Dibujando a pedal: dos tandilenses unen Bélgica y Sudáfrica en bicicleta
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Dos primos renunciaron a sus trabajos, Manuel como arquitecto en Nueva York e Iñaki como psicopedagogo, para emprender un viaje y dedicarse a su pasión: escribir y dibujar.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailTodo comenzó cuando ambos percibieron que no se sentían a gusto con sus profesiones, que querían algo más y deseaban, principalmente, encontrar esa felicidad que en ese momento no experimentaban. Fue así como Iñaki hizo caso a su deseo de cambiar su vida 360 grados y disfrutar su tiempo en algo que realmente disfrutara: viajar. Entonces compró un pasaje y voló directo a Estados Unidos a visitar a Manu, a quien se le estaba por terminar su contrato de trabajo y se encontraba bastante cansado de la cultura consumista y superficial con la que no se sentía identificado. Luego partieron camino hacia Alaska, a conocer el “Magic Bus” donde murió Alex Supertramp, el mayor mentor de los viajeros que buscan la libertad y pretenden encontrarle un sentido verdadero a la felicidad.

Unos meses más tarde, se dirigieron hacia Bélgica, donde se encontraba su origen familiar, porque Manuel tenía que presentar unos papeles, así que el viejo continente los recibió a ambos. Aunque un frío 25 de enero, en un pequeño bar, ante el inevitable hambre de conocer el mundo surgió la magnífica idea de viajar desde Bélgica hasta Sudáfrica pedaleando, es decir, recorrer unos 13.660 kilómetros en bicicleta, pasando por Francia hasta España, y de allí atravesar el continente africano. El talento y la pasión del arquitecto por el dibujo dieron nacimiento a “Dibujando a Pedal“, un proyecto para dejar plasmado en papel los paisajes y la gente que conocieran, y así dejar reflejado su visión y sus sentimientos.
Las sorpresas del gran continente
Malí era un país al que no pensaban ir, ya que tenían planeado recorrer la costa oeste en bici, no ingresar a un lugar sin salida al mar. Sin embargo, a veces los planes no ocurren como esperamos. Al momento de hacer la visa de Costa de Marfil, la embajada les jugó una mala pasada, ya que era imprescindible hacerla en Argentina, lo cual era evidentemente imposible.”No nos queda otra”, pensaron, por lo que debieron cruzar a Malí, conocido por su terrorismo y sus guerras. “Fuimos con mucho miedo, cruzamos la frontera y nos dijeron que no anduviéramos de noche”, así que los primeros días estuvieron muy alerta, aunque después, sin esperarlo en absoluto, encontraron la mayor hospitalidad de África: gente super amable y hospitalaria. “Para nosotros, Malí fue toda una sorpresa”.
Indefectiblemente, una travesía tan larga, por tantos países y culturas diferentes, lleva a cualquier viajero a sacarlo de su lugar de confort, de lo que está acostumbrado. Aunque a veces el cambio es tan drástico que sólo es posible adaptarse y aceptar el lugar donde se está. Manuel e Iñaki coincidieron en que lo más difícil de visitar un continente como África es la salud. Hay muchas enfermedades que son transmitidas por los alimentos o agua en mal estado, las cuales no afectan a los lugareños pero sí a los visitantes. La malaria y la fiebre tifoidea son habituales en este territorio, lo cual los llevó a estar enfermos gran parte del viajes.

“Al viajar por lugares con muchísimo calor, y ante la falta de infraestructura, no se puede comprar agua fresca porque no hay heladeras. En muchos lugares falta lo que nosotros estamos acostumbrados, la comodidad, como un inodoro, en muchos países de África no existe”, explica Iñaki. ¿Y el momento más difícil? “Lo más difícil al cruzar fue el desierto de Maurtitania. Fueron 700 km donde no había nada para comer. Mucho calor al cruzarlo en el verano. Cuando se levantaba viento, había tormentas de arena. ¡Fue durísimo!”
¿Una anécdota recurrente que siempre recuerden?
“Llegar a pueblos donde no hay nada y las mochilas de los chicos son bolsas de plástico, sus zapatillas que, como no tienen, no les preocupa usar zapatillas u ojotas de mujer, o las mujeres usar de varón. Salir del pueblo y que haya 150 chicos siguiéndonos, jugando con nosotros. Eso siempre nos queda.”

