Desvalijaron una vivienda en La Elena, que padeció cuatro robos en dos meses y medio
Angustiada, Gladys Arielli recibió a El Eco Multimedios en su casa de Galicia 1080, en el barrio de La Elena, donde el caos se había adueñado de cada una de las habitaciones tras la “visita” de ladrones.
Es que entre las 17 del domingo y la 1.30 del lunes, la propietaria padeció el cuarto robo en la vivienda que habita desde febrero, la que levantó con enorme sacrificio. Esta vez, los intrusos sacaron una reja y la ventana del cuarto que da al frente para acceder al interior del domicilio.
Luego, revolvieron el lugar causando un tremendo desorden y se llevaron todo lo de valor, desde los electrodomésticos y la ropa hasta el detergente, el shampú, la yerba, el mantel de la mesa de la cocina y las sábanas que estaban puestas en las camas, para enumerar algunos de los elementos más insólitos. Por este motivo, se sospecha que habrían contado con un vehículo para lograr su cometido.
No contentos con eso, los ladrones le pegaron con palos a la perra Dogo, la mascota del hogar, que acababa de dar a luz a sus cachorros. También se comieron la torta de cumpleaños del hijo de Gladys y se tomaron una gaseosa.
Todo esto ocurrió mientras la mujer trabajaba en su rotisería llamada El Centinela, ubicada en avenida Del Valle y Alberdi, donde sufrió 15 atracos, pero además ya le habían robado 2 motos.
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Por otra parte, afirmó que “siempre hice las denuncias y estoy a la espera de la policía. Vamos a ver qué dice la policía”, al tiempo que explicó que se mudó a La Elena porque “elegí la paz”, que se le ha mostrado un tanto esquiva.
“Trabajo veinte horas, de lunes a lunes, para hacerme la casa”, lamentó la víctima de esta serie de delitos y advirtió que se siente vigilada, por lo que teme que la sorprendan cuando llega de su comercio.
En referencia al barrio, describió que la zona es bastante descampada y desde 2009 espera que instalen la iluminación en las calles, pero “la Usina me dice ‘esperá, esperá’. Es una calle muy oscura. A la noche no hay nada acá. Antes la policía por ahí pasaba, pero desde que le pusieron el satelital y cada quince minutos tiene que estar en un lado o en el otro hay más robos, porque por acá no pasa nunca y ellos mismos me lo han dicho”.
Cansada de pasar horas en su rotisería para recuperar, por caso, los seis televisores y la computadora que le han robado en estas cuatro oportunidades, expresó que “ya no doy más. Es imposible. Ayer (por el lunes) no pude trabajar, hoy (por ayer) tampoco, y es bravo. Me costó mucho sacrificio hacer esto”.
“No me dejaron nada esta vez”, afirmó la mujer que es presa de una profunda bronca y agregó que “es un desastre, nadie hace nada. Lo único que pido es que Bienestar Social, la Municipalidad, que me ayuden con algo, al menos a cerrar un poco” el perímetro de su vivienda.
Consultada sobre si se acercó alguien de la comuna para brindarle apoyo, dijo que “es como que no existe la gente. La ciudad bella que tenemos para la gente no existe, así que no sé”.*
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