Desde la percepción de La Tribu, se duplicaron los casos de jóvenes con problemas de adicción en Tandil
Desde el trabajo que realizan en La Tribu con jóvenes adolescentes, indicó que “la percepción que tenemos es que el consumo ha subido mucho, la cantidad de crisis en pibes, en familias, es bastante crítico, respecto del año pasado”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Digo nuestra percepción porque capaz que en el año conocimos el doble de casos que el año pasado, pero no hay una estadística ni punto de partida”, aclaró.
En tal sentido, informó que “sabemos que llegan chicos en coma alcohólico, o por drogas o ingesta de pastillas a la guardia del Hospital, pero porque nos enteramos por un vecino o una institución”.
En realidad, desde el programa consideran que “es una problemática creciente, en algunos casos desbordante porque cuando no estás preparado o no tenés ningún dispositivo, en este caso en la ciudad no existen dispositivos rápidos, te desbordan. Te vienen en un día tres o cuatro casos y los servicios que trabajan, o las comisarías o los centros de salud no dan abasto porque en realidad no están preparados”.
Labriola admitió que “es complicado, no sólo por el chico que está consumiendo sino también por las familias que también hay que contener”.
Sobre la edad de quienes atraviesan esta situación, aclaró que hay casos de todas las edades. “La droga es una cuestión social, mundial, no sólo de Tandil -advirtió-, y los que consumen principalmente son adultos, pero en general hace más ruido cuando son los pibes cuando están consumiendo”.
Sobre este punto, señaló que “tiene otro efecto en la sociedad porque precisamente un pibe en la adolescencia es el que tiene menos herramientas para sostener una problemática, una crisis en donde está buscando identidad y en donde en realidad adolece de muchas cosas”.
Sin embargo, insistió en que “el consumo pasa en todas las edades y también para que un chico llegue a consumir hay adultos involucrados, siempre”.
Las esferas sociales
El coordinador técnico de La Tribu informó además que “las edades son cada vez más tempranas, al igual que el alcohol, se cree que entre los 13 y 14 años ya es muy fácil para los chicos conseguir drogas y la decisión está en ellos y en el marco que hasta ese momento los contuvo y los educó”.
Advirtió también que “esto atraviesa todas las esferas sociales, no es una cuestión de los pibes que menos tienen, es de clase media y clase alta. No tiene que ver con las edades, atraviesa todo”.
Frente a la problemática, desde La Tribu admitió que “hacemos lo que podemos, es decir, en realidad a los ponchazos”. Manifestó que si bien “existen servicios que atienden derechos de los pibes, como el servicio local y provincial, que depende del Municipio y de Provincia, y existe el CPA también”, explicó que “en realidad tratamos de trabajar con otras instituciones y con la familia”.
Sobre el trabajo desarrollado durante el año, subrayó que “la verdad fue bastante crítico, no había pasado otros años, el tema de poner el oído y estar con padres de chicos que creían que nunca sus chicos iban a caer en esta situación; y esto hasta hace un tiempo no se daba así tan habitualmente”.
Labriola rescató que “nosotros siempre tratamos de articular y de ver, pero cuando el padre entra en razón es porque generalmente el pibe cayó en una crisis o ya tiene una adicción, entonces en lo que se trabaja directamente es en la contención inmediata y en la posible rehabilitación del pibe. Y es complicado -confesó-, tenés que acelerar un montón de cosas, contener a la familia, al pibe, a la institución que no está acostumbrada”.
Falta de políticas
“Las instituciones y las escuelas también estamos muy preocupados porque desde hace años que no se generan dispositivos, y no hay una manera idónea, crítica pero que sea homogénea a la vez de cómo atender o cómo trabajar. No existe un lugar tampoco que pueda atender a los chicos y a los padres inmediatamente. El CPA hará un diagnóstico y una terapia semanalmente, pero el tema para los papás y para ese pibe son las 24 horas que tienen que vivir desde que el pibe cuenta que tiene una adicción y que decide también que lo ayuden”, relató.
Labriola insistió en recalcar que “en realidad no hay políticas fuertes que apunten a prevenir y rehabilitar, es engorroso cuando un papá tiene que conseguir una vacante en una comunidad terapéutica para su hijo, y muchos chicos también están involucrados en cuestiones de delitos o algunos que no tienen dinero se involucran mucho con el delivery de drogas, entonces pasan a ser casi ellos vendedores de drogas con tal de consumir”.
“El pibe está muy expuesto a esta situación y no se generan políticas acordes”, recalcó.
Tomar conciencia
Consultado sobre las drogas que más consumen, detalló que “el alcohol es la droga social más aceptada y después hay que estar atento, más allá de la marihuana y la cocaína, lo que ha crecido mucho -nosotros sabemos- es el consumo de pastillas sintéticas, he escuchado a padres que su hijo de 14 ó 15 años a jugar a la Play a la casa de un amigo, y en ese lugar tomó alcohol, pero tomó pastillas, y terminó en el Hospital. Entonces, esto crece fuerte y no hay conciencia, no tenemos ni siquiera educación ni prevención”.
Advirtió por último que “lo que se necesita realmente es que se tome conciencia de lo que se está consumiendo, en todas las familias y en la sociedad, porque es una cuestión en la que tenemos que trabajar todos y hacernos cargo todos de lo que no estamos haciendo, no sólo para el Poder Judicial o el Estado, las familias tenemos que estar atentas a lo que les está pasando a nuestros hijos y a nuestros seres más cercanos, porque en realidad es algo que va destruyendo a la sociedad”.
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