DETRAS DE LA NOTICIA Nicolás, de puño, letra y alma
Recientemente ?y tras hacer un estudio sobre 30 millones de casos- la empresa Microsoft confirmó ?la teoría de los seis grados?, que estipula que cualquier persona en la tierra puede conectarse a otra por un número no mayor de seis personas.
Por fortuna ?aunque no exenta de cierto fatalismo-, Tandil escapa a esa teoría para confirmar a rajatabla la premisa que sostiene que ?acá nos conocemos todos?.
Nicolás Ferrari había sido invitado en un par de ocasiones al programa ?La Ciudad? de Eco TV, para contar sus vivencias de guardaparques en Lapataia.
Hace algunos meses, Rogelio Kaín ?productor de ese programa- y Valeria Paz ?también productora de la 104.1- llegaron con la noticia de que Nicolás estaba en las islas Orcadas. Poco se tardó en averiguar el número de teléfono y en hacerle una entrevista ?que luego fueron dos- en el espacio ?Regreso 104?, de la radio de Multimedios El Eco.
Buena parte de esta crónica está hecha con esas entrevistas.
Sin embargo, una nota gráfica merece un tratamiento distinto (además de las fotografías), con lo cual lo contacté vía mail, con algunas preguntas que quedaron pendientes en los diálogos mantenidos por la radio.
Aspectos como la vocación que lo llevó a ser guardaparques, la soledad del trabajo, la idea de la familia por formar o la posibilidad de contar ?con todo el tiempo de mundo? para meditar, leer o escribir, fueron algunos de esos interrogantes, con los que intenté completar la nota.
Fueron siete los mails que recibí de Nicolás a manera de respuesta. Los seis primeros, con fotos. Confirmé con creces aquello de que una imagen vale más que todas las palabras que se me podían ocurrir.
Cuando pude salir del éxtasis de esas imágenes, abrí el último mail y me encontré con las respuestas a aquellas preguntas de ocasión.
A riesgo de quedar mal con el ?entrevistado virtual? (que como todo entrevistado siempre espera que el periodista le ?corrija? aquellas esas ?cosas? que están ?mal dichas?), he preferido dejar en crudo la respuesta.
Sin temor a equivocarme, estoy seguro de que cada palabra, cada expresión, cada frase, acercará al lector aún más a este joven. Me permito, entonces, omitir alguna norma de estilo o de puntuación a este relato, con la intención de que llegue sin intermediarios ?del autor al lector?.
Dice Nicolás:
?El trabajo de guardaparque cambió mucho; ya quedan muy pocos lugares donde uno se encuentra totalmente aislado, sin comunicación, en el medio de la nada. La realidad es que ahora se apunta a estar más en contacto con la gente. De hecho los parques nacionales se han convertido en lugares turísticos muy visitados. Claro que sólo son épocas o meses; después sí, uno está solo o con muy poco contacto con la gente. . . Yo siempre digo que sí, que es verdad: trabajo solo, en lugares algo lejos de la ciudad, de mi familia, de mis amigos, que paso gran parte del tiempo solo (sobre todo en los inviernos) ¡pero no me siento solo!
Estoy solo sí; pero sentirse solo, eso es otra cosa (medio rebuscado me salió, pero espero que se entienda).
Aunque te tiene que gustar.
Todo lo que te puedo contar: que se te congele el agua, calentarse a leña todo el año, no tener luz o muy restringida y manejarse con faroles a kerosene, ni hablar de teléfono, televisión, sólo radio, todo eso lo vivís. . . Pero no lo cuento como penuria. No, para nada. ¡Me gusta!
Hay días más y hay días menos, pero la balanza es muy positiva. Yo elegí una forma de vida, además de una profesión.
La posibilidad de no vivir a las corridas, de no volverse loco por no tener señal en el celular, de no correr o correr siempre rápido, siempre estar a `”full`, de no tener tiempo para parar y pensar. . . eso ¿no? Pensar. Mirarse dónde esta parado uno.
Este trabajo, quizás por los lugares, por la forma de vida, te lo da. . . Te imaginarás. ¡Y encima me pagan!
Pero siempre soy muy cuidadoso con esto, porque nunca pierdo de vista que tuve mucha suerte en trabajar en lo que me gusta; mientras hay otros que lamentablemente no pudieron. Por eso lo cuento muy orgulloso de mi lugar, pero muy respetuoso de las situaciones de los demás.
Imaginate esto: fin de la Ruta Nacional 3, completamente solo en tu casa. Un cielo que se te cae encima; aparecen más estrellas de las que alguna ves pudiste ver, un silencio que por momentos te aturde, en tu casa con el ruido del fuego. De fondo una radio chilena que agarraste a la pasada y justo es la que se escucha mejor, terminas de comer. . . vaso de vino, sobre mesa. . . Si no pensás, si no filosofás un rato con vos mismo, si no escribís, si no leés algún libro, ¡algo te perdiste! ¿me entendés?
El día que perdamos la capacidad de emocionarnos, de mirar; el día que perdamos la alegría, estamos muertos.
Tiene mucho de mística este trabajo y la verdad que a mí me gusta y le saco mucho provecho. O por lo menos lo intento.
La idea de formar una familia siempre está, pero es difícil. Uno vive y trabaja en el mismo lugar. Crecés como persona y profesionalmente. Y eso pretendo para la persona que esté conmigo: que se sienta tan bien y realizada, como esta uno (ja, poca cosa ¿no?)
Pero ya se dará. El tiempo dirá.
La realidad es que voy poco a Tandil, pero me gusta mucho. Estaba muy lejos en Tierra del Fuego. Seguro que ahora volveré a Lanín y ahí estaré más cerca. Pero siempre mis amigos, hermanos y mis viejos han hecho un esfuerzo y me visitan. No me puedo quejar…
Cuando voy a Tandil es sólo por un par de días y me vuelvo. No es que me sienta raro, no. Me gusta la ciudad.
Pero sí, definitivamente mi lugar está en el Parque!!!
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