Dolor por el fallecimiento de Ernesto Palazzo, ex concejal y secretario de Redacción de El Eco
Durante décadas, Ernesto Palazzo cumplió tareas administrativas en la Usina Popular, a la vez que desarrollaba en El Eco de Tandil su gran pasión: el periodismo.
Fue jefe de deportes de este Diario durante la década del ?60, e impuso la página de turf imprimiendo su inconfundible sello de gran conocedor de la especialidad.
Ya en la década del ?70 ascendió a secretario de Redacción sin descuidar nunca su amada página de los caballos de carrera.
Jubilado de ambas empresas, siguió durante un tiempo, escribiendo crónicas notables que recordaban a deportistas históricos de la ciudad. Lo hizo bajo el seudónimo de Víctor Eneas Platezzone, un anagrama de su nombre y apellido completos.
Ya retirado definitivamente, a mediados de los años ?80, naturalmente aplacados los conocidos bríos e ímpetus que guiaron su vida impregnada de una fuerte personalidad, Ernesto encontró el reposo en la paz de su hogar.
Inexorables problemas del devenir del tiempo fueron mellando su movilidad y visión, hasta que ayer se apagó definitivamente su vida.
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En septiembre de 2009, el periodista de este medio Néstor Dipaola le realizaba la última entrevista a la que accediera, en su casa de la calle 11 de Septiembre.
-¿Cómo fueron aquellos primeros pasos en El Eco?
-Como vivía a tan poquitos metros, empecé a ir al Diario. Me puse a mirar las cajas donde estaban los tipos de imprenta y empecé a componer. Lo hacía con mucha facilidad. Preparaba avisos, por ejemplo. Además, concurría a la cancha los domingos. Iba aprendiendo una cosa y otra.
-¿Te gustaba desempeñarte en las páginas deportivas en esos comienzos?
-Sí, estuve por espacio de 20 años en la sección deportes del diario. Es decir, hasta 1964, en que empecé a desempeñarme en locales.
¿Cómo fueron esos comienzos en las páginas de locales?
-Empecé con información general, cobertura del Concejo Deliberante, policiales. Inventé la Banca 19 para los comentarios del Concejo, con cosas más amenas, íntimas. En cuanto a policiales, no era como ahora que la Departamental suministra todos los detalles. Antes teníamos que ir a la comisaría y había que leer cada papelito que ellos tenían allí, escritos a mano. Y a la seccional segunda llamábamos por teléfono para preguntar las novedades de cada jornada.
-¿Y aquellas recordadas crónicas de turf?
-Las seguí haciendo porque me gustaba, incluso cuando ya había abandonado la sección deportes. Las crónicas de turf venían desde muy lejos. Beltrán Saux estaba en el Diario por los años cuarenta y hacía turf. Llegamos a tener, juntos, la revista Marcador, a principios de la década del cuarenta. Se imprimió el primer número en la imprenta Vitullo, en Rodríguez al 500, frente al teatro Cervantes, en 1942.
-¿Qué se necesita para ser un buen periodista?
-No se trata sólo de escribir, de tener una buena formación general. Fundamentalmente, antes que periodista hay que ser idealista. El que no tiene un ideal en su vida, no puede ser buen periodista. Me doy cuenta que ahora muchos escriben o hablan, pero conocen poco y nada de la gente, de la calle, no les importa la historia de la ciudad ni de las personas.
-También fue concejal?
?De los 18 concejales de entonces, quedamos dos sobrevivientes, Tita Brivio y yo. Tita fue siempre una gran luchadora. Actualmente está involucrada en una tarea muy humanitaria como el Hospital de Día para Enfermos Mentales. También fue pionera en Cretal, en la generación de energía eólica?.
-El periodista es siempre un gran observador de la realidad, aunque esté retirado. ¿Cómo ves a la ciudad, hoy?
-Veo muy bien a Tandil, en todo sentido y con una proyección a futuro muy importante. Pero observo como un verdadero crimen la devastación de las sierras, por todo el paisaje que se pierde para siempre. Más allá de aquellos comienzos, hace más de un siglo, en que los artesanos picapedreros se contaban por millares y contribuyeron al crecimiento de Tandil. Había italianos, españoles, yugoslavos.*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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