Desgarrador testimonio de una mujer golpeada que vive ?un calvario? y teme por su vida
Yanina Yésica Ciliberti tiene 24 años. Contó que su ex pareja comenzó a golpearla cuando estaba embarazada de su hijo, que hoy tiene cuatro años. Trajo en sus manos innumerables denuncias por golpes, amenazas de todo tipo, violación de domicilio, contra su ex pareja, además de la orden de restricción de acercamiento y custodia policial las 24 horas.
Sin embargo, no puede dormir tranquila. El miedo no se lo permite porque él está libre. Sabe que es “capaz de todo” y teme que la Justicia no actúe hasta que sea demasiado tarde. Hoy tiene el valor de contar su historia, que es una de las tantas de violencia familiar en Tandil.
El principio
-¿Cuándo comenzaste a sufrir violencia?
-Esto comenzó hace más o menos cuatro años, a partir del embarazo de mi nene comenzaron los golpes. A los cuatro meses de nacido mi bebé tuve un episodio muy violento, donde me golpeó muy fuertemente, me amenazó con un cuchillo, a mí, a mi hermana y a toda mi familia, rompió los vidrios de mi casa. La policía se lo llevó, y a partir de ese momento nos separamos.
-¿Anteriormente veías signos de agresividad en él?
-Después empecé a darme cuenta de algunas cosas, era muy celoso, todo le molestaba, pero no me golpeaba físicamente. El acoso de él era controlarme mis horarios, estar sumamente pendiente, me cuestionaba si llegaba media hora tarde. También me rompió la puerta de mi casa, pero no me había golpeado a mí físicamente. Yo pensaba que él iba a cambiar eso. Lo peor empezó durante mi embarazo, fue terrible.
-¿Y violencia verbal?
-Sí, algún insulto había, pero la violencia real empezó durante mi embarazo. Después continuó. Iba a mi casa, me rompió el portón; últimamente no puedo salir ni a trabajar. El último episodio violento fue el 13 de febrero de este año.
-¿Cuánto tiempo hacía que estaban en pareja?
-Estuvimos cuatro años de novios y empezamos a convivir cuando quedé embarazada.
-¿Te pegaba con mucha frecuencia durante el embarazo?
-Sí, me pegaba, me dejaba encerrada, me amenazaba con un cuchillo, él dormía con un cuchillo arriba de la mesa de luz, así era mi vida.
Me dejaba encerrada y se iba, no me dejaba plata para comer porque yo me había quedado sin trabajo, o me llevaba a toda velocidad en la moto al médico, sabiendo que estaba embarazada. Todo le molestaba, cuando nació el bebé era un amor, pero le duró muy poco.
Cuando yo tenía los puntos de la cesárea todavía me dio una flor de paliza que me arrastró por todo el patio de mi casa. Justo tocaron timbre y pensé: ‘Esta es mi oportunidad’. El abrió la canilla del patio, me lavó la cara y me dijo que ni se me ocurriera abrir la boca. Era la familia de él y les conté todo. Me llevaron a su casa y trataron de aplacar la situación. Lo justificaban diciendo que estaba nervioso porque recién había sido papá.
-¿Tu familia cuando se enteró?
-Durante mi embarazo mucho no contaba. La que más se daba cuenta era mi hermana, que me vio las marcas. Yo no dormía a la noche, porque él tenía el cuchillo en la mesita de luz y no sabía lo que me podía hacer dormida. Cuando se fue, pensé que se había terminado mi calvario y no, sigue. No sé hasta cuándo.
-¿Desde el momento en que hiciste la primera denuncia te pusieron custodia?
-No, a mí pusieron custodia a raíz del episodio que protagonizó su hermano, donde se atrincheró en la casa de la chica y con el arma del custodio le apuntó a ella. El hermano quedó detenido por este episodio, fue público este hecho y él a los pocos días, el 17 de noviembre de 2012, se metió por la fuerza a mi casa. Me mandó un mensaje en el que decía: ‘Salí afuera porque te voy a matar a golpes’. Yo enseguida di aviso al 101 y entré a la casa con mi nene y mi mamá, cerré con llave pero él me forzó el portón de una patada e ingresó por el pasillo.
Me pegó terriblemente, y ahí me pusieron custodia por unos 20 días. Levantaron la custodia y el 13 de febrero ocurrió el ultimo hecho. Yo salía de trabajar y él me encontró en Alem y Uriburu, en la esquina del Hospital. Lo que yo tenía para defenderme era un gas pimienta, lo rocié, a él no lo calmó; por el contrario, se potenció. Después entró al Hospital, rompió todas las instalaciones, terminé tres veces más golpeada porque me pegó dentro del Hospital delante de enfermeros y gente de seguridad.
Después estuvo detenido siete horas, en Fiscalía hay tres causas elevadas a juicio, y otras tres que están en eso, siempre por violencia, lesiones leves, amenazas, violación de domicilio.
“No quiero terminar
como Romina”
-A partir de ese momento te pusieron custodia permanente.
-Sí, yo tengo custodia personal las 24 horas del día, adonde voy tengo que moverme con el efectivo policial. Es incómodo para cualquier ser humano y más tantos meses, ya hace cuatro meses seguidos que tengo custodia. Le explico al Juzgado mi molestia, mi incomodidad. Me dicen que tiene que cometer un delito más grave para que vaya preso, pero alguien tiene que entenderme a mí. Yo tengo derecho a salir libremente a la calle con mi hijo, quiero hacer una vida normal como cualquier persona.
