Desesperada, una madre pide ayuda para conseguir una casa en alquiler apta para el bienestar de su pequeña hija
Stella Maris Fernández tiene 37 años y es madre de 7 hijos. Junto a su marido buscan desesperadamente una casa para alquilar, debido principalmente a la enfermedad que padece su hija menor, Catalina, de tan sólo 11 meses. Hoy en día, con el aporte de Desarrollo Social, pagan un alquiler de 900 pesos por una casita sobre la calle Dinamarca al 700, pero necesitan con urgencia un ambiente más apto para la nena.
Con lágrimas en sus ojos y con la pequeña en brazos, Stella Maris expresó que “lo que me lleva a ir al Diario es la desesperación de una casa y la enfermedad de mi hija, no es nada fácil esto”.
Si bien aclaró que “desde el Municipio tengo la ayuda del pago de un alquiler”, contó que “hoy (por ayer viernes) quise hablar con el Intendente y él no atiende a la gente”.
Según manifestó, el año pasado se anotó en el Plan de Viviendas “pero al ser familia numerosa no entro en los planes, porque desde Gobierno viene un decreto que es sólo para dos chicos y el matrimonio” y reconoció que “nosotros somos muchos: mi marido tiene 62 años, yo tengo 37, tengo un hijo de 19, uno de 18, otro de 17, uno de 15, de 14 y de 11. Y Catalina de 11 meses”.
Stella Maris se lamentó porque al momento en que le diagnosticaron la enfermedad a la pequeña, ella era el “sostén” de la casa. Según contó, trabajaba limpiando casas de familia o también cocinando en restaurantes. Pero “cuando nos dijeron que había que trasladarla y operarla, se vino todo abajo”. Su marido, en tanto, tenía un comercio de compra y venta de muebles, y ahora está desempleado.
Sumado a esta cruda situación, contó que él “tiene un problema de salud muy grande, con un 85 por ciento de discapacidad” y pese a que quisieron tramitar su pensión, “no pudieron hacerlo porque yo cobro el salario familiar por 5. Si yo cobro la pensión de él, automáticamente se cae el salario, entonces decidí seguir con el salario familiar que es de 880 pesos”, explicó.
Pese a que sus dos hijos más grandes trabajan y aportan a la familia, la mujer reconoció que se mantienen con el dinero del subsidio, más uno o dos bolsones de comida y una garrafa por mes. “Si bien los chicos nos ayudan, no alcanza para una familia tan grande”, admitió.
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Según la madre de familia, la vivienda cuenta con agua corriente y cloaca. Consta de dos habitaciones y la cocina “se llueve toda, está húmeda y a raíz de todo esto Catalina se viene atrasando, no puede gatear”.
En esta situación, consultada acerca de si ha hablado con la propietaria de la vivienda en pos de mejorar algunas condiciones, reconoció que “hace un tiempo atrás, cuando empecé con el embarazo, tuve acceso a ella y se me fue complicando para trabajar y pagar el alquiler”. En aquel entonces, cuando la pudo ver, la dueña le habría dicho que “no le interesan los problemas, que para eso hay un rematador de por medio”.
Tras haber intentado buscar una solución por “todos lados”, pidió: “Una casa apta para Catalina por pedido del médico porque cada vez que venimos en un descanso de quimioterapia, ella vuelve con bronquiolitis o bronco espasmos. Hasta ayer estuvo internada”, por lo que se animaría a pagar “hasta 1400, 1500 pesos de alquiler a un particular”.
de Catalina
Cuando estuvieron los resultados de la biopsia “la oncóloga nos dijo que debíamos permanecer de 6 a 8 meses en Buenos Aires con Catalina”, aseguró. A partir de ese momento “perdimos todo, los trabajos, todo”. Se quedaron con su hija allá, y “desde el Hospital Gutiérrez nos tramitaron la estadía con una fundación porque ella no permanecía internada, sino que se atendía de día pero a veces las quimios son muy largas y acá estamos”.
Y reiteró: “Quise que me viera el Intendente aunque sea 15 minutos hoy y no hubo forma. Me dicen que salga a buscar y me piden que no sea de 2 mil pesos y que cuando consigamos lo que ellos nos piden, van a ver qué pueden hacer. Para cuando volvemos, ya se alquilaron las casas. Y esto es urgente porque sino Catalina vive internada. Vamos y venimos, esto es durísimo”.
Y ratificó: “Hoy la realidad es otra. No hay un alquiler por menos de 1500 pesos, hablando de una casa de 2 habitaciones”.
Según detalló, “desde el área del servicio local, derecho de los niños, dicen que hay leyes que me amparan pero en el Municipio me dijeron que las leyes están, pero de ahí a que se cumplan…”, entonces explicó: “Vas a buscar soluciones y te sentís humillada, te humillan, y no es así”.
Si bien reconoció que los médicos del Hospital Municipal la atendieron muy bien, “tengo un apoyo bárbaro”, dijo que se siento sola y “el riesgo de Catalina es de 5 años. Nunca se sabe, es una enfermedad oculta. Lo único que pido es calidad de vida, si nos falta para comer, lo buscamos con mis hijos, trabajamos, pero la vivienda no es fácil para nadie y menos para nosotros. Uno deja todo por sus hijos.”*
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