Destrozaron por cuarta vez la vidriera de un local en Villa Italia y el dueño frustró el robo
Jorge Limeres es uno de los tantos habitantes del Conurbano bonaerense que eligió Tandil para vivir y trabajar, seducido por la tranquilidad y seguridad, situación que se contraponía a su anterior hábitat.
Sin embargo, en un año de residencia en Tandil su local de reparación y venta de celulares -Dr. Celular, de Quintana 567- ya ha sido blanco de cuatro roturas de costosos vidrios.
Ayer por la madrugada, sufrió el último ataque. Había estado hasta tarde reparando un aparato y ?me colgué en Canal 7, que pasaba ?Cumbres borrascosas??, según dijo a El Eco de Tandil.
Ya en su casa, puerta por medio con el local comercial, su tranquilidad fue sobresaltada por la explosión del vidrio del frente.
?Cuando me asomé, me encontré con que tres muchachitos estaban tratando de entrar al local. Uno ya tenía medio cuerpo adentro. Prendí la luz y lo insulté, por lo que se fueron, dos por Dinamarca y el otro por Ameghino?, relató el damnificado, quien acotó que ?le pedí el revólver a mi señora, pero cuando salimos ya se habían escapado?.
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repetida
Jorge Limeres no dudó en marcar que ?estamos cansamos. Nos vinimos de Buenos Aires por el problema de los robos en el Conurbano y acá los estamos viviendo día a día?. Ejemplificó que ?anteanoche sonó la alarma de la tienda de ropa? y aseguró que ?es continuo el pasar de adolescentes haciendo daño o queriendo robar?.
Añadió que ayer por la madrugada, quienes actuaron en su local ?no son más que adolescentes. Por la contextura física, no tenían más de 15 ó 16 años?, en tanto que ?cuando les grité, me tiraron con algo. No tomamos alcohol y encontramos una botella de cerveza tirada en un rincón del negocio?.
Verónica, su esposa, acotó que ?la piedra ni siquiera es de la zona, aparentemente es un pedazo de pared entera que se partió en el golpe?.
Limeres enfatizó que ?estamos hartos, ya que es el cuarto vidrio en un año?.
Explicó que ?la puerta tiene rejas porque fue lo primero que me rompieron. Lo pensé como una travesura de chicos. No creí que me rompieran la vidriera. Una vez, dos veces…?.
El último de los hechos sufridos había sido el 1 de enero. ?Llegué a las 5.30 de una reunión y el vidrio estaba sano. Me levanté a las ocho para cocinar un cordero a la familia que vino de Buenos Aires y al pasar por el local pisé unos vidrios, pensé que al gato había roto algo. Pero cuando volví del almacén me encontré con un agujero y no lo cambié porque cada vez que lo hacía me rompían el vidrio. Estuve con el agujero encintado hasta que hoy me pasó esto?.
El damnificado no duda que ?quisieron entrar a robar. No fue un juego. Yo los vi?, y confirmó que ?había mercadería como para llevarse?.
La acción
policial
Cuando se preguntó a los damnificados por la respuesta policial, la esposa del comerciante, Verónica, dijo que ?llamamos y vino enseguida, pero nos dijeron que iban a poner un móvil en custodia para la noche y no hubo patrulleros en la cuadra ni vino nadie más?.
Añadió que su esposo tuvo que acercarse a hacer la denuncia por sus medios hasta la Seccional Tercera, pero ?no apareció ningún móvil a cuidarnos. Sí se escuchaban ruidos a la salida de Sol, con disturbios, y para ahí había patrulleros. Pero acá no tuvimos nada?, afirmó indignada.
La mujer expresó que hace un tiempo ?había denunciado al terrero baldío lindero, ya que una vez que delinquen y hasta que salimos, se nos esconden allí. Por ahí los buscamos a varias cuadras y están a dos metros. Lamentablemente, el terreno sigue sin cerrar y las denuncias están hechas?.
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