-¿Por qué no avanza la causa?
-Me dicen que todo está muy verde porque no ha hecho nada más grave que golpearme físicamente y violar mi domicilio. Parece que eso no alcanza. Por eso yo al ver estos casos como el de Romina Prituluk, me conmuevo tanto.
-¿Tomaste la decisión de contar tu historia luego del asesinato de Romina?
-Sí, porque no quiero llegar a eso, no quiero terminar así. Me gustaría saber cuántas causas tenía este chico Flores. No creo que tenga ni la mitad de las que tiene Sergio Miguel Newberry, mi ex pareja. A mí me dicen que va a haber una fecha de juicio, que me quede tranquila que el juicio va a estar, pero cuando voy a Fiscalía nadie me puede atender. Recién ahora a él se le puso un tratamiento psicológico que le obliga a hacer el Juzgado de Familia porque le hicieron un peritaje psiquiátrico y le dio bien, o sea que es imputable, el tratamiento es porque presenta una patología pero para tratarlo ambulatoriamente.
-¿Desde que tenés custodia él trata igual de contactarse con vos?
-Lo hacía a través de mensajes de texto, pasa continuamente por la puerta de mi casa. Lo más llamativo es que tengo una restricción de acercamiento y yo estoy trabajando en un lugar y él ahora consiguió un trabajo en la esquina, a 50 metros de donde yo estoy para controlar mis tiempos. Eso no puede ser. Está violando la restricción de acercamiento porque debería estar a una distancia de 300 metros. También tiene una restricción de acercamiento hacia mi hijo.
Quiero por lo menos que se respete la restricción de acercamiento que tengo en mi poder, que es lo único que tengo. El dice que tiene un permiso para trabajar ahí, pero nadie vio ese permiso y nadie hace nada, la policía lo ve y le permite estar ahí.
Una decisión
difícil
-¿Fue difícil tomar la decisión de hacer la denuncia y separarte al principio?
-Sí, no fue inmediato, yo creo que es todo un proceso. Es muy difícil poder salir de ese ámbito, no es fácil entender la psicología de la mujer golpeada. Uno se cree tanto lo que la otra persona le está diciendo que no es sencillo salir.
-¿Qué cosas te decía por ejemplo?
-Yo había perdido todo, mis amistades, casi a toda mi familia, entonces a lo único que me aferraba era a él. Entonces, cuando sentís que se te va la única persona que te queda, cedés. El me decía: ‘Te pegué porque vos me hacés enojar, vos tenés la culpa, yo no te quiero pegar’. Y yo pensaba: ‘Capaz que tiene razón’. El lloraba y se victimizaba, decía que iba a cambiar y yo le creía. Hasta que entendí que no es así.
Yo hoy estoy bien segura de lo que quiero y lo que siento, no tengo ningún tipo de sentimiento hacia él, y lo único que quiero es vivir en paz, tranquila y darle a mi hijo la vida que se merece, porque yo trabajo todo el día para darle una buena educación a mi hijo. Todos hablan de los derechos humanos, y pregunto: ¿Dónde están los derechos de las mujeres? Yo no puedo salir a pasear con mi hijo, sólo puedo tener salidas restringidas y si salgo, tengo que ir con el policía atrás mío.
Lo único que pido es una vida normal, me costó mucho decidir venir acá y hacerlo público. En la Comisaría de la Mujer me conocen todos y a él también. Me dijeron que esta causa es una de las más grandes de violencia familiar de Tandil.
Sin justicia
-¿No sentís protección a pesar de tener un policía en la puerta de tu casa?
-No. Porque en algún momento me van a levantar la custodia, y ¿qué va a pasar conmigo? ¿Tengo que esperar que él venga y haga de mí lo que quiera?
En la fiscalía me dicen que ya elevaron las causas a juicio, que hay un montón de casos de violencia familiar en Tandil, yo entiendo, pero hace mucho tiempo que vengo esperando. No he visto un hombre que vaya preso por golpear a una mujer, pero creo que cuando es de forma tan reiterada deberían hacer algo. ¿Están esperando que le saque el arma al policía y me dispare?
Dicen que está bien que trabaje, pero no lo hace para mantener a mi hijo, a mí no me pasa nada de dinero y tampoco me interesa, porque hasta hoy mantuve a mi hijo sola, y lo puedo seguir haciendo. Lo que quiero es que me deje en paz. Mi familia también sufre, mi papá tiene un marcapasos.
-¿Qué le diría a la Justicia o a quien tenga que actuar?
-A veces dicen: la mujer no denuncia. Pero yo estoy denunciando, estoy explicando claramente lo que me pasa; lo solucionan poniéndome custodia, no es así. A mí me gustaría que la Justicia ponga más atención en estos casos, cuando la mujer denuncia. Muchas veces no te prestan atención porque dicen: ‘va a volver’. Y eso pasa, a mí me pasó anteriormente, volvía a recaer en lo mismo. Hasta que cortás definitivamente.
-¿Qué le dirías a otras chicas que están en tu situación y no se animan a denunciar?
-Yo les diría que denuncien, aunque en mi caso no encuentro solución porque él viola la restricción de acercamiento y no pasa nada porque no es un delito.
-¿Sentís que no hay justicia?
-En mi caso no hay, porque no puede ser que a alguien le peguen constantemente, uno denuncie permanentemente y no pase nada. La restricción de acercamiento no se cumple. Yo lo veo todos los días y tengo que aguantar eso. u
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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