oposición…
-Si después de avanzar e insistir nos rechazan cosas que son lógicas, el peso no va a ser contra mí, será en general contra el que conduce automáticamente por mayoría sin tener el más mínimo discernimiento sobre las cuestiones centrales. Además, le digo, hay que tener el hábito legislativo de estudiar y dar debate, y por el otro lado no todo debe ser oponerse porque no se es del mismo palo.
-Como están hoy las cosas, ¿el justicialismo está en condiciones de articular un bloque homogéneo? Los antecedentes dicen que no.
-Yo soy un convencido de que lo que articula es el trabajo. Y de que aquellos que no articulan porque no quieren, el trabajo se los lleva por delante. El justicialismo debe ser aggiornado y debe ingresar en su mente que hoy el conocimiento, la educación, el trabajo, la propuesta y la idea son herramientas muy importantes para ganar espacios.
En corto por los subsidios
-Una fuerte crítica sobre su gestión en el Senado provincial tiene que ver con la manera en que publicita los subsidios que entrega. ¿Qué tiene para decir al respecto?
-Quiero decir que a mí me dan los subsidios, primero para que los distribuya, y éste no es un concepto menor. Segundo, yo no he hecho política jamás con unos 70 casos en los que hemos ayudado a gente con problemas de salud. Jamás publicité nada de eso. De lo contrario, estarían en todo su derecho de decir que hago política con la salud o con la desgracia de la gente. Ahora, por supuesto que hago política con las organizaciones a las que les entregamos subsidios. Si no, me pregunto, ¿con qué hace política el gobierno comunal cuando ayuda a una institución, también con el dinero del pueblo? Tenemos cientos de ejemplos de instituciones que han sido prácticamente abordadas a los efectos de tomar posicionamiento en un barrio determinado. ¿Y eso se publica? Claro que sí.
-Carlos Fernández aseguró en esta sección que, de ser senador provincial, y de acuerdo a su aprendizaje de don Juan Carlos Pugliese, no procedería como usted en el sentido de la publicidad de los actos…
-No me parece que haya que encubrirse en decir: ?Jamás haría propaganda con dinero? para guardárselo. Cuando uno no hace publicidad de los actos para los cuales ha sido designado, algo está pasando por abajo de la mesa. El hecho de no publicitar significa que uno puede guardar. Mire, un consejo: Por más que esto venga aprendido de algún prócer de la política, aquel que no hace público el dinero que recibe y que debe depositarlo en alguna organización, es porque se lo guarda.
?No soy un aventurero?
-Auza, la última, sus aspiraciones a la Intendencia en 2011, ¿están intactas?
-Lo del Municipio lo he venido pensando desde hace mucho tiempo y naturalmente tengo un proyecto de Gobierno, que no debe ser explicitado ahora, porque el objetivo hoy es legislativo. Pero la sumatoria de nuestro trabajo debe contribuir al objetivo general.
Lo estoy explicitando en distintos ámbitos, y necesito que se entienda que la aventura no tiene más lugar en una conducción, cuando uno sobre esa conducción se echa sobre sus espaldas la dignidad de la gente. Es una empresa muy delicada, entonces la aventura ya no debe admitirse más en esto. Y yo no soy un aventurero.
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