Destaca labor de alumnos de la escuela Granja en Mercolactea
Este año, la copa fue para la Escuela de Enseñanza Agrotécnica (EEAT) 49 Crucero A.R.A. General Belgrano, de Don Cristóbal, Nogoyá, provincia de Entre Ríos.
El segundo puesto lo obtuvo la EEAT 51, de Macia, provincia de Entre Ríos. El tercer lugar fue compartido por la Escuela Rural Normal Juan B. Alberdi, de Entre Ríos; la Escuela de Agricultura, Ganadería y Granja de Esperanza, Santa Fe, y la Escuela EESA 1, Dr R. Santamarina de Tandil.
Profesionales del Inta Castelar -Guillermo Berra, Ana Mate y Guillermina Osacar- fueron los profesionales responsables del Certamen que premia el saber, con el objetivo de incentivar la capacitación, la formación e información de los jóvenes estudiantes, inculcar en los alumnos los valores del saber, el esfuerzo y el trabajo en equipo y estimular el interés de los futuros productores y profesionales en lechería.
“Históricamente los mejores estudiantes eran reconocidos como nerds, no como ejemplos; hoy con estas Olimpiadas estamos logrando que los chicos sean reconocidos por sus compañeros por el esfuerzo y la dedicación. Es muy difícil encontrar un punto donde los mejores estudiantes del Colegio sean reconocidos como representantes, como líderes. Con estos pibes, si nosotros hacemos bien las cosas, tenemos asegurado el destino del país”, aseguró el Dr. Guillermo Berra.
“Los chicos le dedican horas de su tiempo libre para prepararse para participar en estas Olimpiadas”, contó el veterinario Juan Carlos Erbes, director de la escuela que sacó el primer premio.
“Los que ganaron hoy están en un internado, cuando terminaban sus actividades se juntaban a estudiar juntos o por separado a veces; es una metodología de orden, se dividen los temas”, dijo Berra, y agregó: “Los docentes toman nota de las preguntas. Usan las preguntas como disparador para que los alumnos realicen investigaciones o trabajos. Nosotros generamos un Concurso, con un reconocimiento, pero lo importante es que lo afrontan en grupo, en equipo”.
Luego, Ana Mate y Guillermina Osacar coincidieron en que los alumnos controlan las respuestas y el puntaje, “esto le suma responsabilidad y seriedad, porque todos nos podemos equivocar”.
“Acá los chicos nos consultan, nos corrigen, nos cuestionan. Si a los chicos les das seriedad, los chicos son respetuosos”, dijeron.
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