Distracción imposible
En las primeras horas del miércoles 14, el kirchnerismo recibió un duro golpe en la Cámara de Diputados. Con 140 votos (y una diferencia de 50 voluntades), el arco opositor al gobierno de Cristina Kirchner declaró nulo el decreto 298/2010, que creaba el ?Fondo para el desendeudamiento argentino? para pagar deuda con reservas del Banco Central.
Unas horas más tarde, otro embate recibía en el Senado. Con una senadora oficialista que decidió estar presente y dar quórum, la Cámara alta sesionó por primera vez en el año para tratar el pliego de Mercedes Marcó del Pont como presidenta del Banco Central y el proyecto de los bloques opositores para coparticipar a las provincias el impuesto al cheque.
Después de la enredada salida de Martín Redrado, diez semanas atrás la presidenta Kirchner había propuesto a Marcó del Pont para presidir el Banco Central. Con la ayuda que el ex presidente Menem brindó al abstenerse, el oficialismo logró en el Senado los votos necesarios y confirmó a la ex titular del Banco Nación al frente de la entidad monetaria.
Pero la avanzada oficialista caería en desgracia. Después de la ratificación de Marcó del Pont, aquella tarde el Senado se aprestó a tratar el proyecto para coparticipar lo recaudado por el impuesto al cheque. Con 35 votos a favor y 33 en contra, la oposición consiguió media sanción a su dictamen. Y en caso de que la Cámara de Diputados ratifique esa decisión, más de 10 mil millones de pesos que hoy la Nación maneja ?a discreción? irán a las arcas provinciales.
También en este tema fue significativa la ayuda de Menem al Gobierno: cuando en la madrugada llegó el momento de votar el proyecto relativo al impuesto, el riojano dejó la banca y se retiró del recinto.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSalidas y paradojas
Miguel Angel Pichetto, jefe del bloque de senadores del Frente para la Victoria, señaló las posibles vías que el Gobierno maneja en caso de que los diputados avancen con el nuevo esquema de distribución del impuesto: primero amenazó con el veto presidencial, y luego con una presentación ante la Justicia, cuestionando el tipo de mayoría que la oposición logró al modificar el impuesto.
Un tercer camino podría prescindir del recurso judicial, y evitarle a la Presidenta el trago amargo del veto: consistiría en que el kirchnerista Eduardo Fellner, presidente de la Cámara de Diputados, inmovilice el trámite legislativo trabando el giro a las comisiones del proyecto aprobado en el Senado.
El día de la apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional y con un discurso enfático sobre la Argentina real y la otra virtual, la Presidenta criticó con dureza ?la judicialización de la política?. Y se puso como ejemplo ella misma diciendo que jamás, en sus épocas como legisladora, había recurrido a un juez luego de perder una votación.
La hora de una nueva encrucijada ante la sociedad parece haberle llegado al kirchnerismo: si la Presidenta, mientras busca conservar el manejo de fondos que son ?vitales? políticamente, recurre a la Justicia para frenar la modificación del impuesto que votó el Senado, deslegitima aquello que dijo tan solo unas semanas atrás.
Si en cambio desiste de ir la Justicia y decide boicotear el trámite legislativo o vetar la ley que sancione el Congreso (recurso que ya utilizó con la Reforma Política para favorecer al PJ y la UCR), incumplirá de nuevo con aquel fortalecimiento institucional que tanto prometió en su campaña junto a Julio Cobos, además de tener que asumir un pesado lastre político.
Dime con quién andas
Con su táctica de comunicación, en todos sus años, el kirchnerismo logró concentrar con eficacia la atención de los argentinos alrededor de ?las batallas que libró?, al decir del ex presidente. Una comunicación directa con la sociedad, sin intermediarios, tuvo una importancia medular en su armado político.
Cada tema fue elevado al rango de urgencia de Estado. Y desde allí se enumeró una serie de ?victorias? para lograr adhesión y legitimidad. Con una verborragia frecuente, el mismo Néstor Kirchner, la Presidenta, el ex jefe de gabinete Alberto Fernández o el actual Aníbal, han defendido con perseverancia cada una de las decisiones oficiales.
Pero hoy ya todo es distinto, y el silencio comienza a ser la explicación menos espinosa. Nada han dicho, por ejemplo, sobre el apoyo sustancial que les dispensa el ex presidente Menem. Que la garantía kirchnerista en el Senado sea la persona a quien ellos denostaron en sus épocas de identificación política frente a la sociedad, demuestra el ocaso que hoy envuelve a la Casa Rosada.
Aquel plan de centralizar la atención ciudadana hoy se ha vuelto en contra del mismo oficialismo: el rechazo legislativo al DNU, la derrota respecto del Impuesto al Cheque, la debilidad de sus bloques en el Congreso, su acercamiento con Menem y la intención de gobernar sin el Congreso, dejaron al descubierto el enflaquecimiento del espacio oficialista. Aunque pretendan ?distraer? a los argentinos con una foto de Cristina con Barack Obama.
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