Entre los recuerdos Iñaki cuenta que, antes de empezar el viaje se informaron con una pareja de franceses que les contaron que hicieron un camino parecido al que iban a hacer ellos, hasta donde están ahora, aunque luego se tomaron un avión de regreso. La pareja contó que se quedó en la casa de un señor en el desierto del Sahara, donde no hay nada. Fue así que, mientras se encontraban pedaleando entre la arena desértica, pararon a tomar un agua y un hombre les comentó que conocía a otros ciclistas que habían pasado por ahí, ¡eran las mismas personas que ellos habían visitado!
“Una vez nos sentamos en tipo un ‘restorancito’, pedimos una Coca-Cola, nos sirve un vaso de Coca la chica que nos atiende y después viene ella con un vaso a ver si le podíamos servir a ella, a la moza, porque quería tomar Coca. Bueno, eso muestra un poco que hay mucha miseria en África.”
Campaña de alpargatas
Al ver que los chicos en África están completamente descalzos, pensaron lo bien que funcionarían las alpargatas y, aprovechando el viaje del papá de Manuel en enero a visitarlos, se pusieron como meta juntar 30 pares en dos días, para probar. Todo a través de internet.
“Resultó ser una catarata de alpargatas, terminaron siendo cientas. Muchísima gente se contactó y se sintió movida por el espíritu de ayuda. No nos esperábamos este recibimiento. Tuvimos que armar otra valija más para mandar todas las que quedaban, que ya están en viaje. Para mitad de enero se entregarán.”

Luego de una experiencia tan positiva, no dudan que harán otra campaña similar, pero dentro de un tiempo. Así como también buscarán la forma más fácil de enviarlas y dar con que financie el envío. “Nos encanta porque Tandil se movió muchísimo. Tandil tiene un espíritu solidario cuando quiere, es espectacular. Y eso es muy lindo”.
Las diferencias y similitudes sobre la felicidad
A pesar de ser difícil poder establecer conclusiones definitivas porque todavía se encuentran en medio del viaje, uno de los propósitos de la aventura residía en descubrir los diferentes significados de LA FELICIDAD para cada cultura. Ambos consideran que las percepciones de felicidad se encuentran relacionadas a la forma de vivir de la persona.
Por ejemplo, en España estaba centrada en lo individual, en desarrollarse personalmente, mientras que en Marruecos había mucha gente que la felicidad se basaba en el trabajo, en la salud de su familia, en viajar con su familia a la Meca. En Gambia está relacionada con el ascenso social. “Depende muchísimo de cada persona especial y cada persona es un mundo. Pero las condiciones sociales, culturales y económicas influyen muchísimo para dónde van. Todavía es un misterio sacar una conclusión. Probablemente después del viaje lo pensaremos”.

“Nos da la sensación de que en África está mucho más puesta en la solidaridad, en el compartir, en el otro, en el bienestar grupal. No está tan marcada la sociedad capitalista extrema que estamos acostumbrados a vivir. Hay comunidades, jefes de la comunidad que toman decisiones. Todos tienen un lugar. No hay escrituras de tierras en algunos lugares y están dados por las necesidades y no por la riqueza. Desde el fondo hay otra percepción”.
Navidad en África
En este momento se encuentran en Benin. Por el momento, la hoja de ruta espera llevarlos por Camerún, después Gabón, Congo, Angola, Namibia y, finalmente, Sudáfrica. Suponen que próximamente se enfrentarán a la parte más peligrosa de todo su viaje, por los lugares que visitarán. Se acerca la parte más difícil porque es el país más peligroso de dónde han pasado.
En este momento se deben encontrar en algún lugar de la ruta, celebrando Navidad de alguna manera completamente diferente a la que posiblemente lo hagamos cualquiera de nosotros, pero seguramente muy felices.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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