Diego Fariza, un músico en la recomendable banda ?Arbolito?
Tal vez pispeando de reojo a su hermano mayor Osvaldo fue que Diego Fariza desde pequeño se introdujo con fascinación en el mundo musical.
Experto en batería y percusión, a los 12 años se integró a la escuela popular de Tandil para aprender de la mano del Toco Saldívar y, más tarde, el Negro Barbosa. Tras la secundaria, se acopló a la escuela popular, pero de Avellaneda. Allí conoció a los actuales integrantes de su grupo musical.
Hoy, con 34 años, es un señor músico integrante de la conocida y muy recomendable banda ?Arbolito? que este fin de semana pasado, en Mar del Plata, se exhibió con su nuevo disco ?Presentándonos?.
La banda que integran Ezequiel Jusid, Agustín Ronconi, Pedro Borgobello, Andrés Fariña y el tandilense Fariza se destaca por su destreza multiinstrumentista y por sus letras con fuerte contenido social. Resulta que ?Arbolito? fue un indio que le cortó la cabeza al genocida Rauch, a quien el gobierno de Bernardino Rivadavia había enviado para exterminar a los indios. Dos de los músicos extraen la historia revelada por el prestigioso periodista Osvaldo Bayer (si es Bayer?) y de allí le pusieron el nombre al cuarteto.
Tienen muchos colores musicales. Folclore, vendría a ser una mezcolanza. Realizan, por ejemplo, zambas con guitarra eléctrica y rock con charango y quena. Todas las canciones son un testimonio de esta época que vivimos y se plasman en cada recital donde se genera la fusión de todos los géneros. No son mediáticos, digamos. Si los querés ir a ver, los tenés que buscar bien.
Pero volvamos con nuestro Fariza, que en nuestra ciudad formó parte de una agrupación de tambores con el Negro Barbosa y luego integró la banda ?La Blues Urbana?. Actualmente se sigue perfeccionando porque, por ejemplo, en Buenos Aires ?donde reside-, hace trabajos con otros bateristas.
?Arbolito? tiene una onda a León Gieco, son populares. Trabajan en la construcción tradicional y sus letras pegan, son fuertes y con una definida posición social. La banda llegó a tocar en shows para 10 personas y fue creciendo por profesionalismo y talento. Se notaba que los músicos estaban para un público mucho mayor. Como quien diría, ya desde un principio se veía que ?jugaban a otra cosa?. La calidad de músicos los diferenciaba. Hace poquito en el Luna metieron 5 mil personas, pero más allá de los tickets cortados, estuvieron en recitales todavía más concurridos (10 mil espectadores) como el de hace poco en Tucumán, para el día festivo del 9 de Julio.
Diego seguramente no olvidará jamás la batería Colombo que su mamá Inés le obsequió de pequeño. Es una muestra clara del apoyo y fomento de la familia para con el músico.
El baterista tandilense rodó con ?Arbolito? por las plazas, caminaron toda la provincia de Buenos Aires y siempre autogestionándose. Pasando la gorra recorrieron la costa y tantos otros lugares. Hoy son representados musicalmente por Emmy y pintan para seguir creciendo mucho más. Fariza es otro orgullo de la ciudad que trasciende las fronteras de las sierras. *
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