Dialogo entre lo plástico y teatral: experiencia Joseph en el Mumbat
Fue a partir de la historia de vida de Joseph que Fernando Lazarte, bajo la tutela de Mauricio Kartun, se lanzó a crear un texto que vivenciara lo atravesado por este ser sometido a la violencia familiar y social, y al extremo caos. Todo el sufrimiento que pasó durante su niñez, lo manifestó en su etapa de adulto. Lo aprendido lo llevó a actuar en consecuencia, perdiendo las buenas costumbres, rompiendo los límites de la moralidad y desviándose del camino del bien.
Fue la psiquis de Joseph lo que despertó las ganas de escuchar sus voces internas, su historia, sus decisiones. A través de sus voces se pudo observar y sentir la crueldad a la que fue expuesto a lo largo de su vida y cómo fue gestándose su personalidad. Un ser que vivió avasallado en un mundo de locuras.
La historia dramática planteó preguntas y desafíos. Joseph eligió un camino diferente y vivió la vida de una manera particular, lo que produjo que muchos espectadores se encontraran a sí mismos y se identificaran con el extraño personaje.
La puesta en escena propuso una experiencia provocadora, desafiante, violenta; y al mismo tiempo, brindó la posibilidad de conocer y comprender la luz y las debilidades de Joseph dentro de tanta oscuridad e injusticia.
Los actores
Fue el autor de la obra, el dramaturgo Fernando Lazarte, quien le ofreció a Anabela Tvihaug dirigir el espectáculo. A partir de ese momento, la creación del texto quedó encuadrado dentro de la cátedra que dicta Mauricio Kartun en la Facultad de Arte. Los personajes que respondieron a los perfiles buscados para su representación fueron Norberto Lanfranqui como José, Ivana Eyheramonho como Raquel, Fernando Lazarte como Pérez y Sol Mena como Vivi. La puesta en escena y el énfasis en lo plástico, que lo denominaron “Decir todo en una línea” estuvo a cargo de Eduardo Rodríguez del Pino, quien añadió “El cubo, virtual, se trasforma en un objeto espacial más palpable, un espacio denso, acotado, en un conflicto permanente entre el afuera y el adentro, que nunca se resuelve del todo. Todos están en el infierno o en el purgatorio. Ese espacio somete a los actores a una gran exigencia, física y psicológica”.
Así se conformó el grupo artístico “La Cura”, un equipo de trabajo sólido, comprometido y entregado a una vocación.
La experiencia en el Mumbat
Teniendo en cuenta las características especificas de la obra de teatro, y el diálogo continuo entre lo plástico y lo teatral, “La Cura” propuso la actividad en el Museo de Bellas Artes. El espacio fue el apropiado para generar un estimulo sonoro y visual.
El día sábado se llevó a cabo la exposición estática y dinámica donde se propuso a quienes la visitaron entrar en sintonía con el espacio, los sonidos, la música, el clima, y el día domingo se puso en escena la obra.
Anabela Tvihaug expresó: “para la Experiencia Joseph en el museo tuvimos la expectativa de poder mostrar nuestro trabajo a aquellos apasionados por el arte en general. Fue una experiencia muy hermosa y disfruté muchísimo de este proceso. Fue muy difícil al principio porque la obra es dura y densa, emocional y moralmente, pero estoy segura de que hemos logrado un buen trabajo artístico y nos ha fortalecido a todos los integrantes profesionalmente”.
La obra “Joseph. Despertar la sangre” pudo ser una costumbre, pudo ser sólo un cadáver, quizás fue un ave, o tan solo su locura. Despertar la sangre fue Joseph en el Mumbat.
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