Detectaron que el agua de pozos de Gardey, Vela, El Centinela y Don Bosco no es apta para consumir

Además, en El Centinela confirmaron que existen microorganismos patógenos en algunos pozos de viviendas, y en la zona de avenida Don Bosco el agua evidenció nitratos. En ambos barrios, los vecinos manifestaron preocupación por la escasez en el caudal de agua ante el crecimiento de las construcciones.
Estos resultados se obtuvieron a partir del proyecto de extensión universitaria “Agua y saneamiento básico en el partido de Tandil. Conocer, gestionar y educar”, financiado por la Secretaría de Políticas Universitarias, que se desarrolló desde septiembre de 2012 a agosto de 2013. 
La propuesta versó sobre la explotación y uso del agua subterránea en distintos sectores del partido, puntualmente en las poblaciones rurales de María Ignacia y Gardey, y los  barrios periurbanos paraje El Centinela y Don Bosco. 
Estos sectores no cuentan con cobertura total de agua corriente y deben recurrir a la extracción mediante perforaciones o pozos particulares. A esta situación se suma la inexistencia de red cloacal, razón por la que los habitantes vierten sus efluentes en pozos ciegos.
El trabajo contempló el diagnóstico de la calidad del agua, una evaluación de la gestión actual del recurso y actividades educativas. Durante las tareas de campo, los autores identificaron los pozos y extrajeron muestras que analizaron en el Laboratorio de Análisis Bioquímicos y de Minerales (Labym) y en el Area de Microbiología del Departamento de Tecnología de los Alimentos, ambos de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Unicén. 
Por otro lado, desarrollaron encuestas y entrevistas con los vecinos para conocer sobre el uso del agua, y dictaron talleres.
 
Localidades rurales
 
Con respecto a los resultados, el estudio determinó que “si bien en Gardey y María Ignacia existe cobertura parcial de agua de red, en algunas perforaciones particulares se detectó la presencia de microorganismos patógenos y contenidos de nitratos por encima de lo recomendado por el Código Alimentario Argentino, lo que resulta de interés para la comunidad porque muchos continúan bebiendo el agua de dichas perforaciones. Ambos parámetros son indicadores del manejo sanitario que realiza el hombre a fin de abastecerse de agua y dar una disposición final a los desagües”.
Ante esta problemática, recomendó “realizar tareas de educación a la comunidad, con el propósito de generar conciencia sobre el uso y la protección del recurso hídrico, y promover cambios de actitudes en pos de su preservación”. 
Otra problemática radica en “importantes deficiencias en el diseño, construcción y protección sanitaria de las perforaciones particulares. Con respecto a los focos contaminantes, se detectó que la mayoría de las perforaciones se encuentra cercana (menos de 15 metros de distancia) a los pozos ciegos”.
Ante este panorama, en ambas localidades los profesionales desarrollaron tareas de comunicación y educación, como encuentros con alumnos de las escuelas, y brindaron consejos sobre higiene personal y de los alimentos, recomendaron evitar el derroche de agua, proteger las perforaciones de la contaminación, analizar dónde conviene ubicar los pozos ciegos y las perforaciones, y la existencia de otros métodos alternativos para disponer los efluentes domiciliarios. 
 
El Centinela
 
Por otra parte, en El Centinela y la zona Don Bosco no existe abastecimiento de agua de red, entonces todas las viviendas poseen perforaciones particulares para obtener agua del acuífero libre.  
En el primer caso se detectó “la presencia de microorganismos patógenos en algunas perforaciones particulares, ante lo cual se recomendó la desinfección de pozo, tanque y cañerías y la ejecución de un nuevo análisis antes de consumir nuevamente el agua”. 
Los resultados se volcaron en un informe que entregaron a los vecinos y les dieron detalles sobre cada muestra en particular.
“Se detectó la preocupación de la población por el crecimiento constante de la construcción en la zona, la falta de red cloacal y la escasa cantidad de agua para el consumo y desarrollo de actividades en algunos sectores del barrio”, destacaron los profesionales. 
Y evaluaron que “el abastecimiento de agua a través de perforaciones particulares en general brinda poco caudal. Asimismo, se identificaron situaciones puntuales de secado de pozos, en períodos de sequía por el descenso de los niveles freáticos, y la consecuente necesidad de profundizar las perforaciones someras para continuar extrayendo agua”. 
Entre las consecuencias directas, complejos turísticos y viviendas tienen dificultades para llenar sus piletas de natación en verano, pero además los pozos ciegos suelen ubicarse cerca de la perforación para extracción de agua, generando un riesgo de contaminación.
 
Don Bosco
 
En viviendas y complejos turísticos de avenida Don Bosco, los científicos hallaron “problemas de calidad del agua dados por el contenido de nitratos y la presencia de microorganismos patógenos”.
Los casos fueron similares a la zona rural, debido a que “la mayoría de las perforaciones tiene falencias en su construcción. Además, se observó la creciente ocupación y construcción en nuevos lotes, ante lo cual los habitantes informaron sobre las dificultades para acceder al agua, que son cada vez más notorias a medida que se producen cambios en los usos del suelo en la zona”.
En los hogares donde hallaron bacterias patógenas, ofrecieron a los pobladores un documento detallado de la metodología para realizar la desinfección de tanques, pozos y cañerías. 
 
Los autores
 
La investigación fue dirigida por Alejandro Ruiz de Galarreta y Roxana Banda Noriega, integrantes del Centro de Investigaciones y Estudios Ambientales (Cinea), perteneciente a la Facultad de Ciencias Humanas de la Unicén. El equipo de trabajo estuvo compuesto por docentes investigadores y becarios del Cinea, así como por otros núcleos de investigación y unidades académicas.
En María Ignacia las actividades fueron desarrolladas por Adriana Díaz, Alejandro Ruiz de Galarreta y Corina Rodríguez en las escuelas Primaria 13 y Secundaria Básica y de Adultos 5, con la colaboración de personal del Hospital Municipal Rodríguez Larreta. 
Las tareas de educación en Gardey las llevaron a cabo Corina Rodríguez y  Roberto Esteban Miguel, e incluyeron encuentros con alumnos de las escuelas Secundaria Técnica 4 y Primaria 19.
En el paraje El Centinela, Beatriz Sosa, Rosario Barranquero y Rubén Donalisio trabajaron con la Escuela Primaria 31 y con Granja Los Pibes. Realizaron maquetas del ciclo hidrológico, videos explicativos y actividades de fijación, entre otras propuestas pedagógicas. 
Si bien en la zona de Don Bosco no existen establecimientos educativos, los becarios Corina Rodríguez y Roberto Esteban Miguel llevaron a cabo actividades de extensión como el acercamiento a cada vivienda donde se tomaron las muestras de agua y la devolución de informes con los resultados de los análisis, acompañados de una breve explicación sobre la calidad del agua en su perforación y las posibles causas de su deterioro. U
 
 
 

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